Jueves, 18 de octubre de 2007
VATICANO - AVE MARIA por don Luciano Alimandi - ?Creados para el Cielo!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - ??Vengo del Cielo?! Con estas palabras la Virgen Mar?a, apareciendo a los pastorcillos de F?tima, revel? el lugar de su proveniencia a Luc?a que se lo preguntaba. El mensaje de F?tima, del que este a?o se recuerda el nonag?simo aniversario, nos recuerda que hemos sido creados para el Cielo y que es hacia el Cielo que deber?amos orientar nuestra experiencia ac? abajo. Justamente porque estamos destinados al Para?so, al lugar de la infinita felicidad, llevamos dentro de nosotros, como el m?s grande anhelo, el de ser felices, de vivir el gozo ?ntimo y la verdadera paz. Las cosas de la tierra no pueden nunca llenar y apagar nuestra realidad espiritual, que llamamos alma y que solo puede ser nutrida por cosas espirituales, por bienes celestes y no cosas terrenas. La sed de felicidad, que el hombre lleva dentro de s?, viene de esta realidad del esp?ritu que est? en ?l y que, siendo inmensa, hace inmenso el deseo de apagamiento y de gozo que invade el coraz?n humano.
Querer saciar la sed con una sola gota, que apenas encontrada ya se evapora, es pura ilusi?n. El hombre sediento, si fuese solamente detr?s de gotas, morir?a pronto de sed. Cuantas veces, desgraciadamente, nos enga?amos buscando saciar la sed del Cielo, del Infinito, de lo Eterno, con gotas, min?sculos fragmentos de alegr?as y placeres terrenos, que no logran nunca apagar el alma humana. Ellas se evaporan en el momento mismo en que son consumidas. Entonces, en vez de detenernos a reflexionar y entrar en nuestra intimidad para buscar la Raz?n de la nostalgia de amor que sentimos insaciable, continuamos la demente carrera de los sentidos detr?s de las miles de gotitas, que siempre anuncian una felicidad y que siempre se evapora como la gota. As? el hombre, en vez de beber en la Fuente de agua viva, de dejarse amar por Dios, corre detr?s de las gotas, enga??ndose y encerr?ndose en un c?rculo vicioso, como un perro que se muerde continuamente la cola.
Nosotros cristianos no podemos pretender encontrar el Cielo, la verdadera alegr?a, la paz profunda, la libertad del esp?ritu? en las cosa de ac? abajo. No podemos pensar a la vida eterna como a algo que iniciar? solamente despu?s de nuestra muerte. Quien entiende as? la vida eterna, es l?gico que tratar? de vivir en funci?n de las cosas de ac? abajo, dejando al m?s all? las cosas de arriba.
Esta es una grave distorsi?n de nuestra fe en el Se?or Jes?s, que nos ha prometido claramente que la vida eterna, el Reino de Dios, inicia ya aqu? desde el momento de nuestro primer encuentro con ?l: ?el reino de Dios no llega llamando la atenci?n, y nadie dir?: Aqu? est?, o: all? est?. ?Porque el reino de Dios est? en medio a vosotros!? (Lc 17, 21).
Nuestra vida, desde ahora, es participaci?n al Reino de Jes?s, comunicaci?n a la vida eterna, si nos dejamos invadir cada vez m?s por las cosas de arriba, despoj?ndonos progresivamente de las cosas de ac? abajo, que son transitorias, pasan r?pidamente y se pierden con el tiempo.
Todo lo que es terrenal, recibido de los hombres o del mundo, no es eterno. Solo el buen Dios, que es Eterno, sabe darnos dones eternos, pero para recibirlos es necesario tener una verdadera fe en ?l, como la tuvieron los santos, que pudieron proclamar con la vida: ?la roca de mi coraz?n es Dios, es Dios mi suerte para siempre? (Sal 73, 26). Para seguir al Se?or se dejaron a s? mismos, dejaron sus peque?os y grandes ego?smos, superando la fascinaci?n de las cosas terrenas por la incomparable fascinaci?n de las cosas del Cielo, bastante superiores a las de la tierra. Los santos pusieron su suerte en las manos de Dios y nunca se arrepintieron, habiendo cre?do que es el Se?or que gu?a todos los eventos, hermosos o feos de la vida, hasta hacerse ?l mismo: ?su suerte para siempre! Buscaron primero el reino de Dios y su justicia y todo el resto les ha sido dado por a?adidura, seg?n la promesa del Se?or (cfr. Mt 6, 33), que tomaron a la letra y que, literalmente, se realiz?.
As? es la fe de los santos: se toma en serio cada palabra de Jes?s y gusta de su realizaci?n. Ocup?ndose solamente de amar a Dios y en Dios a toda criatura, el coraz?n de los santos ha saboreado cada vez m?s las cosas del Cielo y ha perdido el gusto por las cosas de la tierra, justamente como prometi? Jes?s: ?quien bebe del agua que yo le dar?, no tendr? nunca m?s sed, es m?s, el agua que yo le dar? se convertir? en una fuente que salta para la vida eterna? (Jn 4, 14). A cada uno de nosotros se nos presenta cotidianamente la opci?n: volar hacia el cielo o arrastrarnos por la tierra. Por esto la Virgen aparece, viene del Cielo para mostrarnos donde est? nuestra verdadera Patria y para conducirnos all?, ya que ?Ella es el refugio y el camino que conduce a Dios? (Benedicto XVI, saludo en portugu?s en el ?ngelus del 14 de octubre de 2007). (Agencia Fides 17/10/2007; l?neas 50, palabras 866)
Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Espiritualidad
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