Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Mensaje que han dado los Obispos de Bolivia al pueblo de Dios al t?rmino de su Asamblea Plenaria celebrada del 8 al 13 de noviembre, en el que reflexionan sobre la realidad de la Iglesia y la sociedad en el pa?s, descubriendo luces y sombras que ?si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen?. (Fides)

MENSAJE DE LOS SE?ORES OBISPOS AL PUEBLO DE DIOS,
EN LA LXXXV ASAMBLEA DE LA CEB



HAGAMOS DE BOLIVIA UNA CASA DE HERMANOS
PARA VIVIR Y CONVIVIR CON DIGNIDAD



Los Obispos de Bolivia, reunidos en Asamblea bajo la acci?n del Esp?ritu Santo, queremos como pastores seguir impulsando la tarea de anunciar la Buena Noticia de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestro pueblo tenga vida en ?l.

Al reflexionar sobre la realidad de nuestra Iglesia y nuestra sociedad, descubrimos luces y sombras que, si por una parte nos dan esperanza, por otra nos preocupan y afligen.

En estas consideraciones nos ha acompa?ado el Documento final de la V? Conferencia General de los Obispos de Am?rica Latina y El Caribe, celebrada en el Santuario de Aparecida en Brasil, acontecimiento providencial y verdadero Pentecost?s que seguimos viviendo y que marca las l?neas pastorales de los pr?ximos a?os en nuestra Iglesia.


LA VOCACION CRISTIANA
Aparecida nos recuerda que Jes?s vino a traernos un mensaje de vida, esperanza y amor. Nos urge partir de un encuentro personal con Cristo para acogerlo como fieles disc?pulos y compartirlo como verdaderos misioneros, ya que ?no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida? (Benedicto XVI - Dios es Amor 1). Todos los cristianos estamos convocados a esta tarea y debemos involucrarnos en el compromiso de mejorar la vida de nuestro pueblo, porque Dios nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en la creaci?n e historia.

TIEMPOS DE CAMBIO
Los tiempos que vivimos en Bolivia, como en todo el continente, se caracterizan por grandes cambios que inciden profundamente en nuestra vida y en todos los ?mbitos de la sociedad.
Desde la perspectiva del Evangelio de la vida, que como Iglesia constantemente hemos anunciado, es motivo de esperanza el reconocimiento que est?n adquiriendo los pueblos ind?genas y los sectores, hist?ricamente marginados, en el seno de nuestra sociedad, como actores y ciudadanos con pleno derecho. Muestra de eso es la elevaci?n en Bolivia a rango de Ley de la Declaraci?n de las Naciones Unidas sobre los Derechos Ind?genas. Hoy no podemos pensar en una nueva Bolivia sin la participaci?n de los pueblos ind?genas, con sus riquezas culturales, morales y espirituales.
As? mismo, queremos destacar las iniciativas y preocupaciones por mejorar la calidad de vida de los sectores m?s vulnerables. Ellos son para la Iglesia, siguiendo la pr?ctica de Jes?s, los predilectos y quienes tienen que estar en el coraz?n de todos, particularmente de los que rigen los destinos de los pueblos.

CAMBIOS PARA UNA SOCIEDAD MAS JUSTA Y FRATERNA
Estamos convencidos de la necesidad de cambios importantes y urgentes en el pa?s. Todo cambio, sin embargo, puede ser ambiguo; por s? s?lo no es garant?a de progreso, crecimiento y bienestar. Para que realmente el cambio abra a nuevos horizontes de paz, justicia y convivencia fraterna, es indispensable que se realice en el respeto de la dignidad de toda persona humana y de su identidad cultural y religiosa, y que salvaguarde la libertad individual y colectiva en el ejercicio de los derechos y responsabilidades.
De ninguna manera se debe pretender, por principio, imponer el cambio u oponerse a ?l, recurriendo al enfrentamiento, a la violencia, a las amenazas o a manipulaciones de grupos o sectores de la poblaci?n; pues son actitudes que, adem?s de sembrar dolor, sufrimiento y luto en muchas familias y en la sociedad, van en contra de la convivencia social y desvirt?an la democracia.
El clima de tensi?n que se vive crea en los ciudadanos un sentimiento de inseguridad ante el futuro, agravado por los problemas econ?micos, como la falta de fuentes de trabajo y la subida del costo de vida, que perjudican de manera directa a los m?s pobres y marginados. Sin embargo, las perspectivas macroecon?micas muestran que se puede disponer de considerables recursos, que esperamos sean invertidos positivamente para mejorar la calidad de vida de los habitantes de nuestro pa?s.
Aparecida nos proporciona elementos de juicio muy iluminadores acerca de esta compleja problem?tica: ?Urge crear estructuras que consoliden un orden social, econ?mico y pol?tico en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una aut?ntica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el di?logo constructivo para los necesarios consensos sociales? (Aparecida N. 384).

RECUPERAR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Es urgente recuperar el sentido de racionalidad en las relaciones entre bolivianos, desterrando el recurso a la violencia que se ha convertido casi en una pr?ctica normal, como se constata continuamente en el acontecer nacional.
S?lo y ?nicamente con el di?logo constructivo y sincero se lograr? superar las diferencias y se alcanzar?n las transformaciones urgentes requeridas en el pa?s. Esto vale de manera especial para la Asamblea Constituyente a fin de que pueda cumplir con la grave responsabilidad de configurar estos cambios en la nueva Constituci?n Pol?tica del Estado, tal como el pueblo boliviano le ha confiado.
Reafirmamos lo expresado en nuestro Mensaje de marzo de 2006: ?Como Iglesia reconocemos en la Constituyente una gran oportunidad de apertura a la esperanza, sin duda un ?signo de los tiempos?, que nos mueve a tender puentes de encuentro y reconciliaci?n, de di?logo, transparencia y b?squeda de consensos indispensables para una democracia verdadera, en la que todos podamos ejercer en libertad nuestros derechos y cumplir nuestras obligaciones?.
Esta gran oportunidad, con todas las esperanzas que despert? en la conciencia del pa?s, tenemos que decirlo con dolor, est? empantanada y con grave riesgo de fracasar por radicalismos, intransigencias, intereses sectoriales y revanchismos de un lado y otro.
Creemos que es preciso atenerse al marco de legalidad establecido y asumir, con claridad y decisi?n, los principios humanos y cristianos, que son la base de toda convivencia social: la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participaci?n, la solidaridad, el bien com?n, y los valores de la libertad, la verdad, la justicia, la caridad, la transparencia y la paz (Cfr. Mensaje CEB marzo 2006).

ADVIENTO TIEMPO DE RECONCILIACION Y ESPERANZA
Estas circunstancias dif?ciles, se?aladas anteriormente, no son las determinantes en la vida del cristiano, que ve la realidad con una perspectiva m?s amplia. Los cristianos somos conscientes de la presencia y acci?n de Dios en nuestras vidas y de la importancia decisiva de su amor, recibido gracias a Jesucristo que se hizo uno de nosotros; amor que nos abre al camino de la vida plena, en todas las dimensiones personales, familiares, sociales, religiosas y culturales.
El Adviento, que se acerca, nos introduce al misterio del nacimiento de Jes?s en la Navidad. Es un tiempo que nos llama a la conversi?n aut?ntica hacia Dios y los hermanos, lo cual implica un cambio profundo en la manera de pensar y en las actitudes que debemos asumir y que son necesarias para erradicar la inequidad que hoy existe en nuestro pa?s. ?Todas las aut?nticas transformaciones se fraguan y forjan en el coraz?n de las personas e irradian en todas las dimensiones de su existencia y convivencia. No hay nuevas estructuras, si no hay hombres nuevos que movilicen y hagan converger en los pueblos, ideales y poderosas energ?as morales y religiosas ? (Aparecida N. 538).
El Adviento es sobre todo tiempo de nueva vida, como nos se?alan los Obispos de Am?rica Latina: ?En el coraz?n y la vida de nuestros pueblos late un fuerte sentido de esperanza, no obstante las condiciones de vida que parecen ofuscar toda esperanza. Ella se experimenta y alimenta en el presente, gracias a los dones y signos de vida nueva que se comparte; compromete en la construcci?n de un futuro de mayor dignidad y justicia?(Aparecida N. 536), de una casa de hermanos, donde todos tengamos una morada para vivir y convivir con dignidad.
Como Pastores y tambi?n como ciudadanos de este pa?s, hacemos un llamado apremiante a deponer intransigencias y enfrentamientos, a utilizar las grandes potencialidades culturales, sociales, morales y espirituales que tenemos en nuestros pueblos, y a aprovechar este tiempo propicio que nos prepara a la Navidad para reconciliarnos y trabajar juntos, con la ayuda de Dios, por el progreso verdadero que todos deseamos.
Que Mar?a, la Virgen de la Esperanza, nos traiga, con su Hijo Jes?s, los tiempos nuevos que tanto anhelamos para nuestra Patria.

Cochabamba, 13 de noviembre de 2007

LOS OBISPOS DE BOLIVIA
Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios