Martes, 02 de octubre de 2007
Art?culo publicado en el Bolet?n ?Misioneros Javerianos?, n?mero 435, AGOSTO-SEPTIEMBRE 2007.

T?BET, TIERRA DE CONQUISTA


?Por qu? a menudo o?mos protestar por lo que est? pasando en el T?bet? Es un pa?s, cuya superficie (1.220.000 Km2)es superior a la de toda Europa oc?cidental, que vive oprimido y ocupado por una potencia extranjera. Los go?biernos mundiales miran hacia otro lado o se quitan de encima las evidentes responsabilidades, cerrando sustanciosos negocios con el opresor de turno: China.

T?bet, cuyos or?genes hist?ricos son antiqu?simos, est? viviendo el momento m?s tr?gico de su milenaria existencia. Tierra independiente hasta el momento en que su potente vecino la invadi?, est? jug?ndose su extinci?n f?sica y cultural. Oponerse a China a trav?s de las armas, adem?s de serle muy dif?cil, ser?a una elecci?n que va en contra de los principios de no-violencia arraigados en las tradiciones budistas de los tibetanos. El Dalai Lama y su pueblo han buscado utilizar en primer lugar la diplomacia y el ac?tivismo no violento esperando que la Rep?blica Popular China (Rpc) fuera condenada por la comunidad internacional y obligada a retirar sus fuerzas de ocupaci?n. Hasta ahora los resultados no han sido significativos.

La ?liberaci?n? del pa?s

En cuanto el partido comunista chino tom? el poder en 1949, empez? a reclamar su soberan?a sobre el T?bet como parte integrante del antiguo territorio del imperio afirmando que la poblaci?n local invocaba ?la liberaci?n de las fuerzas imperialistas? y del ?reaccionario r?gimen feudal de Lhasa?. En octubre de 1950 empez? una lenta pero continua penetraci?n china en territorio tibetano. El Dalai Lama, que entonces ten?a quince a?os, huy? con un exiguo n?mero de ?ntimos colaboradores de la capital para ubicarse a poca distancia de la frontera con la India. En julio de 1951, dando fe a las promesas de las autoridades de ocupaci?n, volvi? a Lhasa, pero tan s?lo dos meses despu?s las llamadas ?fuerzas de liberaci?n? ocuparon la capital. En 1954 aproximada-mente doscientos cincuenta mil soldados del People's Liberation Army (Pla), ej?rcito chino, hab?an acampado en todo el pa?s.

Regi?n aut?noma

Dos a?os despu?s, los chinos decidieron dar comienzo a las actividades del comit? preparatorio para
transformar al T?bet en una regi?n aut?noma (Pcart) para modernizar el pa?s. Los tibetanos, entonces, dieron vida, especialmente en la capital Lhasa, a unos movimientos de protesta no violentos mientras en otras regiones tomaban pie acciones de guerrilla armada. Fue por esto que el contingente de ocupaci?n aument? cien mil unidades m?s, dando as? comienzo una feroz represi?n por parte del Pla que sin escr?pulos empez? a bombardear y saquear tambi?n los monasterios, deteniendo a las autoridades locales, a los monjes y a los jefes de las guerrillas para, al final, torturarlos y matarlos p?blicamente.

Miles y miles de pr?fugos se desplazaron a Lhasa vigilados por m?s de treinta mil soldados chinos. A finales de 1958 empezaron a manifestarse se?ales de una sublevaci?n popular. Pero la reacci?n de las fuerzas de ocupaci?n no se hizo esperar y amenazaron con arrasar Lhasa y el palacio del Dalai Lama si las protestas no terminaban.

Resistencia y represi?n

La situaci?n se precipit? y, por ello, el Dalai Lama emprendi? el camino del destierro a la India. Mientras tanto el pa?s se vio estremecido por la represi?n china en la que miles de tibetanos perdieron su vida. Empez? as? un flujo continuo de tibetanos hacia la India y el mismo Dalai Lama dio vida a un gobierno en el exilio para actuar desde su sede de Dharamsala. M?s all? de los resultados, han sido m?ltiples sus iniciativas con miras a instaurar un di?logo de paz con los chinos hasta el punto de que en 1989 le ha sido otorgado el premio N?bel de la Paz.

El precio humano pagado por esta invasi?n china ha sido muy alto. Se cifran en unos cuatrocientos cincuenta mil los muertos durante la sublevaci?n de 1959 y en los a?os siguientes. A estas v?ctimas hay que a?adir m?s de doscientos cincuenta mil personas que murieron por maltratos en las c?rceles y en los trabajos forzados entre 1950 y 1984.

En cinco ocasiones, entre 1987 y 1989, cientos de ciudadanos, en manifestaciones pac?ficas contra la ocupaci?n, han sido asesinados por los chinos. Tambi?n han sido numerosas las ejecuciones sumarias de los detenidos.

Cr?menes y torturas

Es probable que desde 1987 por lo menos tres mil personas hayan sido encarceladas por ?cr?menes pol?ticos?. Entre 1990 y 1994 el n?mero de los prisioneros se ha duplicado y el de las mujeres ?prisioneras pol?ticas?, se ha triplicado. La pena es de un m?nimo de siete a?os.

La tortura es utilizada a diario contra los detenidos que, adem?s, viven en condiciones infrahumanas, con poca comida, sin poder hablar y sin asistencia sanitaria. Mucho m?s dura es la condici?n de las mujeres tibetanas, detenidas en condiciones tremendas y sometidas a torturas humillantes. Adem?s hay que a?adir los cr?menes sexuales y estupros organizados, prostituci?n y abortos provocados hasta llegar a la esterilizaci?n organizada. Esta ?ltima, que parecer?a destinada oficialmente a controlar los nacimientos en el ?mbito tibetano, va mucho m?s all? si la juzgamos como una ?limpieza ?tnica?.

Es interesante evidenciar los motivos que han impulsado a los chinos a ocupar el T?bet. Dejando a un lado las pretensiones debidas a los ?derechos hist?ricos? y al deseo de que no hubiese territorios neutrales u hostiles entre China e India, que es lo que tr?gicamente se est? viviendo en Nepal, conviene considerar la situaci?n
del ambiente natural y de los recursos naturales presentes en el territorio tibetano.

No hace mucho tiempo ha sido inaugurada la nueva l?nea ferroviaria que une el Pa?s con Pek?n. Por un lado sirve para que lleguen al Tibet colonos chinos de forma m?s numerosa; por otro lado ace?lera el transporte de minerales y productos agr?colas. Cada hora salen del T?bet trenes de mercanc?as llenos de madera. En 1949 los bosques, ricos en preciadas esencias, cubr?an una superficie de 221 mil kil?metros cuadrados que quedaron reducidos, en 1985, a tan solo 134 mil. Faltan datos concretos, pero se sabe que la deforestaci?n est? ganando terreno de forma vertiginosa.

Paralelamente procede la destrucci?n del rico patrimonio de la fauna: batidas de caza ?sin l?mites?, pero muy rentables por el precio que hay que pagar a las autoridades por cada presa de valor abatida, est?n diezmando el ya escaso n?mero de anima-les del campo: entre los animales en peligro de extinci?n en el mundo, unas treinta especies les corresponden al T?bet.

Originariamente el 70% del territorio estaba destinado a pastos. El contingente animal superaba los setenta mi?llones de reses y daba para vivir a un mill?n de pastores n?madas. En los ?ltimos 40 a?os el terreno destinado al pastoreo ha sido transformado en terreno productivo, llevando a la desertizaci?n de amplias zonas. El cultivo de la cebada, el m?s apropiado para el clima del Pa?s, est? cediendo terreno a otros productos econ?micamente m?s rentables. Por otra parte no hay l?mites para la utilizaci?n de productos qu?micos

Recursos

El T?bet tiene en su subsuelo unos 126 tipos de minerales con una cuota significativa en los recursos mundiales de litio, cromo, cobre, b?rax y hierro. En el T?bet se encuentran los mayores dep?sitos naturales de uranio del mundo. Adem?s los recursos petrol?feros de la regi?n del Amdo permiten la extracci?n anual de m?s de un mill?n de toneladas de crudo.

En el T?bet tienen sus or?genes los m?s importantes r?os de Asia: Brahma?putra, Indo, Mekong, Yangzi Jiang y el R?o Amarillo. Estos r?os atraviesan Bangla?desh, Myanmar (Birmania), Camboya, China, India, Laos, Nepal, Pakist?n y Tailandia, asegurando el abastecimiento h?drico necesario a cientos de millones de personas. Unos estudios actuales han demostrado que estos r?os aseguran la vida a m?s del 40% de la po?blaci?n mundial, por lo tanto al 85% de la poblaci?n de Asia.

Desarrollo chino

En 1992 el gobierno de T?bet en exilio denunci? la abundante presencia de residuos nucleares que contaminan el territorio tibetano. En 1995 China admiti? que en el ?rea de la mayor cuenca lacustre del altiplano, existe ?un vertedero utilizado para el dep?sito de material radioactivo?.
La ocupaci?n y las actividades de explotaci?n de China, seg?n afirmaciones que llegan desde la India, est?n defendidas por bases militares que disponen de misiles con cabeza nuclear y por no menos de unos trescientos mil soldados en alerta permanente.

El imparable desarrollo econ?mico de China lleva a una creciente necesidad de materias primas para sus industrias que producen bienes destinados al mercado internacional. La explotaci?n, sin l?mites, de la poblaci?n y de los recursos del T?bet, es un ejemplo evidente.

Donde no se puede obrar de la misma manera, China recurre a sistemas diversos. Es as? como est? haciendo en numerosos pa?ses de Africa, con el apoyo y la complicidad de gobiernos complacientes.

Alessando Armaroli
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