S?bado, 13 de octubre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA, de P. Nicola Bux y P. Salvatore Vitiello - No a todos nos es dado comprender

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Se ha desatado tambi?n en Italia el violento ataque al celibato cat?lico que caracteriza desde hace algunos a?os a la cultura dominante en Occidente. Los peri?dicos, los servicios de televisi?n y diversos titulares se han desencadenado en investigaciones, comentarios, impresiones y opiniones, frecuentemente solicitados a personalidades de lo m?s disparatadas, sobre el tema del celibato.

Dicho fen?meno viene acompa?ado en muchas ocasiones de ?incomentables ejemplos? de infidelidad a la disciplina celibataria, los cuales, como dir?a San Pablo, ?se jactan de aquello de lo que deber?an avergonzarse?, y lo hacen incluso p?blicamente, arrastrando tras s? a personas de buena fe, las que con demasiada frecuencia no poseen las armas suficientes para comprender la complejidad de las cuestiones y terminan dej?ndose envolver por el car?cter ?humano? de los casos o por la compasi?n, as? como por el instinto irrefrenable de reducir toda la realidad a ?lo que es natural?.

Est? fuera de duda que se estamos frente a una ?estrategia medi?tica? la cual, junto a los continuos ataques a formas de subvenci?n econ?mica de la Iglesia Cat?lica, pretende (aunque no lo logre) demoler la imagen p?blica de la Iglesia, pretendiendo de esta manera deslegitimar sus ense?anzas.
Dejando de lado el hecho que quien escribe est? profundamente convencido de que la Verdad camina con sus propios pies y es capaz de hacerse espacio en los corazones, independientemente de todo y de todos, a?n as? es necesario hacer un examen sobre algunos aspectos del fen?meno.

Primeramente, estamos frente al tentativo de ?normalizar? el Catolicismo, haci?ndolo homog?neo a la cultura dominante -usando categor?as teol?gicas-, y frente al tentativo de ?protestantizar el Catolicismo?.

En realidad se trata de un intento que muchos han realizado, afortunadamente sin ?xito. La originalidad del Catolicismo, su irreductibilidad a meras categor?as sociales o mundanas, est? ligada al misterio mismo de la Encarnaci?n del Verbo, el cual, haci?ndose carne, ha transformado esa carne asumida en su ?normalidad? en sentido lato, convirti?ndola en el signo irreducible de la presencia de Dios en el mundo.
La irreductibilidad del Catolicismo a categor?as socio-culturales dominantes, funda la propia verdad en la pretensi?n de Jes?s de Nazareth, Se?or y Cristo, de ser Dios en el Mundo.

Tal pretensi?n refulge de manera preeminente en aquellos que, por Cristo y s?lo por Cristo, eligen ofrecer toda su existencia, incluidas las dimensiones afectiva y sensual, para dar testimonio de ?l, y de su victoria sobre el Maligno y sobre la Muerte.

El mundo, que luego de dos mil a?os, conspira incesantemente para silenciar a Cristo y a la Verdad de su Encarnaci?n, no puede tolerar un testimonio tan eficaz y tan provocante. Un mundo que est? tan impregnado de impulsividad instintiva incontrolada, de sensualidad difusa, incluso de ?animalidad regresiva? respecto a la dignidad de la naturaleza humana, no soporta que hombres y mujeres, libres y files, ?griten? con la propia vida, porque lo eligieron libremente y han sido llamados por el Se?or, que Cristo es la ?nica raz?n para vivir tanto en el presente como en la eternidad.

La Iglesia Cat?lica, en su soberana paciencia y libertad, elige para el ministerio ordenado solamente hombres. S?lo aquellos que han recibido del Se?or el carisma extraordinario del celibato y que, por ello, est?n en grado de testimoniarlo de manera suma. Todos los ataques, particularmente vehementes en estos tiempos, no lograr?n cambiar la verdad de las cosas. Por lo dem?s, el Se?or hab?a ya advertido a sus disc?pulos y a la Iglesia: ?no a todos ha sido dado comprender, sino s?lo a algunos?. (Agencia Fides 11/10/2007; l?neas 47, palabras 610)
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