Domingo, 07 de octubre de 2007
Interesante art?culo como editorial publicado en el Bolet?n n?mero 167, Abril-Junio 2007 de "Manos Unidas.

El trabajo de los ni?os est? en la escuela


?Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo? es el lema que ilustra el trabajo de Manos Unidas durante todo este a?o para apoyar el segundo Objetivo de Desarrollo del Milenio, que pretende lograr la educaci?n primaria universal para el a?o 2015.

Los derechos de los ni?os a recibir una educaci?n b?sica de calidad, a jugar y a disfrutar de la vida y de los cuidados de la familia, se ven muchas veces amenazados. Esta situaci?n reper-cute negativamente en su desarrollo y, por tanto, en su felicidad presente y futura. Esta realidad es especialmente sangrante en los pa?ses en v?as de desarrollo y va unida a causas estructurales de po-breza dif?ciles de erradicar. Sin embargo, un mejor conocimiento de las mismas y la acci?n conjunta de los organismos internacionales, las organiza-ciones de cooperaci?n al desarrollo y las adminis-traciones p?blicas, est?n generando mejores perspectivas.

M?s de 100 millones de ni?os y ni?as en todo el mundo carecen de escolarizaci?n por razones que siempre tienen que ver con la pobreza en sus diversas expresiones. La feminizaci?n de la pobreza se refleja a la hora de ir a la escuela: las ni?as padecen una mayor desigualdad y exclusi?n. Por el contrario, las mujeres m?s instruidas gozan de mejor salud y mayor capacidad de decisi?n en el ?mbito familiar, tienen hijos e hijas m?s instruidos, m?s sanos, y con autonom?a y seguridad en s? mismos.

Un ni?o sufre y siente que pierde la oportunidad de ser ni?o, de vivir su infancia y de desarrollarse, cuando pierde la oportunidad de ir al colegio. Es lo que suele ocurrir cuando se ve obligado a trabajar o a participar en actividades impropias de su edad o puramente destinadas a los adultos, sin olvidar las formas m?s sangrantes de trabajo infantil, las que tienen que ver con la esclavitud, con actividades peligrosas f?sica, moral o psicol?gicamente, con la servidumbre por deudas, la trata, el reclutamiento en conflictos armados, la prostituci?n, la pornograf?a y otras actividades il?citas. Aunque, seg?n la Organizaci?n Internacional del Trabajo, en los ?ltimos a?os ha habido un descenso significativo en el porcentaje de ni?os y ni?as trabajadores de entre 5 y 17 a?os a nivel mundial, todav?a se cifran en unos 250 millones. Son demasiados.

Estas situaciones suponen que el ni?o o la ni?a no puedan acudir a la escuela. La explotaci?n laboral infantil provoca analfabetismo por asistencia irregular, absentismo o abandono; adem?s, impide el acceso al empleo de los adultos, porque los menores aceptan salarios m?s bajos y son m?s d?ciles.

Para Manos Unidas, los ni?os y las ni?as tienen derecho a recibir educaci?n en la infancia. Su trabajo debe consistir en formarse para ser personas plenamente capacitadas y responsables en el futuro. La participaci?n social, la implicaci?n en la marcha de la comunidad, la autonom?a a la hora de procurarse lo necesario para cubrir sus necesidades b?sicas, dependen, en gran medida, de su desarrollo educativo.

La financiaci?n de proyectos educativos, enmarcados generalmente en programas integrales que favorecen el acceso al trabajo de los padres, la formaci?n y promoci?n social de las madres o el cuidado de la salud, ocupan el primer lugar dentro de nuestro trabajo, y es el sector al que m?s fondos dedican cada a?o. Durante el a?o 2006, se financiaron 290 proyectos educativos, lo que supone un 35 por ciento del total. Por otro lado, la educaci?n de nuestros propios ni?os y ni?as tambi?n es importante en nuestra misi?n. La solidaridad, el compromiso y la implicaci?n firme en los problemas de nuestro mundo son valo-res que se educan. Es imprescindible que las j?-venes generaciones apuesten por un mundo distinto, m?s justo y donde todos los ni?os y ni?as puedan ver reconocido su derecho a educarse.
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