Domingo, 23 de septiembre de 2007
23 Septiembre (ACI).- El Papa Benedicto XVI visit? esta ma?ana la di?cesis de Velletri, al sur de Roma, donde tras haber rezado ante el ?cono Crux Veliterna, celebr? la Santa Eucarist?a en la Plaza de San Clemente recordando en su homil?a que los bienes terrenos deben ser medios que nos lleven a ganar las riquezas verdaderas y eternas del cielo.

?La vida del cristiano exige el valor de ir contra la corriente, de amar como Jes?s, que lleg? al sacrificio de s? mismo en la cruz. Por medio de las riquezas terrenas debemos procurarnos aquellas verdaderas y eternas: si en efecto se encuentra gente lista a todo tipo de deshonestidad con tal de asegurarse un bienestar material siempre aleatorio, cu?nto m?s nosotros cristianos deber?amos preocuparnos de prever a nuestra eterna felicidad por medio de los bienes de esta tierra?, dijo el Pont?fice.

Asimismo destac? la oraci?n en cuanto ?gran gesto de caridad?, sobre todo cuando se reza por las otras personas. La defini? tambi?n como gran ?aporte espiritual para la edificaci?n de una Comunidad eclesial fiel a Cristo y a la construcci?n de una sociedad m?s justa y solidaria?.

En esa misma l?nea, el Pont?fice record? la centralidad del amor, afirmando que se trata de ?la esencia del cristianismo, que hace al creyente y a la comunidad cristiana un fermento de esperanza y de paz en todo ambiente, atentos especialmente a las necesidades de los pobres y de los necesitados?.

Benedicto XVI enfatiz? que la misi?n com?n del cristiano es la de ?ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir la Iglesia, y porque el amor es eterno la hace vivir para siempre?.

Retomando su reflexi?n sobre el recto uso de los bienes, el Papa dijo que ?en el fondo se trata de la decisi?n entre el ego?smo y el amor, entre la justicia y la deshonestidad, en definitiva entre Dios y Satan?s?.

Terminada la Eucarist?a el Papa bendijo una columna conmemorativa de bronze que le fue regalada en ocasi?n de su viaje apost?lico a Alemania y del cumplimiento de sus 80 a?os de edad. Seguidamente el Santo Padre se dirigi? a la catedral, desde donde regres? a su residencia en Castelgandolfo.
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