Mi?rcoles, 14 de noviembre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valladolid, Mons. Braulio Rodr?guez Plaza, titulada "Desaf?os para la fe" 11-11-07


En ocasiones, los desaf?os son momentos que crean oportunidades que Dios nos concede. Por ejemplo, Espa?a se ha acercado mucho al llamado modelo de vida europeo. Con esa expresi?n se alude a un orden social que combina eficacia econ?mica con justicia social, pluralismo pol?tico con tolerancia, liberalidad con apertura. Cosas todas buenas, pero que representan un gran desaf?o para la econom?a y la pol?tica: que el desarrollo econ?mico y social no se realice a expensas de los pa?ses m?s pobres, de las personas m?s pobres, y que no vaya en detrimento de las futuras generaciones. Y los cat?licos debemos ser los que primero demos ejemplo en este ?mbito.

Se viven en nuestros ambientes europeos restricciones de la filosof?a, de la ciencia y tambi?n de la fe; se llega a la degradaci?n del ser humano mediante un materialismo te?rico y pr?ctico, y la tolerancia se ha convertido muchas veces en indiferencia a valores permanentes. Este es un desaf?o formidable, pero no podemos olvidar que significa tambi?n una oportunidad de mostrar la fuerza de nuestra fe, a no ser que nosotros seamos los primeros que caigamos en esos riesgos porque participamos de lleno en esa mentalidad.

Fue en Europa donde se formul? por primera vez la noci?n de derechos humanos. El derecho fundamental, el presupuesto de los dem?s derechos, es el derecho a la vida misma, desde el momento de la concepci?n hasta la muerte natural. He aqu? un desaf?o formidable, pero una oportunidad que se convierte en ?signo de los tiempos? si sabemos vivir la vida como don y no como estorbo. Dec?a Benedicto XVI en un reciente viaje a Austria que ?al afirmar esto, no expreso solamente una preocupaci?n de la Iglesia. M?s bien, quiero actuar como abogado de una petici?n profundamente humana y portavoz de los ni?os por nacer, que no tienen voz. No cierro los ojos ante los problemas y los conflictos que experimentan muchas mujeres, y soy consciente de que la credibilidad de mis palabras depende tambi?n de lo que la Iglesia misma hace para ayudar a las mujeres que atraviesan dificultades?.

Es necesario que los l?deres pol?ticos no permitan que los hijos sean considerados una enfermedad, cuando ya han permitido que el aborto sea considerado un derecho humano. Pero es preciso que no lo consideremos nosotros, los cat?licos, num?ricamente mayor?a, pero con brazos ca?dos. Lo mismo ha de decirse acerca del debate en torno a lo que se ha llamado ?ayuda activa a morir?. ?Participamos nosotros de esa misma mentalidad? La respuesta adecuada al sufrimiento del final de la vida es una atenci?n amorosa y el acompa?amiento hacia la muerte ?especialmente con la ayuda de los cuidados paliativos? y no la ayuda activa a morir. Demos ejemplo los cat?licos y ver?n que ese comportamiento nuestro hace posibles otras salidas a estos problemas.

Muchos m?s desaf?os podr?amos indicar. Pero no quiero abrumar, sino animar a que en la vida diaria, en los entornos en los que vivimos, estemos activos, dialogando y mostrando que entre fe, verdad y raz?n hay una correspondencia sustancial y no oposici?n. La convicci?n de fondo de la vida cristiana es: ?En el principio estaba el Logos/la Palabra?, es decir, en el origen de todas las cosas est? la Raz?n creadora de Dios, que decidi? comunicarse a nosotros, los seres humanos.
Publicado por verdenaranja @ 23:35  | Hablan los obispos
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