Mi?rcoles, 03 de octubre de 2007
La Oficina del Prensa del obispado nos remite carta de Mons. Pere Tena Garriga, obispo auxiliar de Barcelona.

?QU? HA HECHO EL PAPA CON LA MISA?


MONSE?OR PERE TENA GARRIGA

Obispo Auxiliar Em?rito de Barcelona, y ex Presidente de la C.E. de Liturgia


Todos sabemos que la informaci?n puede convertirse en unos esl?ganes que ?todo el mundo dice?, pero que no se ajustan a la verdad. As?, por ejemplo, en los ?ltimos d?as ?todo el mundo dice?: ?El Papa vuelve a la. Misa en lat?n y de espaldas al pueblo?... ?Los fieles pueden exigir a la celebraci?n la misa tridentina...?. La reacci?n espont?nea es, para muchos cristianos, de confusi?n y de incertidumbre. ?Pero es, realmente, esto lo que el Papa Benedicto XVI ha dicho en su carta Summorum pontificum, dada en forma de
motu proprio (documento hecho por iniciativa propia), y lo que ?l mismo ha explicado en la carta que ha dirigido a los obispos, junto con el documento?

Digamos de entrada que el Papa no ?vuelve? a la misa en lat?n, porque la misa ha sido siempre posible celebrarla en lat?n, tanto antes del Concilio ?entonces era obligatorio? como despu?s del Concilio. El Misal de Pablo VI es en lat?n; de ?l se realizan las traducciones en las varias lenguas. Todo el mundo puede celebrar la misa en esta lengua, que es la propia de la Iglesia latina, y puede cantar cantos en lat?n (el Concilio lo recomend?, y lo mismo se ha hecho
durante estos m?s de cuarenta a?os de aplicaci?n de la reforma lit?rgica).

Digamos a?n que lo primero que el Papa ha dicho es que la celebraci?n de la misa tal y como est? dada por el Misal de Pablo VI -del que Juan Pablo II public? en el a?o 2002 la tercera edici?n- es para toda la Iglesia de rito
romano la forma ordinaria de celebraci?n que se debe seguir. El Papa, por lo tanto, ha dejado intacta la autoridad del Concilio y la reforma lit?rgica. No ha hecho uno nuevo. Los pastores y los fieles deben continuar celebrando la
Eucarist?a y los otros sacramentos con fidelidad a los libros lit?rgicos renovados, buscando la belleza, el ars celebrandi, y la participaci?n activa, tal y como el propio Papa ha explicado en la exhortaci?n Sacramentum caritatis.
Lo que el Papa ha hecho es extender a toda la Iglesia el permiso ??atenci?n! no la obligaci?n, ni tan siquiera la recomendaci?n? que algunos grupos y sacerdotes ya ten?an, desde hace tiempo, para celebrar la liturgia seg?n los
ritos que se hac?an en el momento de comenzar el Concilio Vaticano II, en el a?o 1962. Como, de hecho, estos ritos no son lejanos de los actuales, el Papa los ha considerado como una forma extraordinaria del rito romano, y as? quiere
que sean considerados.

No se trata de dos Eucarist?as o de dos liturgias, sino de la Eucarist?a, el misterio que hemos de creer y celebrar, y del rito romano, con dos formas. Las personas y los grupos ?se sientan unidos espiritualmente a los ritos antiguos?
ahora podr?n seguirlos libremente, sin necesidad de m?s autorizaciones, como forma extraordinaria del rito romano.

Estos grupos son los de los cat?licos exponentes de dos reacciones surgidas alrededor del hecho conciliar. Una primera es la de los ?tradicionalistas?; la segunda es la de los lefebvrianos. Hablo en t?rminos generales. Los
?tradicionalistas? son los que lamentan el bajo nivel de conocimiento del lat?n, la p?rdida en la pr?ctica de su uso en la liturgia, el cambio de los ritos realizado por la reforma lit?rgica. Son cristianos que suelen tener una
formaci?n lit?rgica seria, y que se han sentido heridos con el cambio de rituales. Los ?lefebvrianos?, siguiendo a monse?or Lefebvre, son los que consideran que la misa tal y como actualmente la celebra la Iglesia es
simplemente her?tica, y por lo tanto rechazan celebrarla as?. Esta segunda es una situaci?n m?s grave que la primera, aunque la primera, alguna vez, se encuentra contaminada por alguna afirmaci?n de la segunda. En realidad, el
resultado es el mismo: el rechazo del Misal del Vaticano II, y el freno en la aceptaci?n de la ?ltima edici?n hecha antes del Concilio, la del Papa Juan XXIII, en 1962.

El Papa Juan Pablo II realiz? un gesto de buena voluntad hacia estos hermanos en el a?o 1984, concediendo a los grupos tradicionalistas la posibilidad de celebrar, con ciertas condiciones, seg?n el Misal de 1962. A?os despu?s, en el
dram?tico desenlace de la crisis lefebvriana -la ordenaci?n de cuatro obispos cism?ticos- con otro gesto de benevolencia, Juan Pablo II concedi? a los grupos que, en ese momento, dejaron de seguir a monse?or Lefebvre, el uso de los libros lit?rgicos de 1962, tal y como deseaban. Las concesiones se
hac?an a los ?fieles que se sent?an unidos al rito antiguo, con la condici?n de que esto no significara un rechazo de la doctrina conciliar?. Tanto un grupo como el otro han continuado, en los ?ltimos a?os, no s?lo existiendo, sino
extendi?ndose. Qui?n sabe la parte que han tenido, en el hecho, algunas celebraciones lit?rgicas te?ricamente seg?n el Misal actual, pero en realidad caricaturas del ordenamiento de la Iglesia. Ahora bien, el Papa Benedicto XVI ha querido dar una respuesta adecuada y aclara la situaci?n.

LA CONCESI?N DEL PAPA

La actual concesi?n del Papa tiene su normativa, que hay que seguir. Es una normativa que favorece la libertad en la elecci?n seria del rito, pero sin hacer nada para propagarlo ni importarlo a nadie. Un sacerdote puede seguir el Misal
de 1962 cuando celebra sin el pueblo, pero no puede obligar a los fieles de su parroquia a participar en ?l ni llevarlos a seguir este rito simplemente porque ?l lo quiere hacer. Debe entender, en cambio, como pastor, la petici?n que le
haga un grupo estable de fieles en este sentido. Grupo estable se entiende en relaci?n con los grupos definidos antes, o afines, pero estables y reconocidos como tales. El uso del rito antiguo no es un esnobismo fr?volo. Para este grupo estable, un sacerdote puede celebrar as? todos los d?as, pero los domingos solamente una sola misa. Adem?s, seg?n explica el Papa en la carta adjunta a los obispos, estos fieles tienen que estar dispuestos a participar tambi?n en la forma ordinaria. Ciertamente, si el grupo estable no ve atendida su petici?n, puede recurrir al ordinario; pero esto no es ninguna novedad. Los fieles pueden recurrir siempre al ordinario cuando ven lesionados sus derechos. Y as?
lo hacen, por varios motivos.

Nadie mejor que el propio Papa para explicar su intenci?n de fondo en esta concesi?n. Dice as?: ?Se trata de llegar a una reconciliaci?n interna en el seno de la Iglesia. Mirando el pasado, las divisiones que a lo largo de los siglos han
desgarrado el Cuerpo de Cristo, uno tiene continuamente la sensaci?n de que, en los momentos cr?ticos en los que nac?a la divisi?n, no se ha hecho suficientemente por parte de los responsables de la Iglesia lo que era necesario para conservar o conquistar la reconciliaci?n y la unidad; uno puede pensar que las omisiones de la Iglesia han tenido parte de culpa en que estas divisiones se hayan consolidado. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligaci?n: hacer el esfuerzo que sea necesario para que aquellos que tienen
verdaderamente el deseo de la unidad les sea posible permanecer en esta unidad, o reencontrarla?. Esta intenci?n del Papa nos merece e infunde un gran respeto. Nos hace ver, incluso, una continuidad entre esta decisi?n y su
doctrina constante: Dios es amor, la Eucarist?a es el sacramento del amor, hay que tomar decisiones movidas por el amor a Dios y a los hermanos.

Lo he dicho ahora mismo: con respeto, con la inteligencia de lo que ?l ha determinado, y con un fiel seguimiento de sus disposiciones. Nadie puede decir, por ejemplo: ?El Papa nos manda celebrar en lat?n y de espaldas al pueblo?. Es falso. Tampoco: ?El Papa quiere que sigamos el Misal del a?o
1962?. Es falso. El Papa s? quiere que mantengamos la unidad de la fe y del amor, quiere que los libros lit?rgicos del Vaticano II sigan siendo observados habitualmente como corresponde a la acci?n de la Iglesia; y quiere tambi?n
que sean atendidas las peticiones justas de los que quieren seguir los libros anteriores.

En definitiva, esta decisi?n pontificia se convierte en una oportunidad para revisar la forma y el esp?ritu con el que habitualmente celebramos la liturgia de la Iglesia, que es m?s que cualquier rito con que es celebrada. Una oportunidad para dar gracias a Dios por la reforma lit?rgica y para profundizar en su significado, y llegar a una renovaci?n cristiana, al ?culto espiritual? que conforme toda la vida (ver exhortaci?n Sacramentum caritatis). ?La liturgia,
dec?a Juan Pablo II, es un hecho sobre todo de orden espiritual?.

En Summorum pontiticum, sobre el uso del Misal de la ?ltima edici?n preconciliar, el Papa Benedicto XVI explica en s?ntesis la historia del Misal desde Trento hasta el Vaticano y pone de relieve c?mo diferentes Papas han introducido, a lo largo de los siglos, peque?as o grandes reformas en el Misal.
Por otro lado, en la exhortaci?n apost?lica Sacramentum caritatis, el propio Papa afirma que ha sido el Esp?ritu Santo el que ha guiado a la Iglesia en la elecci?n de ritos y de las oraciones, en las diferentes familias lit?rgicas, para
que la oraci?n de la Iglesia fuera siempre expresi?n y norma de la fe de la Iglesia.

El Papa Pablo VI, cuando public? el Misal romano en el a?o 1970, de acuerdo con las disposiciones del Concilio, no pens? que -nadie lo pens?- instaurara una ?nueva fe? de la Iglesia. El Esp?ritu Santo tambi?n condujo al Papa Pablo
VI, en aquel momento, para dotar a la Iglesia de un texto enriquecido sobremanera de la plegaria lit?rgica. Cuando comparamos los textos y los ritos del Misal de Pablo VI con los del Misal tridentino, hasta su ?ltima edici?n en tiempos de Juan XXIII, constatamos que la mayor parte de los textos del Misal de 1962 se encuentran igualmente en el Misal de Pablo VI. La diferencia est? en que los textos han aumentado notablemente.

HISTORIA DEL MISAL

?De d?nde han venido los textos ?nuevos? del Misal de Pablo VI? La mayor parte, son textos que hab?a utilizado la Iglesia en su oraci?n, en tiempos m?s antiguos que el tridentino. As? la plegaria eucar?stica II procede del siglo II, la
mayor parte de las oraciones de Adviento proceden del siglo V, gran parte de los textos de los prefacios est?n inspirados en los Padres de la Iglesia: San Le?n el Grande (s. V), San Agust?n (s. IV). Toda otra serie de textos ?nuevos?
del Misal de Pablo VI son tornados del Concilio Vaticano II, especialmente los formularios de las misas por diferentes necesidades.

?Qui?n puede negar que el Misal que tenemos en las manos, el Misal del Vaticano II, es un libro vivo? M?s a?n que el Misal del tridentino, puede merecer el t?tulo noble e ?tradicional?, si entendemos por ?tradicional? la
Tradici?n, en may?scula, de la Iglesia. Cuando se reformaron los libros lit?rgicos, despu?s del Concilio de Trento, los que trabajaron meritoriamente en ellos no ten?an tanta documentaci?n lit?rgica anterior como la que tenemos
actualmente. Por eso, nuestro Misal es testigo de la oraci?n de los santos de todos los tiempos con mucha m?s verdad. ?No es una alegr?a rezar con ellos y como ellos?

Benedicto XVI, de acuerdo con estos criterios, ha declarado que el Misal de 1962 pod?a ser utilizado tambi?n como testigo de la fe de la Iglesia, porque lo es. En ning?n momento ha dicho que lo sea ?m?s? uno que el otro. ?Es imposible pensarlo! ?Acaso no se mantiene el canon romano, el s?mbolo
nicenoconstantinopolitano, en ambos misales? Cualquier valoraci?n en t?rminos de mayor fidelidad doctrinal de un Misal sobre el otro no s?lo ser?a falsa, sino altamente peligrosa para la fe. Este es el problema, precisamente,
de algunos que en los ?ltimos a?os no han querido seguir a toda costa el Misal de 1962. El problema no es el Misal en s?, sino la actitud de rechazo del Misal que en la actualidad tiene la Iglesia como expresi?n ordinaria de la fe de la
Iglesia, por la celebraci?n lit?rgica.

Habr?a que tener muy claro que la liturgia es la acci?n de la Iglesia, y que es la Iglesia la que nos ense?a c?mo quiere celebrar la Eucarist?a. Detenerse en cualquier momento de la historia en el seguimiento de la fidelidad a la oraci?n
de la Iglesia es ponerse en peligro de individualizar la oraci?n. Es perfectamente leg?timo que haya sacerdotes y fieles que prefieran unas f?rmulas a otras, que admiren la belleza del canon romano o la de la plegaria
eucar?stica II, que les guste m?s el canto polif?nico que el canto coral etc. Pero tiene que haber motivos muy serios para justificar particularmente el uso de libros lit?rgicos que no sean los ordinarios que en aquel momento tiene la Iglesia. Al fin y al cabo, la intenci?n del ministro tiene que ser la de ?hacer lo que hace la Iglesia?.

(Catalu?a Cristiana, 19 y 26-07-2007)
Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Hablan los obispos
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