Lunes, 24 de septiembre de 2007
Artículo publicado en Boletín mensual de información misionera de "Misioneros Javerianos", número 435 AGOSTO-SEPTIEMBRE.

ENTRE NOSOTROS


compartiendo una ilusión


LA MISION EN CHINA


Desde que el Beato Conforti, en su juventud, piensa en «las misiones» su anhelo más profundo es seguir los pasos de San Francisco Javier, por lo tanto piensa en Asia y, sobre todo, en China, donde Javier se quedó a las puertas.

Conforti, en sus cartas al cardenal Ledochoswski, Prefecto de «Propaganda Fide», le escribe: «Por otra parte, si se me permite expresar humildemente un deseo, pediría, preferentemente, una misión en Asia ya que esa tierra cuenta con el mayor número de infieles y fue el campo del sublime apostolado de San Francisco Javier»; «Le ex-preso mi más vivo agradecimiento por la bondad con que se ha dignado
acoger las primicias de este seminario (los dos primeros javerianos) y destinarlos al Vicariato de Chansi en China.

Gozo y amargura

El 3 de marzo de 1899, Mons. Confeti experimentó una de las mayores alegrías de su vida: poder enviar a China a los dos primeros Javerianos, se trataba del P. Caio Rastelli y del diácono Odoardo Manini; los dos trabajarían con Mons. Fogolla, un obispo franciscano.

La alegría de Mons. Conforti pronto se transformó en amargura: Rastelli murió en China, dos años después, de tifus; Manini, que se había quedado solo y enfermo, tuvo que regresar a Italia. La realización del sueño de Conforti había durado poco, más aún, parecía que empezaba con un fracaso.

Nuevo comienzo

El fracaso no fue tal, Mons. Conforti seguía trabajando por realizar su sueño; tres años después mandaba a China cuatro
nuevos misioneros. Durante su vida, Mons. Conforti, envío 22 expediciones de javerianos a China, por un total de más de
50 misioneros: la presencia javeriana en China duró 50 años, hasta que todos los misioneros fueron expulsados de China
por el nuevo régimen de Mao-tse-tung.

Presencia javeriana

Durante los primeros años, los javerianos trabajaron en Vicariatos encomendados a otras congregaciones; con el pasar del tiempo, su inmersión en la realidad China y el crecimiento de número de javerianos, a la familia de Mons. Conforti le fueron confiados dos vicariatos: En 1906 nació el vicariato de Honan Occidental, con ocho millones de habitantes, el obispo fue el javeriano P. Luigi Calza. En 1929 se creó el vicariato de Loyang cuyo primer obispo fue el javeriano P. Assuero Bassi.

Actividad misionera

La actividad de los misioneros, en los años de la llegada de los javerianos, encontró muchas dificultades a causa de la sucesión de diversas guerras: la guerra civil, la invasión japonesa, la segunda guerra mundial. Cuando Italia se alió con Japón los italianos fueron considerados enemigos de China, sus actividades prohibidas, sus estructuras demolidas: escuelas, iglesias, hospitales...

Terminada la segunda guerra mundial las actividades pastorales, educativas y sanitarias se reemprendieron y tomaron un nuevo vigor; se funda una nueva misión en Ichun en Kiang-si; se abrieron una casa en Pekín para el estudio
del idioma y otra para el noviciado javeriano, en 1949 los jóvenes chinos Luis Wang, Agustín Yang y Simón Liu ingresaron en la familia javeriana.

Conforti en China

El deseo de Conforti de visitar China se hizo realidad en septiembre de 1928. Permaneció allí casi dos meses visitando a los javerianos y a las comunidades cristianas. La impresión que Conforti tuvo de China fue la de un «pueblo con un futuro prometedor y que en un tiempo no muy lejano tendrá una influencia decisiva en el equilibrio mundial». «Durante mi permanencia en China —escribió después— he podido darme cuenta de las numerosas cualidades de sus gentes...Se nota por todas par-tes que, donde llega el trabajo del misionero, florece la vida cristiana y social. iSi fuese mayor el número de misioneros y catequistas!»

El final de un sueño

Como consecuencia de «la gran mar-cha» emprendida por Maotse-tung (1947) las diversas confesiones religiosas padecieron persecuciones, procesos populares, cárceles, torturas y, finalmente, fueron toda,-expulsados. El último javeriano expulsado, en 1954, fue e Obispo de Loyang Mons. As suero Bassi.

Fue el fin de un sueño y e comienzo de una expansión los javerianos se dispersaron por otras partes del mundo.

P. Luis Pérez Hernández s.x
Publicado por verdenaranja @ 23:10  | Misiones
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