Mi?rcoles, 03 de octubre de 2007
Discurso que pronunci? Benedicto XVI el 17 de septiembre en la residencia pontificia de Castel Gandolfo a miembros del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz al celebrarse los cinco a?os del fallecimiento del cardenal Fran?ois-Xavier Nguy?n Van Thu?n (1928-2002).

Se?or cardenal;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

Os doy una cordial bienvenida a todos vosotros, reunidos para recordar al amad?simo cardenal Fran?ois-Xavier Nguy?n Van Thu?n, que el Se?or llam? a s? el 16 de septiembre de hace cinco a?os. Ha pasado un lustro, pero en la mente y en el coraz?n de quienes lo conocieron sigue viva la noble figura de este fiel servidor del Se?or. Tambi?n yo conservo no pocos recuerdos personales de los encuentros que tuve con ?l durante los a?os de su servicio aqu?, en la Curia romana.

Saludo al se?or cardenal Renato Raffaele Martino y al obispo monse?or Giampaolo Crepaldi, respectivamente presidente y secretario del Consejo pontificio Justicia y paz, junto con sus colaboradores. Saludo a los miembros de la fundaci?n San Mateo, instituida en memoria del cardenal Van Thu?n, del Observatorio internacional, que lleva su nombre, creado para la difusi?n de la doctrina social de la Iglesia, as? como a los parientes y amigos del cardenal difunto. Al se?or cardenal Martino le expreso sentimientos de viva gratitud tambi?n por las palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes.

Aprovecho de buen grado la ocasi?n para destacar, una vez m?s, el luminoso testimonio de fe que nos dej? este heroico pastor. El obispo Francisco Javier ?como le gustaba presentarse? fue llamado a la casa del Padre en el oto?o del a?o 2002, despu?s de un largo per?odo de dolorosa enfermedad, afrontada con total abandono a la voluntad de Dios. Alg?n tiempo antes hab?a sido nombrado por mi venerado predecesor Juan Pablo II vicepresidente del Consejo pontificio Justicia y paz, del que fue despu?s presidente, iniciando la publicaci?n del ?Compendio de la doctrina social de la Iglesia?.

?C?mo olvidar los notables rasgos de su cordialidad sencilla y espont?nea? ?C?mo no poner de relieve la capacidad que ten?a de dialogar y hacerse pr?jimo de todos? Lo recordamos con mucha admiraci?n, mientras vuelven a nuestra mente las grandes visiones, llenas de esperanza, que lo animaban y que sab?a proponer de modo f?cil y atractivo; su fervoroso compromiso en favor de la difusi?n de la doctrina social de la Iglesia entre los pobres del mundo; el anhelo de la evangelizaci?n en su continente, Asia; la capacidad que ten?a de coordinar las actividades de caridad y promoci?n humana que impulsaba y sosten?a en los lugares m?s rec?nditos de la tierra.

El cardenal Van Thu?n era un hombre de esperanza, viv?a de esperanza y la difund?a entre todas las personas con quienes se encontraba. Gracias a esta energ?a espiritual super? todas las dificultades f?sicas y morales. La esperanza lo sostuvo como obispo aislado, durante trece a?os, de su comunidad diocesana; la esperanza le ayud? a vislumbrar en la absurdidad de los acontecimientos que le toc? vivir ?durante su larga detenci?n nunca fue procesado? un designio providencial de Dios.

La noticia de la enfermedad, el tumor, que lo llev? despu?s a la muerte, le lleg? casi juntamente con el nombramiento cardenalicio por obra del Papa Juan Pablo II, que sent?a por ?l gran estima y afecto. El cardenal Van Thu?n sol?a repetir que el cristiano es el hombre del ahora, del momento presente, que es necesario aprovechar y vivir por amor a Cristo. En esta capacidad de vivir el momento presente se refleja su abandono interior en manos de Dios y la sencillez evang?lica que todos admiramos en ?l. ?Es posible ?se preguntaba? que quien se f?a del Padre celestial no quiera ser estrechado entre sus brazos?

Queridos hermanos y hermanas, he recibido con profunda alegr?a la noticia de que se ha iniciado la causa de beatificaci?n de este singular profeta de esperanza cristiana y, a la vez que encomendamos al Se?or a esta alma elegida, le pedimos que su ejemplo sea una ense?anza v?lida para nosotros. Con este deseo, os bendigo a todos de coraz?n.

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:16  | Habla el Papa
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