Viernes, 09 de noviembre de 2007
Comenz? ayer 8 de noviembre, en Cochabamba la LXXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana que concluir? el 13 de noviembre. El Cardenal Julio Terrazas, Presidente de la Conferencia Episcopal, destac? en su mensaje al inicio de la Asamblea la importancia de Aparecida, acontecimiento m?s importante en los ?ltimos a?os para la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe a la que llam? un nuevo Pentecost?s. (Fides)


MENSAJE DEL CARD. JULIO TERRAZAS S. C.SS.R.
PRESIDENTE DE LA CEB
A LA 85? ASAMBLEA DEL EPISCOPADO BOLIVIANO


Ven Se?or de la Justicia, de la Verdad y de la Paz
Esta s?plica que resonar? con mayor frecuencia en el Adviento que se aproxima, enmarca la realizaci?n de nuestra 85? Asamblea ordinaria. Es una gracia del Se?or poder encontrarnos como pastores de la Iglesia en Bolivia y en comuni?n profunda con el alma de nuestros pueblos.
Me alegra acogerlos con una cordial y fraternal bienvenida para celebrar juntos este tiempo de espera y preparaci?n a la venida del Se?or. Nos urge su presencia: presencia que haga crecer abundantemente en nuestra vida personal y social los frutos de la justicia, la verdad y la paz.
En el esp?ritu esperanzador de la llegada del Hijo de Dios, saludo al Se?or Nuncio Apost?lico Mons. Ivo Scapolo, en cuya persona se reaviva la cercan?a espiritual del Santo Padre Benedicto XVI en medio de nosotros, sobre todo por su predilecci?n hacia nuestra Iglesia y a nuestro pa?s. Saludo asimismo al apreciado Presb?tero Marco Ganci, Secretario de la Nunciatura, agradeciendo su servicio eficiente y generoso.
Mis saludos de bienvenida cordial a todos y cada uno de ustedes hermanos arzobispos y obispos de Bolivia. En sus personas va mi recuerdo al Pueblo de Dios que apacientan con tanto celo, a todos nuestros sacerdotes diocesanos, di?conos permanentes y a cuantos conforman la Vida Consagrada de toda Bolivia. Con especial afecto recuerdo a nuestros fieles laicos y a nuestros seminaristas junto a sus abnegados formadores.
Una particular bienvenida a quien por primera vez participa de nuestra Asamblea: al apreciado Mons. Francisco Focardi, OFM, flamante Obispo Auxiliar del Vicariato del Beni. Tuve la dicha y el gozo de ordenarte en el ministerio episcopal como sucesor de los ap?stoles. Tus hermanos obispos te aseguramos el apoyo de la oraci?n y la amistad dese?ndote un servicio evangelizador fruct?fero en el querido pueblo que peregrina en las pampas benianas. Mi pensamiento, como en otras oportunidades evoca la vida de nuestros hermanos obispos em?ritos presentes y a los que no han podido venir, y cuyo testimonio de fe y entrega volvemos a agradecer. Resalto la presencia de Mons. Jes?s L?pez de Lama, Obispo Em?rito de Corocoro. Gracias por volver a tu casa.
Un profundo recuerdo va tambi?n para las hermanas iglesias de Alemania, con las que seguimos un caminar comprometido con la paz y la justicia, reafirmado por la reciente visita de Mons. Norberto Trelle, Obispo de Hildesheim.
Deseo finalizar esta primera parte expresando un gran y sincero agradecimiento al P. Francisco Flores S.J., quien nos acompa?? como Secretario General Adjunto durante varios a?os con dedicaci?n y esp?ritu eclesial. A ?l y a sus superiores les quedamos profundamente reconocidos.
Y al mismo tiempo presento al P. Eugenio Scarpellini que acept? ser el nuevo Secretario General Adjunto de nuestra Conferencia. Gracias P. Eugenio por tu disponibilidad y gracias al Se?or Obispo de B?rgamo, Mons. Roberto Amadei, por su constante solidaridad con nuestras Iglesias.
Hermanos Obispos: cuanto hagamos, reflexionemos, oremos o decidamos estos d?as llevar? el sello de Aparecida; vivencia que toca al ser e identidad de los fieles y exige un accionar pastoral libre de nost?lgicos encadenamientos o de ilusorios encantamientos. La tarea es desafiante y nos toca ponernos en acci?n para que nadie quede fuera de la ?fiesta de la vida? y la convivencia no est? amenazada por la disgregaci?n.

APARECIDA: NUEVO PENTECOST?S
Ni duda cabe que la V Conferencia General del Episcopado celebrada en Aparecida es el acontecimiento m?s importante en los ?ltimos a?os para la Iglesia de Am?rica Latina y el Caribe.

El Esp?ritu de Vida lleg? con nuevo ?mpetu a nuestro continente para despertar en nuestra Iglesia la vivencia del discipulado y la misionariedad en momentos de grandes y vitales cambios y de ingentes desaf?os para la evangelizaci?n.
Aparecida nos permiti? asumir el bagaje de experiencias eclesiales vividas durante su preparaci?n, en la reflexi?n comunitaria y en los momentos fuertes de oraci?n. Desde este acontecimiento esperanzador nos toca reemprender el camino en comuni?n con la vida y la fe de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.
El documento conclusivo es el punto de partida, no como letra muerta, sino como experiencia eclesial que se vivi? y se hizo oraci?n entre pastores y los sectores del Pueblo de Dios. Ser?a fantasioso pretender entrar a plenitud en el Documento Conclusivo, si lo separamos del esp?ritu que anim? la celebraci?n, esp?ritu de profunda comuni?n eclesial, de libertad y respeto en la pluralidad del pensamiento y de participaci?n en las deliberaciones. Fue, sin duda, una renovada expresi?n de la colegialidad episcopal.

APARECIDA NOS DESAFIA
La tarea principal que nos espera en esta Asamblea es la de llevar adelante el proceso de preparaci?n de un nuevo Enfoque y Directrices Pastorales para poner en estado de misi?n a nuestras Iglesias locales. Hay que dise?ar el marco de referencia para configurar la identidad del creyente hoy, como ?disc?pulo y misionero de Jesucristo para que nuestros pueblos, en El, tengan vida?
Cuanto Aparecida marca para Am?rica Latina, tiene tambi?n vigencia en la hora actual que vive nuestro pa?s. ?Se abre paso un nuevo per?odo de la historia con desaf?os y exigencias, caracterizado por el desconcierto generalizado que se propaga, por nuevas turbulencias sociales y pol?ticas, por la difusi?n de una cultura lejana y hostil a la tradici?n cristiana, por la emergencia de variadas ofertas religiosas, que tratan de responder, a su manera, a la sed de Dios que manifiestan nuestros pueblos? (10).
El Papa Benedicto XVI nos advert?a de otro desaf?o muy presente tambi?n entre nosotros: ?Se percibe?, nos dec?a en su discurso inaugural, ?un cierto debilitamiento de la vida cristiana del continente en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Cat?lica?.
Frente a estos y otros desaf?os no debemos caer ni en el desaliento ni en la respuesta f?cil. Tendremos que repensar y relanzar con fidelidad y audacia el Evangelio, mensaje de la paz y de la vida, para que nuestros pueblos construyan su dignidad en un ambiente de libertad y de justicia.

APARECIDA NOS DA ESPERANZA Y NOS ANIMA
?El Se?or nos dice: ?no tengan miedo? (Mt 28, 5)... Lo que nos define no son las circunstancias dram?ticas de la vida, ni los desaf?os de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unci?n del Esp?ritu Santo? No tenemos otro tesoro que ?ste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Esp?ritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias? (14)
En esta hora, en que renovamos la esperanza, queremos hacer nuestras las palabras de SS. Benedicto XVI al inicio de su Pontificado?: ??No teman! ?Abran, m?s todav?a, abran de par en par las puertas a Cristo!?quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada ?absolutamente nada ? de lo que hace la vida libre, bella y grande. ?No! S?lo con esta amistad se abren las puertas de la vida. S?lo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condici?n humana. S?lo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera? (15).
Estas palabras de aliento parecen pronunciadas para el momento presente que vivimos en Bolivia: momento de tensiones, de amenazas, lenguajes violentos e incomprensiones cimentadas en una cultura de enfrentamientos generalizados. No se dignifica al ser humano ni se le abre espacio a la participaci?n en la vida de la sociedad, sobre estas bases y de esta manera, sino reconociendo la dignidad de cada persona en cuanto hijo de Dios, redimido y amado por Jesucristo y llamado por lo tanto a vivir la amistad con El y con todos los hombres.
Este ha sido tambi?n el mensaje que hemos querido dar a nuestro pa?s con la ?Jornada de Oraci?n? por la reconciliaci?n, la unidad y la paz que celebramos en todas nuestras Iglesias y que estamos convencidos que enraiz? en lo profundo de much?simos corazones.
A todos debe llegarnos este llamado de ser portadores y constructores de esperanza, de paz y de renovado aliento, para encontrar la soluci?n de los problemas que son motivo de divisi?n y ruptura, a trav?s del dialogo y respeto m?tuo, sobre la base del bien com?n y la justicia, y en el marco de la legalidad que garantice la tan deseada convivencia ciudadana.

APARECIDA NOS COMPROMETE A LA MISION
La palabra que nos hace el Se?or a ?no tener miedo? es, al mismo tiempo, invitaci?n a dar una respuesta decidida y a comprometernos para compartir nuestra fe en Jesucristo y que en ?l, nuestro pueblo tenga vida.
As? lo entiende y afirma el mensaje final de Aparecida: ?Jes?s invita a todos a participar de su misi?n. ?Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares, donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes dif?ciles y olvidados y m?s all? de nuestras fronteras?( 4).
Asumir Aparecida es una exigencia vital. Es preciso asumirla en forma integral, sin distorsiones y sin lecturas o interpretaciones reductivas para la animaci?n pastoral de nuestras Iglesias locales. Sabemos que el Documento conclusivo puede tener vac?os, pero como dec?a el Card. Martini en una de sus riqu?simas orientaciones pastorales: ?Un plan pastoral que comienza por la enumeraci?n de lagunas o vac?os, est? destinado a crear frustraciones y no esperanzas? (Card. Martini).

LA PALABRA ANIMA LA MISION
La misi?n a la que nos lanza Aparecida, tiene que partir de la Palabra de Dios, Palabra de Vida, que lleve al encuentro personal con Jesucristo, que convoque a vivir la fe en comunidad, y as? ser signos del Reino de Dios en nuestra sociedad. ?La Palabra de Dios en la vida y en la misi?n de la Iglesia?, tema del S?nodo convocado por el Santo Padre, es una de las tareas que nos ocupar? tambi?n en estos d?as en la preparaci?n del aporte de nuestra Iglesia.
Es el Se?or que pone en nuestras manos la vida, la fe y el caminar de nuestros pueblos, para que no nos quedemos mirando cuanto les acontece, sino que los enriquezcamos ofreci?ndoles la presencia cercana y liberadora del Dios de Jesucristo.
Al declarar abierta esta Asamblea, en la que espero nos acompa?e el Se?or de la Justicia, de la Verdad y la Paz, hago m?a la invocaci?n a la Virgen Mar?a que pronunci? el Santo Padre en el Santuario de Aparecida: ?Pidamos a la Madre de Dios, nuestra Se?ora de la Concepci?n Aparecida, que cuide la vida de todos los cristianos. Ella, que es la Estrella de la evangelizaci?n, gu?e nuestros pasos en el camino al reino celestial?.

Gracias.

Julio Cardenal Terrazas
Arzobispo de Santa Cruz
Presidente de la CEB

Cochabamba, 08 de noviembre de 2007
Publicado por verdenaranja @ 21:42  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios