Lunes, 22 de octubre de 2007
Los Obispos de Ecuador han presentado durante la celebraci?n de su Asamblea Plenaria del 15 al 19 de octubre 2007, una Carta Misionera para animar la Iglesia del Ecuador hacia el Tercer Congreso Misionero CAM3 y hacia la Gran Misi?n Continental, renovando el seguimiento entusiasta de Jesucristo como disc?pulos y misioneros. Quito (Agencia Fides)

CARTA MISIONERA


Queridos amigos y hermanos en la fe:

Los obispos del Ecuador nos dirigimos a ustedes para invitarlos a renovar su seguimiento entusiasta de Jesucristo como disc?pulos y misioneros suyos. Les escribimos esta carta con motivo de dos acontecimientos importantes para nuestra Iglesia: 1?) la reciente celebraci?n de la V? Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Aparecida (Brasil), y que trat? el tema ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?l tengan vida?; 2?) la realizaci?n del III Congreso Americano Misionero ?CAM 3- y del Octavo Congreso Misionero Latinoamericano ?comla 8-, que tendr?n lugar en nuestra Patria en agosto del a?o 2008.


Perspectiva hist?rica de la Misi?n

1. Esos dos acontecimientos misioneros se inscriben en un amplio contexto misionero. En efecto, las misiones cat?licas nacen junto con la Iglesia en el d?a de Pentecost?s. Desde entonces, los ap?stoles empezaron a predicar el Evangelio en su comunidad local y en el mundo de su ?poca, para hacer conocer, amar y seguir a Jesucristo.

2. En nuestra Patria, las misiones empezaron en los albores de la Conquista, bajo la protecci?n de la Virgen Mar?a, a cuyo patrocinio siempre ha encomendado la Iglesia su acci?n misionera.

3. Con profundo esp?ritu de fe, sacrificio heroico y entrega generosa, los misioneros instru?an y educaban a los ind?genas en la fe cat?lica y realizaban a favor de ellos diversas acciones humanitarias. Evangelizaron a la gente, de acuerdo con la visi?n y posibilidades de ese tiempo.

4. En general, se ha realizado la evangelizaci?n con conciencia de la realidad social y en conexi?n con la promoci?n humana. Los misioneros han sido respetuosos de las culturas ind?genas. Adem?s, la espiritualidad y carisma de las familias religiosas han enriquecido la labor misionera de la Iglesia.

5. Pero la labor misionera, como toda realidad humana, tambi?n ha tenido sus sombras y falencias, que ahora es preciso reconocer humildemente y corregir. As?, pues, nos hace falta promover y formar la conciencia misionera a todo nivel. No se ha logrado responder con una adecuada evangelizaci?n a la cultura secularista y laicista. Tambi?n necesitamos mayor apertura y generosidad: estamos acostumbrados a recibir y nos cuesta dar desde nuestra pobreza. Por ello, el Ecuador tiene muy pocos misioneros ?ad gentes?.

6. En estos ?ltimos a?os, para reavivar el esp?ritu misionero en el Pueblo de Dios y responder a las necesidades del mundo de hoy, se vienen realizando Congresos Misioneros en diversos pa?ses. El que tendr? lugar el pr?ximo a?o en Quito, ser? una preciosa ocasi?n para que todos revitalicemos nuestro compromiso misionero.


Jes?s de Nazaret, el primer Misionero

7. Jes?s es el fundamento y modelo de nuestra misi?n evangelizadora. ?l es consciente de que ha sido enviado por el Padre para anunciar la Buena Nueva o Evangelio de salvaci?n a todos. Para cumplir esta misi?n, hace suyo el plan del Padre sobre el ?Reino de Dios?, que equivale a ?vida plena? y ?salvaci?n total?.

8. Para el cumplimiento de la misi?n confiada por el Padre, Jes?s llam? a varios disc?pulos. De entre ellos ?design? a Doce, a los que llam? ap?stoles, para que estuvieran con ?l y para enviarlos a predicar? (Mc 1,14). A ellos les inculc? un amor apasionado por el Reino, en torno al cual giraba toda su actividad y predicaci?n.

9. La multiforme actividad de Jes?s est? enmarcada en un plan que apunta a la transformaci?n total de la situaci?n presente del mundo, con vistas a la vida plena ofrecida por Dios. Mediante sus palabras y obras, Jes?s va revelando ese proyecto y lo propone a quienes lo escuchan, con el fin de que tambi?n ellos lo hagan activamente suyo.

10. Jes?s, el Buen Pastor, quiere comunicarnos vida y ponerse al servicio de la vida en todas sus dimensiones, lo que demuestra con su predicaci?n y actitudes (cf. Aparecida, 353). ?La vida en Cristo incluye la alegr?a de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y aprender, el gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de una sexualidad vivida seg?n el Evangelio, y todas las cosas que el Padre nos regala como signos de su amor sincero? (Aparecida, 356).

11. Jes?s hizo a los Doce part?cipes de su misma misi?n, que se convierte en mandato evangelizador despu?s de su resurrecci?n: ?Vayan y hagan disc?pulos a todos los pueblos y baut?cenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo, ense??ndoles a poner por obra todo lo que les he mandado? (Mt 28,18-20). Estas palabras expresan la voluntad testamentaria de Jes?s para sus seguidores de todos los tiempos.


La Iglesia, continuadora de la misi?n evangelizadora de Jesucristo

12. Para que sus disc?pulos lleven a cabo la misi?n evangelizadora, Jes?s los enriqueci? con el don del Esp?ritu Santo, en Pentecost?s; los llen? de ardor, de valent?a y anhelos de santidad. Desde entonces empezaron predicar por todas partes, fuera del ?mbito del pueblo jud?o. Es lo que llamamos la misi?n ad gentes.

13. Las primeras comunidades de seguidores de Cristo comunican el Evangelio de Jes?s, a partir de la experiencia pascual. Por eso, una de las caracter?sticas de estas comunidades es la de ser ?testigos de la resurrecci?n?. Esto implica en los evangelizadores un esfuerzo concreto por un nuevo estilo de vida conforme al Evangelio de Jes?s. En efecto, la conversi?n constante es el imperativo de Cristo para entrar en el Reino. Es tambi?n contenido fundamental de la predicaci?n de sus disc?pulos.

14. La santidad es la meta del camino de conversi?n, que es proceso-hacia Dios. Pues bien, ?la santidad es un presupuesto fundamental y una condici?n insustituible para realizar la misi?n salv?fica de la Iglesia?Es necesario suscitar un nuevo anhelo de santidad entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana, particularmente entre aquellos que son los colaboradores m?s ?ntimos de los misioneros? (RM 90).

15. El impulso misionero nace en la comunidad eclesial del amor de Dios. Por amor, Dios quiere que todos se salven. Para ello env?a a su Hijo, que obedece al Padre por amor. Asimismo, los seguidores de Cristo, por amor, tienen que hacer todo lo posible para que, gracias a su compromiso misionero, la voluntad salv?fica de Dios se realice. Para ello est?n enriquecidos con el don del Esp?ritu Santo: ?el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Esp?ritu Santo que se nos ha dado? (Rom 5,5).

16. La obra de evangelizaci?n es tarea esencial de toda la Iglesia, que, en sus distintos niveles (universal, diocesano y parroquial), es depositaria de la misi?n salv?fica de Cristo. La Iglesia no puede renunciar a realizar su misi?n, tanto entre los ya bautizados como entre los que todav?a no han o?do hablar de Cristo.

17. La Iglesia, por recibir y realizar la misma misi?n de Cristo, debe estar al servicio de una vida plena para todos (cf. Aparecida, 358-359). Esta tarea se vuelve cada vez m?s imperiosa, pues constatamos que la llamada ?cultura de la muerte? se hace sentir de diversos modos en nuestra Patria.


Compromiso misionero de los disc?pulos de Cristo

18. La Iglesia es siempre disc?pula de Cristo, el ?nico Maestro. Es al mismo tiempo misionera, porque es seguidora de Cristo, el Misionero por excelencia. Por eso, la vocaci?n y misi?n esencial de la Iglesia es la evangelizaci?n de todos los hombres. Adem?s, los disc?pulos de Cristo empiezan a ser cristianos y miembros de la Iglesia en el seno de la Iglesia particular, en una porci?n de Iglesia llamada ?parroquia? y en la ?iglesia dom?stica?, que es la familia.

19. La misi?n que la Iglesia recibe de Cristo y conf?a a sus miembros es la misma para todos: ser luz de las naciones para llevar la salvaci?n de Dios hasta los confines de la tierra. Dentro de la Iglesia, como miembros suyos, todos los bautizados tambi?n reciben la misi?n de Cristo: ?Insertos por el bautismo en el cuerpo m?stico de Cristo, robustecidos por la confirmaci?n en la fortaleza del Esp?ritu Santo, es el mismo Se?or el que los destina al apostolado? (AA 3).

20. Los disc?pulos de Cristo ?por esencia somos misioneros en virtud del bautismo y de la confirmaci?n, nos formamos con un coraz?n universal, abierto a todas las culturas y a todas las verdades, cultivando nuestra capacidad de contacto humano y de di?logo. Estamos dispuestos, con la valent?a que nos da el Esp?ritu, a anunciar a Cristo donde no es aceptado, con nuestra vida, con nuestra acci?n con nuestra profesi?n de fe y con su Palabra? (Aparecida, 377).

21. Es preciso tomar con mayor decisi?n el compromiso de apertura misionera: ?Para no caer en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, debemos formarnos como disc?pulos misioneros sin fronteras, dispuestos a ir a la ?otra orilla?, aquella en la que Cristo no es a?n reconocido como Dios y Se?or, y la Iglesia no est? todav?a presente? (Aparecida, 376).

22. Jes?s sigue enviando hoy a evangelizar. Esta tarea tiene tres exigencias fundamentales: 1) que el disc?pulo sea testigo cre?ble a partir de su propio encuentro con Cristo, quien lo ha impulsado a la conversi?n y a la santidad; 2) que el disc?pulo se comprometa a comunicar a otros la alegre noticia de haberse encontrado con Cristo, para propiciar tambi?n en ellos el encuentro con el Se?or y formar con ellos la comunidad de los creyentes; 3) que, a partir de este encuentro personal con el Se?or, se impulse, desde la comunidad de creyentes, el proceso permanente del seguimiento de Jes?s: en esto consiste la santidad cristiana, que est? al alcance de todos.

23. La Iglesia tiene que proclamar la buena nueva de forma total: mediante el testimonio, mediante el anuncio y mediante las obras. Lo m?s importante es el testimonio, al cual est?n llamados todos los cristianos; en este sentido, pueden ser aut?nticos evangelizadores. El testimonio por excelencia es la vida santa del misionero, de la familia cristiana y de la comunidad eclesial.


Una misi?n para comunicar vida

24. La vida se acrecienta d?ndola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que m?s disfrutan de la vida son los que, dejando ciertas seguridades y comodidades, se entusiasman por comunicar la vida a los dem?s. Jes?s nos ense?a que una excesiva preocupaci?n por la propia vida atenta contra la calidad humana y cristiana de esta misma vida (cf. Jn 12,25). La vida madura en la medida en que se la entrega para dar vida a los otros. Esto es en definitiva la misi?n (cf. Aparecida, 360).

25. Procurando ser fieles a las orientaciones y exhortaciones de Aparecida, los obispos del Ecuador asumimos el compromiso de una Gran Misi?n, ?que nos exigir? profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un disc?pulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensi?n misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoci?n que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiaci?n de la vida en Cristo. Esperamos un nuevo Pentecost?s que nos libre de la fatiga, la desilusi?n, la acomodaci?n al ambiente; una venida del Esp?ritu que renueve nuestra alegr?a y nuestra esperanza. Por eso se volver? imperioso asegurar c?lidos espacios de oraci?n comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad? (Aparecida, 362).

26. ?La fuerza de este anuncio de vida ser? fecunda si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, teniendo siempre a la Eucarist?a como fuente y cumbre de toda la actividad misionera? (Aparecida, 363).

27. Oportunamente daremos las orientaciones para la Gran Misi?n, que se realizar? en cada una de las jurisdicciones eclesi?sticas de nuestro pa?s. Desde ya se requiere de parte de todos un ?renovado ardor? por este acontecimiento eclesial, profundo esp?ritu de comuni?n eclesial, disponibilidad a la acci?n del Esp?ritu Santo y ferviente oraci?n.

28. Invitamos cordialmente a todos a actualizar y personalizar la misi?n o env?o de Cristo. El imperativo evangelizador que Jesucristo hace a la Iglesia universal, lo hace tambi?n a la Iglesia particular y, dentro de ella, a cada parroquia, a cada p?rroco, a cada fiel cristiano. La respuesta depende de todos y de cada uno. Ojal? escuchemos esta voz del Se?or en estos momentos privilegiados de la Gran Misi?n despu?s de Aparecida y en preparaci?n al CAM 3 ? comla 8.

29. Como ya lo hemos dicho, en toda esta tarea misionera contamos con la protecci?n de la Virgen Mar?a: ?reconocemos en ella una imagen perfecta de la disc?pula misionera. Ella nos exhorta a hacer lo que Jes?s nos diga (cf. Jn 2,5)? Junto con ella, queremos estar atentos, una vez m?s, a la escucha del Maestro? (Aparecida, 364).

30. Que la Virgen Mar?a estimule nuestro compromiso de disc?pulos y misioneros de su Hijo, en el seno de las propias comunidades parroquiales y en la apertura misionera ad gentes. Ponemos bajo su maternal protecci?n las diversas iniciativas evangelizadoras y, sobre todo, la dimensi?n misionera de nuestra Iglesia.


Los Obispos del Ecuador

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Puntos para la reflexi?n personal o grupal

1) Perspectiva hist?rica de la Misi?n: ?Cu?les son los aspectos m?s significativos hoy?
2) Jes?s de Nazaret, el primer misionero: ?Qu? hizo Jes?s para cumplir su misi?n? ?Qu? nos pide hoy a nosotros?
3) La Iglesia, continuadora de la misi?n evangelizadora de Jesucristo: ?Por qu? la Iglesia es esencialmente misionera? La Iglesia debe estar al servicio de la vida: ?Cu?les son las principales necesidades y el lugar donde ustedes viven y trabajan?
4) Compromiso misionero de los disc?pulos de Cristo: ?Qu? nos exige Cristo de modo concreto y operativo? ?A qu? nos comprometemos?
5) Una misi?n para comunicar vida: ?En qu? aspectos se debe trabajar m?s para combatir la ?cultura de la muerte? y fomentar la ?cultura de la vida?? ?Qu? nos pide hoy el Dios de la vida?
Publicado por verdenaranja @ 21:35  | Hablan los obispos
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