Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Discurso que dirigi? Benedicto XVI a un grupo del Movimiento ?Familias Nuevas?, surgido del carisma de los Focolares, el 3 de noviembre pasado.

Queridos hermanos y hermanas:

Bienvenidos y gracias por vuestra visita. Proven?s de los cinco continentes y pertenec?is al Movimiento ?Familias Nuevas?, nacido hace 40 a?os en el ?mbito del Movimiento de los Focolares. Por tanto, sois una ramificaci?n de los Focolares, y hoy form?is una red de 800.000 familias que act?an en 182 naciones, todas comprometidas a hacer de su casa un "hogar" que irradie en el mundo el testimonio de una vida familiar centrada en el Evangelio.
A cada uno de vosotros mi m?s cordial saludo, que se extiende tambi?n a todos los que han querido acompa?aros a este encuentro. De modo particular, saludo a vuestros responsables centrales, que se han hecho int?rpretes de los sentimientos comunes y me han ilustrado el estilo con el que trabaja y los objetivos de vuestro Movimiento. Agradezco el saludo que me han transmitido de parte de Chiara Lubich, a la que env?o de coraz?n mi saludo y mis mejores deseos, d?ndole las gracias porque, con sabidur?a y firme adhesi?n a la Iglesia, sigue guiando a la gran familia de los Focolares.

Como nos acaban de recordar, es precisamente en el ?mbito de esta vasta y benem?rita instituci?n donde vosotras, queridas parejas de esposos, os pon?is al servicio del mundo de las familias con una acci?n pastoral importante y siempre actual, orientada seg?n cuatro directrices: la espiritualidad, la educaci?n, la sociabilidad y la solidaridad. En efecto, vuestro compromiso de evangelizaci?n es silencioso y profundo, orientado a testimoniar que s?lo la unidad familiar, don de Dios-Amor, puede transformar la familia en un verdadero nido de amor, una casa acogedora de la vida y una escuela de virtudes y de valores cristianos para los hijos.

Ante los numerosos desaf?os sociales y econ?micos, culturales y religiosos que la sociedad contempor?nea debe afrontar en todas las partes del mundo, vuestra obra, verdaderamente providencial, constituye un signo de esperanza y un aliento a las familias cristianas para ser "espacio" privilegiado donde se proclame en la vida de cada d?a, incluso en medio de muchas dificultades, la belleza de poner en el centro a Jesucristo y de seguir fielmente su Evangelio.
El tema mismo de vuestro encuentro ??Una casa construida sobre roca: el Evangelio vivido, respuesta a los problemas de la familia hoy?? pone de relieve la importancia de este itinerario asc?tico y pastoral. El secreto es precisamente vivir el Evangelio. Por tanto, en los trabajos de vuestras asambleas durante estos d?as, adem?s de las contribuciones que ilustran la situaci?n en que se encuentra hoy la familia en los diversos contextos culturales, hab?is previsto con raz?n la profundizaci?n de la palabra de Dios y la escucha de testimonios que muestran c?mo el Esp?ritu Santo act?a en los corazones y en la vida familiar, incluso en situaciones complejas y dif?ciles.

Basta pensar en la incertidumbre de los novios ante opciones definitivas para el futuro, en la crisis de las parejas, en las separaciones y en los divorcios, as? como en las uniones irregulares, en la condici?n de las viudas, en las familias que se encuentran en dificultades, en la acogida de los menores abandonados. Deseo de coraz?n que, tambi?n gracias a vuestro compromiso, se descubran estrategias pastorales que permitan salir al encuentro de las crecientes necesidades de la familia contempor?nea y de los m?ltiples desaf?os que debe afrontar, para que pueda cumplir su misi?n peculiar en la Iglesia y en la sociedad.
Al respecto, en la exhortaci?n apost?lica postsinodal ?Christifideles laici?, mi venerado y amado predecesor Juan Pablo II escribi?: ?La Iglesia sostiene que el matrimonio y la familia constituyen el primer campo para el compromiso social de los fieles laicos? (n. 40). Para cumplir su vocaci?n, la familia, consciente de que es la c?lula primaria de la sociedad, no debe olvidar que puede sacar fuerza de la gracia de un sacramento, querido por Cristo para corroborar el amor entre el hombre y la mujer: un amor entendido como una entrega rec?proca y profunda.

Como afirm? tambi?n Juan Pablo II, ?la familia recibe la misi?n de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participaci?n real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Se?or por la Iglesia su esposa? (?Familiaris consortio?, 17). As? pues, seg?n el proyecto divino, la familia es un lugar sagrado y santificador, y la Iglesia, desde siempre cercana a ella, la sostiene en su misi?n hoy m?s a?n, puesto que son numerosas las amenazas que se ciernen sobre ella tanto desde el interior como desde el exterior.
Para no ceder al desaliento hace falta la ayuda divina; por eso, es necesario que todas las familias cristianas miren con confianza a la Sagrada Familia, la original ?iglesia dom?stica? en la que ?por misterioso designio de Dios vivi? escondido largos a?os el Hijo de Dios: es, pues, el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas? (ib., 45).

Queridos hermanos y hermanas, la humilde y santa Familia de Nazaret, icono y modelo de toda familia humana, os dar? su apoyo celestial. Pero es indispensable que recurr?is constantemente a la oraci?n, a la escucha de la palabra de Dios y a una intensa vida sacramental, junto con un esfuerzo continuo por vivir el mandamiento de Cristo del amor y del perd?n. El amor no busca su inter?s, no toma en cuenta el mal recibido, sino que se alegra con la verdad. El amor ?todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta? (cf. 1 Co 13, 5-7).

Queridos hermanos y hermanas, proseguid vuestro camino y sed testigos de este Amor, que os transformar? cada vez m?s en ?coraz?n? y ?levadura? de todo el Movimiento ?Familias Nuevas?. Os aseguro mi recuerdo en la oraci?n por cada uno de vosotros, por vuestras actividades y por cuantos encontr?is en vuestro apostolado, y con afecto os imparto ahora a todos la bendici?n apost?lica.

[Traducci?n distribuida de la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:02  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios