Domingo, 18 de noviembre de 2007
Discurso que el Papa dirigi? al nuevo Embajador de Indonesia ante la Santa Sede, S. E. el Se?or Suprapto Martosetomo, con ocasi?n de la presentaci?n de las Cartas Credenciales, el 12 de noviembre de 2007.


Excelencia

Me alegro de darle la bienvenida al Vaticano al presentar la Cartas por las que Usted se acredita como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica de Indonesia ante la Santa Sede. Le doy las gracias muy cordialmente por los saludos que me ha tra?do del Gobierno y del pueblo Indonesio, y le pido por favor trasmitir mis propios saludos al Presidente Susilo Bambang Yudhoyono, juntamente con la seguridad de mis oraciones por la paz y prosperidad de la naci?n y sus ciudadanos.
Su Excelencia ha hablado del compromiso de Indonesia de llevar a cabo pol?ticas encaminadas a avanzar en los nobles fines de la democracia y la armon?a social consagradas en la Constituci?n y expresadas elocuentemente en la filosof?a nacional de Pancasila. Esta determinaci?n, que pide sacrificio, esfuerzos decididos para discernir y promover el bien com?n, y la cooperaci?n de todos los grupos pol?ticos y sociales, es indispensable para vencer las fuerzas de polarizaci?n y conflicto, llevando hacia delante la renovaci?n de la vida econ?mica y consolidando un justo orden democr?tico en el respeto pleno por los derechos de cada individuo y comunidad.
Ciertamente en el presente una de las amenazas graves para el ideal querido de Indonesia de la unidad nacional es el fen?meno del terrorismo internacional. Aprecio profundamente su reafirmaci?n de la posici?n del Gobierno de condenar la violencia terrorista, bajo cualquier pretexto que ocurra, como una ofensa criminal que, por su desprecio de la vida humana y libertad, mina los verdaderos fundamentos de la sociedad. Este es particularmente el caso cuando el Santo nombre de Dios se invoca como una justificaci?n para tales actos. La Iglesia a todos los niveles, en fidelidad a la ense?anza de su Maestro, inequ?vocamente condena la manipulaci?n de la religi?n con fines pol?ticos, mientras urge la aplicaci?n de la ley internacional humanitaria en todo aspecto de la lucha contra el terrorismo ( cf. Mensaje para el D?a de la Paz de 2007, 14)

Indonesia, como pa?s de muchas religiones con la poblaci?n m?s grande de musulmanes que cualquier naci?n en el mundo, juega un papel importante y positivo en favorecer la cooperaci?n interreligiosa, ya sea dentro de sus l?mites ya en la comunidad internacional. El di?logo, respecto a las convicciones de los otros, y la colaboraci?n al servicio de la paz son los medios m?s seguros para proteger la concordia social. Estos est?n entre los m?s nobles fines que pueden llevar juntamente los hombres y mujeres de buena voluntad, y, en particular, todos aquellos que adoran al ?nico Dios que es el Creador y el Se?or caritativo de toda la familia humana. Un desarrollo prometedor en este aspecto se representa por las instancias crecientes de cooperaci?n entre cristianos y musulmanes en Indonesia, encaminados particularmente en la prevenci?n de conflictos ?tnicos y religiosos en las m?s agitadas ?reas.

Aunque los cat?licos de Indonesia son una peque?a minor?a, desean participar plenamente en la vida de la naci?n, ?para contribuir al progreso material y espiritual de la sociedad, y para ser fuentes de cohesi?n y armon?a? (cf. Carta al Cuerpo Diplom?tico Acreditado en la Santa Seda, 8 de Enero 2007). A trav?s de su red de instituciones educacionales y de asistencia sanitaria, buscan ofrecer un servicio significativo a sus hermanos y hermanas, sin importar la religi?n, e inculcar los valores ?ticos fundamentales por un aut?ntico progreso c?vico y coexistencia pac?fica. A pesar de que su derecho al libre ejercicio de su religi?n en completa igualdad con sus conciudadanos es garantizado por la constituci?n nacional, la protecci?n de este derecho humano fundamental pide una vigilancia constante por parte de todos. En este aspecto me fijo que Indonesia ha accedido recientemente a la Alianza Internacional de los Derechos Civiles y pol?ticos, y estoy seguro que esta voluntad ayuda a consolidar m?s la libertad y a legitimar la autonom?a de los cristianos individuales y de sus instituciones.

Como Indonesia ahora pertenece como un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprovecho la ocasi?n presente para expresar mi confianza que los principios que inspiran sus propias pol?ticas nacionales de pacificaci?n, di?logo y tolerancia capacitar?n a Indonesia a hacer una contribuci?n fructuosa a la soluci?n de los conflictos globales y a la promoci?n de la paz basada en la solidaridad y acuerdo internacionales por el desarrollo integral de los individuos y de los pueblos.

Excelencia, al asumir Usted la misi?n de representar la Rep?blica de Indonesia en la Santa Sede, por favor acepte mis buenos deseos personales por el ?xito de su importante trabajo. Est? seguro que puede siempre contar con las oficinas de la Santa Sede para ayudarle y apoyarle en la realizaci?n de sus altas responsabilidades. Para Usted y su familia, y para todo el querido pueblo Indonesio, invoco cordialmente las abundantes bendiciones del Dios Todopoderoso.

(Traducci?n particular no oficial desde el ingl?s)

Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Habla el Papa
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