S?bado, 06 de octubre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garcia-Gasco Vicente para el Domingo 30 de Septiembre de 2007.

La verdadera educaci?n personalizada


La formaci?n integral consiste en el desarrollo de todas las capacidades del alumno y esto incluye con pleno derecho la trascedencia, que recrea y proyecta el sentido ?ltimo de la vida.

Desde la comprensi?n del ser humano que se deriva del Evangelio, la Iglesia propone una concepci?n integral de la educaci?n, una educaci?n personalizada. La acci?n de la Iglesia, adem?s de vincularse a la formaci?n plena, al desarrollo perfectivo de las capacidades del alumno, propone que todas las capacidades puedan ser integradas arm?nicamente desde la luz del Evangelio y su cosmovisi?n integradora de la personalidad.

La verdadera educaci?n se propone formar a la persona en orden a su fin ?ltimo y en beneficio de la sociedad. La formaci?n integral consiste en el desarrollo de todas las capacidades del alumno y esto incluye con pleno derecho la trascedencia, que recrea y proyecta el sentido ?ltimo de la vida. Todo ello exige que la educaci?n sea personalizada, que se busque el desarrollo integrado y arm?nico de cada alumno como corresponde a cada personalidad.

La acci?n educativa de la Iglesia transmite una ense?anza que en todos los planos del conocimiento revela un saber unificado por la fe. Las escuelas y las universidades cat?licas son posibles en la medida en que se encuentren animadas por un verdadero esp?ritu cristiano. Especialmente corresponde a sus maestros y profesores ser testigos de ese saber unificado por la fe, que se traduce en la extensi?n de una verdadera cultura del amor y de la vida, de la b?squeda de la verdad y del bien humano.

Es un derecho del alumno y una exigencia de la formaci?n integral que el saber religioso y moral tenga un tratamiento digno de su finalidad, equiparable al resto de los saberes en el proceso educativo. Si el saber religioso y moral se excluye de la escuela o se trata como algo ajeno al conocimiento, se hace imposible la formaci?n integral y se impide que el proceso educativo armonice el sentido de la vida y el saber personal del alumno.

Quienes desprecian la dimensi?n religiosa del ser humano y sus contenidos educativos se dejan llevar por una soberbia intelectual que se traduce en una falta de respeto por las personas y sus creencias y convicciones. La escuela y la universidad cat?lica, al optar por el ser humano y su formaci?n integral, proponen el acercamiento personalizado al alumno, desde el m?ximo respeto por su libertad y su conciencia. La personalizaci?n de la educaci?n hace posible valorar a cada alumno y apoyarle en su proceso de aprendizaje individual, as? como acompa?arle en su crecimiento afectivo, en su inserci?n social y en su progreso espiritual.

La personalizaci?n de la educaci?n tambi?n significa que la escuela y la universidad cat?licas promueven la forma consciente y activa la integraci?n del alumno en la comunidad educativa, en los grupos de alumnos, en la relaci?n sincera con los profesores y en una mayor confianza con sus propios padres. Se consigue as? una base eficaz en la prevenci?n y en la eliminaci?n de todo aquello que pueda impedir a un ni?o o a un joven crecer como persona.

Personalizar la educaci?n facilita que se atienda a los alumnos de diferentes culturas que acceden a ella. La Iglesia Cat?lica es universal. La educaci?n que ofrece siempre est? abierta para acoger en su seno a personas de todas las edades, de otras tradiciones religiosas, como un elemento del desarrollo de su car?cter propio, de su especificidad cat?lica. La universalidad del mensaje y de la redenci?n de Cristo se ha de hacer palpable en cada uno de los proyectos educativos de las escuelas y universidades cat?licas.

La educaci?n personalizada tiene un campo de acci?n particularmente fecundo en la atenci?n a las personas con necesidades educativas especiales, a sus familias y a las asociaciones que defienden los derechos de las personas que experimentan alg?n tipo de discapacidad. All? donde otros par?metros de juicio humano ven ?deficiencia?, ?limitaci?n? o ?disminuci?n?, la antropolog?a cristiana contempla el don singular de una persona humana irrepetible, cuyas peculiaridades abren caminos nuevos al amor, la solidaridad y al mutuo enriquecimiento, y cuyas necesidades estimulan a la ciencia y a la investigaci?n para conseguir logros educativos y socio-sanitarios que acabar?n benefici?ndonos a todos.

La verdadera vocaci?n para educar se cristaliza all? donde el compromiso con los alumnos y los estudiantes se lleva a cabo sin excusas. La raz?n de ser esencial de las escuelas y las universidades cat?licas se encuentra aqu?: promover entre sus maestros y profesores un ejercicio profesional plenamente cualificado e inequ?vocamente sustentado en la verdadera vocaci?n de educadores.

Con mi bendici?n y afecto,
Publicado por verdenaranja @ 23:43  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios