S?bado, 03 de noviembre de 2007
ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el jueves, 2 de noviembre de 2007, solemnidad de Todos los Santos, al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a los peregrinos congregados a mediod?a en la plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas:
En la esta solemnidad de Todos lo Santos, nuestro coraz?n, sobrepasando los confines del tiempo y del espacio, se ampl?a hacia las dimensiones del Cielo. En los inicios del cristianismo, los miembros de la Iglesia tambi?n eran llamados ?los santos?. En la Primera Carta a los Corintios, por ejemplo, san Pablo escribe ?a los santificados en Cristo Jes?s, llamados a ser santos, con cuantos en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Se?or nuestro? (1 Corintios 1,2). El cristiano, de hecho, ya es santo, pues el Bautismo le une a Jes?s y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo tiene que llegar a ser santo, conform?ndose con ?l cada vez m?s ?ntimamente.

A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, ?llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano, es m?s, podr?amos decir, de cada hombre!

Escribe el ap?stol que Dios nos ha bendecido desde siempre y nos ha elegido en Cristo ?para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor? (Efesios 1, 3-4). Todos los seres humanos est?n llamados a la santidad que, en ?ltima instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en esa ?semejanza? a ?l, seg?n la cual, han sido creados.

Todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos tienen que llegar a ser lo que son, a trav?s del camino exigente de la libertad. Dios les invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El ?Camino? es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre si no por ?l (Cf. Juan 14,6).

Sabiamente la Iglesia ha establecido la inmediata sucesi?n de la fiesta de Todos los Santos con la de la conmemoraci?n de todos los fieles difuntos. A nuestra oraci?n de alabanza a Dios y de veneraci?n a los esp?ritus bienaventurados, que nos presenta hoy la liturgia como ?una muchedumbre inmensa, que nadie podr?a contar, de toda naci?n, razas, pueblos y lenguas? (Apocalipsis 7,9), se une la oraci?n de sufragio por quienes nos han precedido en el paso de este mundo a la vida eterna. A ellos les dedicaremos de manera especial ma?ana nuestra oraci?n y por ellos celebraremos el sacrificio eucar?stico. En verdad, cada d?a, la Iglesia nos invita a rezar por ellos, ofreciendo tambi?n los sufrimientos y los cansancios cotidianos para que, completamente purificados, puedan gozar para siempre de la luz y la paz del Se?or.

En el centro de la asamblea de los santos, resplandece la virgen Mar?a, ?humilde y la m?s alta criatura? (Dante, ?Para?so?, XXXIII, 2). Al darle la mano, nos sentimos animados a caminar con m?s empuje por el camino de la santidad. A ella encomendamos nuestro compromiso cotidiano y le encomendamos hoy a nuestros queridos difuntos, con la ?ntima esperanza de volvernos a encontrar un d?a todos juntos en la comuni?n gloriosa de los santos.

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo: ]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana del ?ngelus. En la solemnidad de Todos los Santos, la Iglesia se goza al contemplar a tantos hijos suyos que, a trav?s de los siglos, han llegado a la casa del Padre. Ellos nos acompa?an con su intercesi?n. Que su fidelidad a la voluntad de Dios nos estimule a avanzar con humildad y perseverancia en el camino de la santidad, siendo en todas partes testigos valientes de Cristo.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:15  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios