S?bado, 17 de noviembre de 2007
Mensaje de Benedicto XVI con ocasi?n de la XII sesi?n p?blica de las Academias Pontificias.


Al venerado hermano
Mons. GIANFRANCO RAVASI
Presidente del Consejo pontificio para la cultura

Con ocasi?n de la XII sesi?n p?blica de las Academias pontificias, cuyo consejo de coordinaci?n preside usted, me alegra dirigirle, querido hermano, un saludo especial juntamente con mis mejores deseos de un fecundo ministerio, orientado a promover e incrementar el di?logo de la Iglesia con las culturas de nuestro tiempo.

En esta circunstancia deseo, asimismo, dar muy cordialmente las gracias al se?or cardenal Paul Poupard por el generoso y valioso servicio que ha prestado a la Iglesia durante sus veinticinco a?os de trabajo como presidente del Consejo pontificio para la cultura, y por el impulso que dio a las Academias pontificias, cuya renovaci?n institucional promovi? y cuya actividad al servicio de toda la Iglesia alent?.

Siguiendo esta l?nea, mi predecesor, de venerada memoria, el Papa Juan Pablo II instituy? en 1996 un premio especial destinado a animar y sostener la investigaci?n y el empe?o de j?venes estudiosos y de instituciones particularmente benem?ritas que, con sus actividades culturales o art?sticas espec?ficas, contribuyen de modo significativo a la promoci?n del humanismo cristiano al inicio del tercer milenio.

La celebraci?n de esta sesi?n p?blica renueva de a?o en a?o una ocasi?n espec?fica de encuentro y de colaboraci?n entre las Academias pontificias, reunidas en su consejo de coordinaci?n, para armonizar las diversas iniciativas, todas ellas orientadas a un objetivo preciso: promover, tanto en la Iglesia como en el mundo profano, una cultura digna de la existencia humana, fecundada por la fe, capaz de proponer la belleza de la vida cristiana y de responder adecuadamente a los desaf?os, cada vez m?s numerosos, del actual contexto cultural y religioso.

As? pues, juntamente con usted, se?or presidente, saludo a los se?ores cardenales, a los hermanos en el episcopado, a los embajadores, a los sacerdotes, a los responsables y a los miembros de las Academias pontificias, y a todos los participantes en el encuentro. En esta solemne sesi?n p?blica han sido protagonistas dos Academias ?la Academia pontificia romana de arqueolog?a y la Academia pontificia cultorum martyrum?, las cuales han propuesto el tema de este encuentro: "Testigos de su amor (Sacramentum caritatis, 85). El amor de Dios manifestado por los m?rtires y por las obras de la Iglesia".

Me complace especialmente la elecci?n de este tema, particularmente querido por m?, que remite a un cap?tulo significativo de la exhortaci?n apost?lica Sacramentum caritatis. En ella subray? una vez m?s el nexo fundamental entre la celebraci?n de los misterios divinos y el testimonio de la vida, entre la experiencia de encuentro con el misterio de Dios, fuente de asombro y de alegr?a interior, y el dinamismo de un compromiso renovado que nos lleva a ser, precisamente, "testigos de su amor". Recordando que Jes?s mismo es "el testigo fiel y veraz" (cf. Ap 1, 5), enviado por el Padre al mundo para dar testimonio de la verdad (cf. Jn 18, 37), debemos convencernos de que precisamente el testimonio coherente y convencido de los creyentes es "el medio como la verdad del amor de Dios llega al hombre en la historia, invit?ndolo a acoger libremente esta novedad radical" (Sacramentum caritatis, 85).

A este prop?sito, hoy es m?s necesario que nunca volver a proponer el ejemplo de los m?rtires cristianos, tanto de la antig?edad como de nuestro tiempo, en cuya vida y en cuyo testimonio, llevado hasta el derramamiento de la sangre, se manifiesta de modo supremo el amor de Dios.

Tambi?n mi venerado predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II propuso a toda la Iglesia, sobre todo en el contexto del gran jubileo del a?o 2000, el ejemplo de los m?rtires, y en la bula de convocaci?n de ese jubileo, Incarnationis mysterium, escribi?: "Un signo perenne, pero hoy particularmente significativo, de la verdad del amor cristiano es la memoria de los m?rtires. Que no se olvide su testimonio. Ellos son los que han anunciado el Evangelio dando su vida por amor. El m?rtir, sobre todo en nuestros d?as, es signo de ese amor m?s grande que compendia cualquier otro valor" (n. 13).

Asimismo, merecen especial menci?n todas las obras de caridad que han florecido a lo largo de los siglos gracias al compromiso de fieles generosos. En estos veinte siglos de historia cristiana, much?simos creyentes, pastores o fieles, impulsados por el fuego interior del amor a Cristo, han creado y promovido iniciativas de caridad e instituciones ben?ficas, para salir al encuentro de las necesidades de los m?s pobres y manifestar as? de un modo concreto el nexo ?ntimo e indisoluble que existe entre amor a Dios y amor al pr?jimo. Tambi?n en la actualidad numerosas obras de caridad promovidas por los creyentes constituyen un testimonio extraordinario de lo que puede hacer el amor de Dios cuando es acogido en el coraz?n del hombre.

Algunos estudiosos han hecho objeto de atento an?lisis esta historia gloriosa. Siguiendo la tradici?n, que ya tiene m?s de diez a?os, le ruego, se?or presidente, que entregue el premio de las Academias pontificias, que a propuesta del consejo de coordinaci?n entre las Academias pontificias, ha sido atribuido al doctor Antongiulio Granelli por la tesis de doctorado que lleva por t?tulo: "Il cimitero di Panfilo sulla via Salaria vetus a Roma", defendida en la Universidad "La Sapienza" de Roma. En ella, a trav?s de un estudio profundo, realizado con un enfoque interdisciplinar, se ilustra el cementerio de P?nfilo, poco estudiado con anterioridad, coloc?ndolo en el sugestivo contexto del testimonio cristiano desarrollado en el primer tramo de la v?a Salaria vetus, cuyo s?mbolo m?s elocuente, documentado en el cementerio por un grafito, es el m?rtir P?nfilo.

Asimismo, aceptando la sugerencia del mismo consejo de coordinaci?n, le ruego que entregue tambi?n, como signo de aprecio y de aliento, una medalla del pontificado al estudioso doctor Massimiliano Ghilardi, por la obra: "Gli arsenali della fede. Tre saggi su apologia e propaganda delle catacombe romane", Roma 2006. Este libro repasa los acontecimientos relativos al descubrimiento de catacumbas e hipogeos cristianos, poniendo de relieve el uso apolog?tico de esos descubrimientos.

Por ?ltimo, se?or presidente, le ruego que manifieste a todos los acad?micos, y especialmente a los miembros de la Academia pontificia romana de arqueolog?a y de la Academia pontificia cultorum martyrum, mi vivo aliento a proseguir con entusiasmo siempre renovado su labor, para que su compromiso en los diversos ?mbitos culturales y art?sticos sea realmente un testimonio luminoso y bello, que resplandezca tambi?n ante los hombres de hoy impuls?ndolos a glorificar al Padre que est? en los cielos (cf. Mt 5, 16).

Con estos sentimientos, a la vez que encomiendo a cada uno de los miembros de las Academias pontificias a la intercesi?n celestial de los santos m?rtires, testigos del amor de Dios, as? como a la materna protecci?n de la sant?sima Virgen Mar?a, Madre de Cristo y Reina de los m?rtires, le imparto de coraz?n a usted, se?or presidente, y a todos los presentes una bendici?n apost?lica especial.

Vaticano, 8 de noviembre de 2007
[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:10  | Habla el Papa
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