Domingo, 23 de septiembre de 2007
Art?culo ?Cristo Jes?s, el mejor regalo de nuestra vida? escrito por monse?or Rodrigo Aguilar Mart?nez, obispo de Tehuacan (M?xico), a la luz del Documento de Aparecida.



Vuelvo al Documento de Aparecida, el cual es fruto de la V Conferencia General de los Obispos de Latinoam?rica y el Caribe, que tuvo lugar en Aparecida, Brasil, el pasado mes de mayo.

El tema central del Documento es que por el bautismo estamos llamados a ser disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?l tengan vida.

Entresaco y comento algunos n?meros del Documento, que sirva como una motivaci?n para que usted acuda a dicho documento y lo lea de manera ?ntegra, con mucho provecho.

?Conocer a Jes?s es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.? (DA 29).

?En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegr?a de ser disc?pulos del Se?or y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo.? (DA 28).

?La alegr?a que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegr?a de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasi?n (cf. Lc 10,29-37; 18,25-43). La alegr?a del disc?pulo es ant?doto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegr?a del disc?pulo no es un sentimiento de bienestar ego?sta sino una certeza que brota de la fe, que serena el coraz?n y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios.? (DA 29).

?Creemos y anunciamos ?la buena noticia de Jes?s, Mes?as, Hijo de Dios?(Mc 1,1). Como hijos obedientes a la voz del Padre, queremos escuchar a Jes?s (cf. Lc 9,35) porque ?l es el ?nico Maestro (cf. Mt 23,8). Como disc?pulos suyos, sabemos que sus palabras son Esp?ritu y Vida (cf. Jn 6,63.68). Con la alegr?a de la fe, somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en ?l, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creaci?n.? (DA 103)

Si nos hemos encontrado verdaderamente con Cristo Jes?s, no podemos quedar indiferentes ante su presencia. Por principio de cuentas, eso nos lleva a dejarnos amar, porque ?l nos ha amado aun siendo nosotros pecadores. Reconoci?ndonos amados por Cristo Jes?s, Quien nos trae el amor de Dios Padre, nos sentimos impulsados a amarle de la misma manera. Esto es la conversi?n: dejarnos amar y amar, cambiando nuestra forma de pensar y de vivir, aceptando a Cristo totalmente, de manera especial su cruz y su resurrecci?n.

Por lo mismo, nos vemos motivados a cultivar nuestra relaci?n con Cristo Jes?s como disc?pulos y misioneros. El Papa Benedicto XVI ha dicho, gr?ficamente, que ?discipulado y misi?n son como las dos caras de una misma medalla: cuando el disc?pulo est? enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que s?lo ?l nos salva.? (Discurso inaugural a la V conferencia)

Nos ayuda a crecer como disc?pulos misioneros la preparaci?n y la celebraci?n de los sacramentos. Las pl?ticas que se dan en este sentido, no son como una camisa de fuerza que se tenga que poner para poder recibir el sacramento, sino una magn?fica oportunidad para incrementar nuestra conciencia y vivencia de disc?pulos misioneros. Lo mismo podemos decir de la catequesis permanente, que no ha de estar reducida a la edad infantil, sino que debe prolongarse toda la vida. Lo digo pensando especialmente en los j?venes y los adultos.

Por otro lado, esta formaci?n constante o permanente como disc?pulos misioneros, que no sea s?lo de manera individual, sino en comuni?n, puesto que los disc?pulos misioneros de Cristo Jes?s somos hijos del mismo Padre Dios, por lo mismo hermanos entre nosotros. Al respecto, recordamos lo que nos dec?a el Papa Juan Pablo II al inicio de este milenio sobre la espiritualidad de la comuni?n, que es:

? ?Una mirada del coraz?n sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida tambi?n en el rostro de los hermanos que est?n a nuestro lado?.

? ?Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo m?stico y, por tanto, como ?uno que me pertenece??.

? ?Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: ?un don para m풔.

? ?Saber ?dar espacio? al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cfr. Ga 6,2). (NMI 43).

Que la vivencia, la relaci?n y las actividades de que usted tenga este d?a, sean disfrutando y compartiendo el m?ximo regalo de Cristo Jes?s en nuestra vida.

+ Rodrigo Aguilar Mart?nez
Obispo de Tehuac?n
Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Hablan los obispos
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