Viernes, 09 de noviembre de 2007
El Obispo de M?laga, Mons. Antonio Dorado Soto, record? la necesidad de recuperar el sentido del domingo. 2007-11-11

El domingo es la fiesta primordial de los cristianos


Necesitamos un esfuerzo catequ?tico que nos lleve a descubrir y a meditar en el sentido teol?gico de la Eucarist?a

Durante los ?ltimos diez a?os, Juan Pablo II y la Conferencia Episcopal Espa?ola han insistido en la necesidad de que el Pueblo de Dios recupere el sentido del domingo. En realidad, no hacen sino inculcar lo que dijo ya el Vaticano II: ?La Iglesia, desde la tradici?n apost?lica que tiene su origen en el mismo d?a de la resurrecci?n de Jesucristo, celebra el misterio pascual cada siete d?as, en el d?a que se llama con raz?n ?d?a del Se?or? o domingo.

As? pues, en este d?a los fieles deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucarist?a, recordar la pasi?n, resurrecci?n y gloria del Se?or Jes?s, y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrecci?n de Jesucristo de entre los muertos. Por consiguiente, el domingo es la fiesta primordial que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea tambi?n un d?a de alegr?a y de liberaci?n del trabajo? (SC 106).

En nuestra di?cesis, las condiciones actuales de vida no facilitan vivir la centralidad del domingo. Sin embargo, es posible rescatar en buena medida su esp?ritu, mediante una catequesis que ponga ante los fieles su rico y hondo significado humano y evang?lico, pues como dijo el Papa Juan Pablo II, ?es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realizaci?n en ?l de la primera creaci?n y el inicio de la ?nueva creaci?n?. Es el d?a de la evocaci?n adoradora y agradecida del primer d?a del mundo y a la vez la prefiguraci?n, en la esperanza activa, del ??ltimo d?a?, cuando Cristo vendr? en su gloria y ?har? un mundo nuevo?? (DD 1).

Aunque como tal domingo no se deber?a limitar a la celebraci?n de la santa misa, es necesario insistir en este punto: la celebraci?n participada y alegre de la Cena del S e ? o r. En nuestras comunidades surge con frecuencia la pregunta de c?mo podemos dar un car?cter m?s atractivo y atrayente a nuestras celebraciones lit?rgicas. Es una pregunta leg?tima y necesaria, que nos debemos hacer. Y la respuesta no consiste en buscar elementos externos novedosos que capten la atenci?n de los miembros de la comunidad. Aparte de que pierden muy pronto su novedad, no suelen conducir a vivir una experiencia honda de salvaci?n.

Por eso necesitamos un esfuerzo catequ?tico que nos lleve a descubrir y a meditar el significado teol?gico de la Eucarist?a, la riqueza de sus ritos y la certeza de que nos lleva a la comuni?n con Jesucristo resucitado.

Al centrar nuestra atenci?n pastoral este a?o en la celebraci?n de la fe, se nos ofrece una oportunidad espl?ndida para desarrollar los contenidos doctrinales de la Eucarist?a, para contrastarlos mediante el trato personal con Jesucristo en la comuni?n sacramental y en la escucha atenta de la Palabra, y para compartirlos en la asamblea congregada. La leg?tima insistencia en el compromiso fraterno con los dem?s ha podido tener como consecuencia no buscaba, pero real, el olvido de que la celebraci?n de la Eucarist?a es la cumbre y la fuente de la evangelizaci?n; el banquete en el que se alimenta la fraternidad del Pueblo de Dios; y el alma de todo apostolado, porque alimenta la caridad de los fieles.

Al recuperar el sentido cristiano del domingo, podemos integrar, en esta fiesta de fe y de esperanza, los valores que se han desarrollado en la sociedad moderna, como es la posibilidad de que la familia conviva en un clima relajado, la oportunidad para disfrutar de la belleza del campo y la visita a museos. Pero siempre, a la luz de la visi?n cristiana de la nueva creaci?n, que ha comenzado con la resurrecci?n de Jesucristo y que se actualiza en la Eucarist?a.
Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Hablan los obispos
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