Domingo, 23 de septiembre de 2007
Comentario a las lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario publicado en "Diario de Avisos" el 23 de Septiembre de 2007 bajo el ep?grafe general "el domingo, fiesta de los cristianos".

La grandeza de lo
peque?o


DANIEL PADILLA


Por encima de la an?cdota de la par?bola del mayordomo infiel, lo que se me queda grabado es la sentencia final de Jes?s, la moraleja: "El que es de fiar en lo menudo, tambi?n en lo importante es de fiar". Y me parece que, con esto de "lo grande" y de "lo peque?o", pueden darse diferentes posturas.Cuatro concretamente.

Hay quienes se preocupan de las cosas grandes, las cosas de cierta entidad y volumen, pero descuidan las menudas, no les dan importancia. As?, ese padre, gerente de una gran empresa, que mueve los hilos de muchos negocios florecientes. Pero que descuida esta "cosa m?nima" que es dialogar con sus hijos, jugar con ellos, escuchar sus "peque?eces". As? tambi?n, ese ap?stol imprescindible de todas las reuniones de pastoral y de trabajo, pero que olvida esa minucia - "el alma de todo apostolado"-: la oraci?n.

Otros. Los que, al rev?s, est?n obsesionados por los detalles, pero dejan a un lado el tema principal, el tema
grande. Hay hijos, muy educados, que todav?a dan un beso a sus padres antes de retirarse a dormir. Pero que han levantado una muralla de secretos y silencio entre su mundo y el de esos padres. Algo parecido ocurr?a con aquellos fariseos -de ayer y de hoy- a los que Jes?s advirti?: "Ustedes limpian muy bien la copa por fuera, pero por dentro est?n llenos de podredumbre.

Asimismo, es de triste y alarmante actualidad. Los que "pasan" de todo: de lo divino y de lo humano, de lo grande y de lo peque?o. Si les hablas de lo trascendente, te cortan con displicencia: "D?jate de rollos...". Y si les hablas de los buenos modales, la carcajada es may?scula.

Finalmente, gracias a Dios, se dan tambi?n en la vida seres admirables y ?nicos que se aventuran hacia "lo grande" y cuidan de "lo peque?o". Pienso en el Santo Hermano Pedro o en el Beato Jos? de Anchieta o en Ignacio de Acevedo y los m?rtires de Taza-corte, colosos de mil caminos y ap?stoles de mil aventuras. Pero que cuidaban de su "volc?n interior" con la oraci?n de sus noches escondidas. Pienso en Teresa de Jes?s, que viv?a la alta m?stica escalonando las "moradas" de su "castillo interior". Pero que sab?a descender, casi sin transici?n, de sus ?xtasis y arrobamientos, a lo m?s infantil y humano: a hacer sonar el tambor y las casta?uelas para alegrar a sus monjas. Pienso, en fin, en el bendito Juan XXIII, que era capaz de lanzarnos, en pleno siglo XX, a la revoluci?n de un concilio ecum?nico. Pero que, al mismo tiempo, en un gesto di-minuto y sencillo, regalaba a los presos de la c?rcel romana su presencia y cercan?a.

Ya comprender?n que esta ?ltima postura es la postura a conseguir: "Cuidar lo grande y lo peque?o". Pero, haci?ndolo, adem?s, con la t?ctica que parece indicar Jes?s: "Por lo peque?o a lo grande".

?Qu? claro est?, en ese aspecto, el camino de Mar?a!: "Porque ha visto Dios la humillaci?n de su esclava, desde ahora me Ilam?r?n dichosa todas las generaciones". All? estaba ella, silenciosa y disimulada, en Nazaret, haciendo esas peque?as "soser?as" de la casa: la limpieza, la comida, el vestido, el cuidado de Jes?s...Es decir, lo "poco". Y Dios le confi? el cuidado de lo "mucho". De "se?ora de la casa de Nazaret" pas? a ser "Se?ora de la Casa del Cielo" y "Madre de la Iglesia". De esclava, a Reina. ?"Salto a fama?! ?Cosas de Dios!
Publicado por verdenaranja @ 20:21  | Espiritualidad
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