S?bado, 03 de noviembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del domingo, XXXI del tiempo ordinario, 4 de Noviembre de 2007.

XXXI Domingo del tiempo ordinario [C]
Sabidur?a 11, 23 12, 2; 2 Tesalonicenses 1, 11 2, 2; Lucas 19, 1 10


Zaqueo, baja pronto


El Evangelio nos presenta la encantadora historia de Zaqueo. Jes?s ha llegado a Jeric?. No es la primera vez que va, y en esta ocasi?n, al aproximarse, tambi?n ha curado a un ciego (v. Lc 18, 35 ss). Esto explica por qu? hay tanta multitud esper?ndole. Zaqueo, ?jefe de publicanos y rico?, para verle mejor, sube a un ?rbol en el recorrido que sigue la gente (?a la entrada de Jeric? se muestra todav?a un viejo sic?moro que ser?a el de Zaqueo!). ?Cuando Jes?s lleg? a aquel sitio, alzando la vista le dijo: "Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa". Se apresur? a bajar y le recibi? con alegr?a. Al verlo, todos murmuraban diciendo: "Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador"?.

El episodio sirve para evidenciar, una vez m?s, la atenci?n de Jes?s por los humildes, los rechazados y despreciados. Sus conciudadanos despreciaban a Zaqueo porque hac?a componendas con el dinero y con el poder, y a lo mejor tambi?n porque era peque?o de estatura; para ellos, Zaqueo no es m?s que ?un pecador?. Jes?s en cambio acude a encontrarle a su casa; deja a la multitud de admiradores que le ha recibido en Jeric? y va a casa s?lo de Zaqueo. Hace como el buen pastor, que deja las noventa y nueve ovejas para buscar la que completa el centenar, la que se ha perdido.

Tambi?n la actuaci?n y las palabras de Zaqueo contienen una ense?anza. Tiene que ver con la actitud hacia la riqueza y hacia los pobres. Desde este punto de vista, el episodio de Zaqueo hay que leerlo con el fondo de los dos pasajes que le preceden, el del rico epul?n y el del joven rico. El rico epul?n negaba al pobre hasta las migajas que ca?an de su mesa; Zaqueo da la mitad de sus bienes a los pobres; uno usa sus bienes s?lo para s? y para sus amigos ricos que le pueden corresponder; otro usa sus bienes tambi?n para los dem?s, para los pobres. La atenci?n, como se ve, est? en el uso que hay que hacer de las riquezas. Las riquezas son inicuas cuando se acaparan, sustray?ndolas a los m?s d?biles y emple?ndolas para el propio lujo desenfrenado; dejan de ser inicuas cuando son fruto del propio trabajo y se ponen al servicio de los dem?s y de la comunidad.

Afrontar el episodio del joven rico es igualmente instructivo. Al joven rico Jes?s le dice que venda todo lo que tiene y lo d? a los pobres (Lc 18, 22); con Zaqueo se contenta con su promesa de dar a los pobres la mitad de sus bienes. Zaqueo, en otras palabras, sigue siendo rico. La tarea que realiza (es jefe de aduaneros de la ciudad de Jeric?, que tiene el monopolio de algunos productos en aquel tiempo solicitad?simos, hasta en Egipto por Cleopatra) le permite seguir siendo rico incluso despu?s de haber renunciado a la mitad de sus pertenencias.

Esto rectifica una falsa impresi?n que se puede tener de otros dichos del Evangelio. No es la riqueza en s? lo que Jes?s condena sin apelaci?n, sino el uso inicuo de ella. ?Existe salvaci?n tambi?n para el rico! Zaqueo es la prueba de esto. Dios puede hacer el milagro de convertir y salvar a un rico sin, necesariamente, reducirlo al estado de pobreza. Una esperanza, ?sta, que Jes?s no neg? jam?s y que incluso aliment?, no desde?ando frecuentar, ?l, el pobre, tambi?n a algunos ricos y jefes militares.

Cierto: ?l jam?s halag? a los ricos ni busc? su favor suavizando, cuando estaba en su compa??a, las exigencias de su Evangelio. ?Todo lo contrario! Zaqueo, antes de o?r que se le dice: ?Hoy ha llegado la salvaci?n a esta casa?, tuvo que tomar una valiente decisi?n: dar a los pobres la mitad de su dinero y de los bienes acumulados, reparar los fraudes cometidos en su trabajo restituyendo el cu?druple. El caso de Zaqueo se presenta, as?, como el reflejo de la conversi?n evang?lica que es siempre y a la vez conversi?n a Dios y a los hermanos.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Espiritualidad
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