Lunes, 19 de noviembre de 2007
Texto del mensaje de los obispos de M?xico al teminar la 84 Asamblea Ordinaria, Noviembre de 2007.

Lago de Guadalupe, Estado de M?xico., 16 de noviembre de 2007


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE M?XICO AL PUEBLO DE DIOS

Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?l tengan vida
?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Jn 14,6)



1. Los Obispos de M?xico, reunidos en la 84a Asamblea Plenaria, saludamos con afecto a todo el Pueblo de Dios y compartimos la alegr?a porque nuestro hermano Mons. Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, ha sido llamado por el Papa Benedicto XVI para integrarse al Colegio de Cardenales de la Iglesia Universal, lo cual es una gracia y distinci?n para la Iglesia en M?xico.


2. En la agenda de trabajo de nuestra Asamblea nos hemos hecho eco del Acontecimiento de Aparecida, Brasil, habiendo realizado un estudio sobre el Documento Conclusivo de la V Conferencia General, con la finalidad de llevarlo a la pr?ctica en nuestras Di?cesis.


3. Miramos, junto con el Papa y los Obispos de Am?rica, los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el momento actual, entre los cuales sobresalen: a) La globalizaci?n, que en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y que, regida por la ?tica, debe estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar, a fin de cuentas, pobreza; b) La democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea m?s participativa y basada en la promoci?n y respeto de los derechos humanos; c) Un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia cat?lica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo, pero tambi?n al escaso acompa?amiento de parte nuestra a los fieles laicos, y a una evangelizaci?n con poco ardor y sin nuevos m?todos y expresiones.


4. A la luz del Acontecimiento y del Documento de Aparecida, como disc?pulos y misioneros de Jesucristo, queremos dar una respuesta a los retos de nuestro pa?s proclamando el Evangelio, que se expresa en el anuncio de la buena nueva de la vida, de la dignidad humana, de la familia, del trabajo, del destino universal de los bienes y la ecolog?a, a fin de que nuestro pa?s contribuya a que Latinoam?rica y El Caribe formen parte del Continente de la esperanza y del amor.


5. Queremos subrayar, con palabras del Papa Benedicto XVI, que s?lo con Dios podremos afrontar la problem?tica actual, porque ?quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, s?lo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas... S?lo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano.? (Discurso Inaugural, 3).


6. Por eso, en nuestra reflexi?n como pastores, hemos querido clarificar los caminos para llevar a cabo una renovada evangelizaci?n que atienda las diversas situaciones por las que atraviesan las personas, mirando especialmente aquellos rostros sufrientes que nos duelen: las personas que viven en la calle, los migrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las c?rceles y nuestros hermanos ind?genas.


7. Empe?aremos nuestro esfuerzo para que todos experimentemos un encuentro personal con Jesucristo vivo, que nos lleve a una conversi?n personal y a un cambio de vida integral, a fin de ser disc?pulos misioneros. Nos disponemos a emprender una nueva etapa en nuestro caminar pastoral, declar?ndonos en misi?n permanente; para ello ?Jes?s invita a todos a participar en su misi?n. ?Que nadie se quede con los brazos cruzados!? (Mensaje Final de Aparecida, 4). Aceptemos con valent?a a Cristo, Camino, Verdad y Vida, ya que quien lo hace ?tiene garantizada la paz y la felicidad en esta y en la otra vida? (Documento de Aparecida, 246).


8. En nuestra misi?n, para llevar a cabo la renovaci?n de la Iglesia fijamos la atenci?n sobre los distintos campos de realidad, entre ellos la familia, patrimonio de la humanidad, y los j?venes, quienes son mayor?a en nuestra poblaci?n y reclaman la fuerza de nuestro testimonio y un lenguaje claro y significativo, que los atraiga y anime en su pertenencia a la Iglesia.


9. Como una responsabilidad permanente de nuestra misi?n de pastores, expresamos nuestra opci?n por anunciar el Evangelio que ilumina el valor de la vida humana, la cual debemos cuidar especialmente dentro de las familias, donde nace y se acoge generosa y responsablemente. Tenemos la esperanza de que ?los legisladores, gobernantes y profesionales de la salud, conscientes de la dignidad de la vida humana... la defiendan y protejan de los cr?menes abominables del aborto y de la eutanasia? (Documento de Aparecida, 436).


10. Debemos trabajar incansablemente con la convicci?n de que ?la presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y eficiencia de la justicia y del amor en nuestras sociedades? (Discurso Inaugural, 4), y de que la urgente misi?n evangelizadora debe abrazar con el amor de Dios a todas las personas y de modo especial a los pobres que sufren y se encuentran en necesidades urgentes.


11. Basados en este compromiso, nos hemos solidarizado con nuestros hermanos que han padecido los dram?ticos acontecimientos de las inundaciones en Tabasco y Chiapas, quienes necesitan que sigamos respondiendo con prontitud y de manera permanente a sus gritos y peticiones de auxilio. Agradecemos a la pastoral social-caritas por su generosa colaboraci?n.


12. Nos unimos a las esperanzas de todos los Obispos de Am?rica Latina y El Caribe. Por ello, esperamos: ser una Iglesia viva, fiel y cre?ble; mantener con renovado esfuerzo nuestra opci?n preferencial por los pobres; trabajar con todas las personas de buena voluntad para favorecer la presencia de Dios en la sociedad, y fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.


13. Les invitamos a estar muy atentos a participar en los diversos eventos evangelizadores que ayudan a fortalecer la fe de los creyentes: el Congreso Eucar?stico Nacional que se realizar? en mayo de 2008 en Morelia; el Congreso Eucar?stico Internacional a celebrarse en junio del mismo a?o en Qu?bec, Canad?, y el VI Encuentro Mundial de las Familias, en enero de 2009 en la ciudad de M?xico, que ser? un importante acontecimiento y bendici?n para la Iglesia y la sociedad.


14. Unidos a todo nuestro pueblo creyente y orante, confiamos a Santa Mar?a de Guadalupe, primera disc?pula y misionera al servicio de la vida, los proyectos e impulsos que brotaron de nuestro encuentro, para que llevemos a cabo la misi?n de la Iglesia, bajo el soplo del nuevo Pentecost?s vivido en Aparecida.


Por los Obispos de M?xico,

+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM
+ Jos? Leopoldo Gonz?lez Gonz?lez
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM
Publicado por verdenaranja @ 23:45  | Hablan los obispos
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