Martes, 02 de octubre de 2007
Reflexi?n pastoral para el Domund 2007

Creer es ver
el rostro de Cristo


Cuando era ni?o y llegaba el d?a de las Misiones, el domingo mundial dedicado a rezar y a solidarizarse con los misioneros, siempre me ven?a un deseo interior de hacer lo mismo que hac?an esos misioneros. Le?a peque?as historias que sal?an en las revistas a ellos dedicadas y dentro de m? segu?a el mismo sentimiento de ser misionero; ve?a en ellos personas generosas y valientes. El sacerdote del peque?o pueblo donde viv?a nos convocaba a los ni?os y nos impart?a catequesis especiales sobre los ?testigos de la fe?; as? llamaba a los misioneros. Un d?a est?bamos rezando y de pronto sent? en mi interior de ni?o una luz que me parec?a no se apagaba; en ese momento el p?rroco nos indicaba que creer es llevar dentro la Luz de Jes?s, porque ?l nos ha dicho que es la Luz del mundo. Desde entonces los momentos de oraci?n se han convertido en los momentos m?s luminosos de mi vida. A pesar de las tinieblas y de las oscuridades que la misma vida lleva consigo, esta Luz nunca se me ha ocultado.

Creer no es algo que uno se impone, sino que es una luz, una gracia recibida que te invade y que nunca se apaga. Cuando los disc?pulos estaban en el Cen?culo, faltaba Tom?s, y Jes?s se les aparec?a resplandeciente de luz. Los disc?pulos refieren a Tom?s lo que han visto y sentido, y ?l no cree. Por eso la fe no se puede explicar, sino que se ha de experimentar, y la forma mejor, en quien la tiene, es mostrarla, regalarla y ofrecerla sin imponerla. Cuando Tom?s ve a Jes?s, porque la fe te hace ver a Jes?s, siente entonces que el mismo Cristo le abraza asegur?ndole que ser?n felices los que crean aun cuando no lo vean como ?l lo est? viendo. No es necesario ?verlo? para sentirlo, puesto que hay cosas que no se ven pero se sienten. La luz de la fe es m?s fuerte que cualquier visi?n que pueda existir. Cristo es m?s resplandeciente que la misma luz del sol, no tiene parang?n.

El sacerdote de mi pueblo nos contaba a los ni?os la vida de Jes?s con tal convicci?n que nos dejaba ?con la boca abierta?. No eran narraciones bonitas como pudieran ser los cuentos o las f?bulas; nos ayudaba a hacernos amigos de un Amigo que nunca hab?amos conocido y del cual recuerdo que lo tuve como el mejor compa?ero. Creer, por lo tanto, no era saber muchas cuestiones o hacer cosas extra?as, sino vivir una amistad que vale m?s que ninguna otra cosa. En muchas ocasiones, a escondidas, me escapaba de casa para ir a visitarlo a la iglesia de mi pueblo, porque el sacerdote me dec?a que en el Sagrario ?muy escondido?, all? estaba ?l. Era verdad, yo le sent?a muy cercano. No me hablaba pero me entend?a, no jugaba pero me divert?a, no estudiaba pero me ense?aba, no me acariciaba pero me amaba, no le ve?a pero le sent?a, yo le miraba y ?l me sonre?a, me ayudaba y no me daba cuenta. ?Qu? feliz era cuando estaba a su lado! ?Qu? dicha la de creer!

Y la vida fue haciendo mella en m?. Pas? por el seminario y a los 26 a?os Dios me dio el regalo del sacerdocio. No era digno de tal don, pero el Se?or siempre se hac?a m?s cercano a mi vida; su Luz nunca se apagaba, y por muchos defectos que sin duda hay en m?, nunca observ? que me reprochara, sino que siempre me acog?a como el padre al ?hijo pr?digo?. La dicha que ha desbordado mi vida se la debo al gran regalo de la fe. ?Cu?nto le ruego a Cristo, en los momentos de plegaria, para que regale a muchos ?a todos? la dicha de creer! Con el tiempo s? que he ido comprendiendo que la fidelidad al amor de Dios es el cultivo de una fe fresca y lozana. La fe es una conquista diaria y si no se alimenta se pierde. Conviene regarla con los sacramentos y con la escucha de la Palabra de Dios, pues de lo contrario nos puede suceder como a Tom?s, que estaba obcecado en no creer, porque quer?a palpar a Cristo con sus manos y verle con sus propios ojos humanos.

Recuerdo que en una ocasi?n un joven me dec?a que ?l no cre?a porque Jesucristo era alguien a quien ?l no pod?a ver; me habl? mucho tiempo dando una serie de razones. Al final de sus reflexiones le pude responder que cuando se ama se logra ver y le invit? para que hiciera esta experiencia; ahora es un buen sacerdote. Si dejo de amar, dejo de ver. Cristo dice: ?A quien me ama, me manifestar?, vendremos a ?l y haremos morada en ?l?, y habla de la presencia de la Trinidad que est? en lo m?s ?ntimo del ser humano. La fe tiene ojos m?s sutiles que los propios ojos de la carne; por ello, ?dichoso el que crea sin haber visto?. Y para ver a Cristo no se ha de olvidar que en la persona est? presente porque, desde que Dios-Encarnado se ha hecho historia viva del g?nero humano, ha tomado en s? y sobre s? toda la realidad positiva y negativa que hay en el mismo. No por menos el Evangelio nos recuerda que cualquier cosa que hagamos a los dem?s, es al mismo Cristo a quien se le hace. La fe es operativa en una doble dimensi?n, en el amor a Dios y el amor al hermano.

Celebramos el DOMUND 2007 y hemos pensado que deb?amos lanzar un reto a todos los espa?oles, y es el de buscar la dicha aut?ntica y verdadera en la fe. Tal vez nos podemos dejar llevar por lo superficial de la vida o por lo simplemente material o por los gozos provocados por el hedonismo o por vivir c?modamente. Los frutos de tal estilo de vida pueden ser muy amargos; si no se da sentido profundo a la vida, ?sta se hace pesada y hasta puede llegar a hastiar. S?lo quien se pone cara a cara y conf?a en el amor de Dios, como le sucedi? a Tom?s, puede decir: ??Se?or m?o y Dios m?o!?. Es el mejor momento para manifestarle nuestro cari?o y amor, y como consecuencia vendr?n el gozo, la alegr?a y la dicha, pues ser? el revulsivo que sentir? nuestro coraz?n. Que esta Jornada Mundial de las Misiones que celebramos el d?a 21 de octubre y para la que nos preparamos durante todo el mes, la vivamos poniendo la vista en el rostro de Cristo, que nos dirige su mirada como lo hizo con Tom?s y har? posible que sintamos la dicha por haber cre?do; esto provocar? en nosotros mayor ilusi?n para ser misioneros de la mejor noticia que podemos anunciar y es la de que Cristo ha resucitado y est? presente con nosotros y entre nosotros.

Por Monse?or Francisco P?rez Gonz?lez
Arzobispo Castrense y Director Nacional de OMP
Publicado por verdenaranja @ 0:00  | Misiones
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