S?bado, 10 de noviembre de 2007
VATICANO - AVE MARIA de don Luciano Alimandi - La extraordinaria fuerza del amor

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El mes de noviembre es ligado tradicionalmente a la oraci?n y al sufragio por las almas de los difuntos, por los que nosotros sacerdotes podemos celebrar el 2 de noviembre, d?a de su conmemoraci?n, tres Misas. La ocasi?n de este d?a, que sigue inmediatamente a la solemnidad de todos los Santos, nos lleva a reflexionar sobre la realidad de la muerte o, mejor, de la partida al Cielo. La Divina Providencia al unir de estas dos celebraciones, por todos los Santos y por todos los difuntos, parece indicarnos que son precisamente los Santos los que nos desvelan el misterio de la muerte, comenzando por el Santo de los Santos, el Se?or Jes?s.

La muerte de un Santo es muy distinta de la muerte de una persona que no ha vivido para el Se?or. El nutrid?sima hagiograf?a de los Santos lo demuestra ampliamente: quien ha vivido santamente no se deja llevar de la desesperaci?n, porque se abandona a Aquel que es m?s grande que la muerte, que est? m?s all? de la muerte, el Se?or Jes?s: el ?nico que ha derrotado la muerte con Su resurrecci?n: "Yo soy la resurrecci?n y la vida; ?quien cree en m?, aunque muera, vivir?", (Jn 11, 25). Imitar a los Santos no es cosa de poco, es todo un camino por realizar que dura una vida entera y es todo subida, en el sentido que se va hacia lo que es mejor para el alma, dejando a un lado lo que le supone un obst?culo; ?no es por casualidad que este camino se llama "ascesis", porque se trata de subir!

"Hermana muerte" acerc?ndose a una persona santa la encuentra ya "en alto", unida al Se?or y transformada en ?l, de modo que el tramo que falta a dicha alma para llegar al Cielo es breve, incluso brev?simo, porque el Cielo lo lleva dentro de si.

El Para?so es el inconmensurable don que quiere hacernos el Se?or Jes?s. Por ello, ha venido a la tierra, para llevarnos a la Casa del Padre con ?l: "Padre, que tambi?n los que me has dado est?n conmigo d?nde yo estoy, para que contemplen mi gloria" (Jn 17, 24). Desde el momento que encontramos a Jes?s iniciamos el camino hacia el Cielo; Su ense?anza est? toda orientado al Reino de Dios y con palabras claras ?l lo anuncia a sus disc?pulos: "mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis siervos habr?an combatido para que no fuera entregado a los Jud?os; pero mi reino no es de aqu? " (Jn 18, 36). Solamente puede gozar de este Reino quien se hace peque?o como un ni?o, quien renuncia al propio egocentrismo, al apego a las criaturas y a los bienes creados para dejarse poseer por el Se?or Jes?s.

En el Evangelio de Lucas, que se acaba de leer precisamente el domingo pasado, encontramos el episodio de Zaqueo en Jeric?: un odiado recaudador de impuestos que era peque?o de estatura y que, "a causa de la muchedumbre" en torno a Jes?s, no consegu?a ver al Mes?as entre toda la gente que lo rodeaba. As? ?l, para ver al Se?or, se apresura a subirse a un ?rbol de sic?moro.

Esta figura de convertido, cuya vida cambi? totalmente gracias a la decisi?n de "querer ver a Jes?s", nos ayuda a hacer un discernimiento m?s profundo sobre nuestro efectivo deseo de "encontrar" al Se?or a lo largo de nuestra vida. ?No es f?cil, porque "una muchedumbre" de pensamientos, de tentaciones, de preocupaciones? est? siempre preparada para escond?rnoslo!

"Subirse al sic?moro? significa pues, decidirse a rezar con sinceridad para ser capaces de contemplar el amor de Dios en los hechos y en los encuentros de cada d?a, superando, as?, la "muchedumbre" de distracciones y tentaciones. Zaqueo la hizo y nosotros la haremos si orient?ramos decididamente nuestro coraz?n hacia las realidades y los bienes eternos, elevando nuestra mente por encima de las criaturas y de las realidades creadas para encontrar al Creador. La fuerza para este "cambio" cotidiano, evidentemente, s?lo la podemos recibir del amor, porque es s?lo el amor el que puede conquistar y cambiar nuestro coraz?n; no estoy seguro que las riquezas o los ?xitos o las criaturas? pueden hacernos mejores y m?s santos. S?lo el amor de Dios puede hacer feliz el coraz?n humano llen?ndolo de Si.

Zaqueo cambi? de vida porque se encontr? con el verdadero Amor, en "aquel encuentro imprevisible" con Jes?s como nos ha recordado el Santo Padre Benedicto XVI: "Una vez m?s el Evangelio nos dice que el amor, partiendo del coraz?n de Dios y actuando a trav?s del coraz?n del hombre, es la fuerza que renueva el mundo" (?ngelus 4 de noviembre de 2007). Esta es la fuerza de los santos y es gracias a esta extraordinaria fuerza que las almas de los difuntos pasan del Purgatorio al Para?so, el Lugar del amor infinito de Dios; ?ayud?mosle con la oferta de Santas Misas con nuestras oraciones - sobre todo el Santo Rosario - y con la limosna de llegar lo antes posible! (Agencia Fides 7/11/2007; L?neas: 54 Palabras: 858)
Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Espiritualidad
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