Mi?rcoles, 21 de noviembre de 2007
Santiago de Chile (Agencia Fides) - Su Exc. Mons. Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancaguay Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile ha anunciado la publicaci?n de una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos del pa?s, despu?s de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de di?logo.

CARTA DE MOTIVACI?N DEL PRESIDENTE DE LA CECH



PREPAREMOS LA TIERRA



Motivaci?n del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile en v?speras de la Carta Pastoral a los Hombres y Mujeres del Campo

1. El Obispo Presidente del Instituto Nacional de Pastoral Rural (INPRU), Mons. Enrique Troncoso Troncoso, Obispo de Melipilla, entregar? pr?ximamente una Carta Pastoral a todos los que habitan y trabajan en los campos de nuestro pa?s, despu?s de haber realizado, junto a varios obispos, un extenso y fecundo proceso de di?logo con ustedes, gracias al servicio del INPRU en todo el pa?s. En v?speras de este anuncio, quisiera invitar a todos los agentes evangelizadores que animan nuestras comunidades en el mundo rural y a los dirigentes de organizaciones de este ?mbito que deseen sumarse a esta iniciativa, a prepararse con entusiasmo para este momento.

2. Se ha podido escuchar lo que ustedes nos han contado: sus alegr?as y penas, sus preocupaciones ante lo mucho que ha cambiado la vida y el trabajo del campo, sus esperanzas ante las oportunidades que parecieran abrirse para la vida del campesino. Tambi?n se han conocido sus perplejidades e impotencia ante situaciones injustas que persisten, como tambi?n las dificultades que tienen para desarrollar sus organizaciones. Una vez m?s, se acoge y valora el gran amor que tienen por la tierra, sus familias y tradiciones, as? como su profunda fe en Jesucristo y adhesi?n a la Iglesia.

3. Desde nuestra ?ltima Carta a los hombres y mujeres del campo chileno, en 1993, hemos vivido un per?odo de grandes cambios que tocan todos los aspectos de la vida: al ritmo de la globalizaci?n ha cambiado el modo de producci?n y comercializaci?n agraria, se ha profundizado el cambio de la agricultura tradicional a nuevos productos, y se ha desarrollado una potente agroindustria. Aunque los Tratados de Libre Comercio han abierto nuevas oportunidades, tambi?n siembran temores y desconcierto. Crece el abismo entre grandes y peque?os productores. Se ha invertido en caminos y se han aumentado los subsidios de viviendas rurales. Ha crecido el n?mero de trabajadores agr?colas de temporada, muchos de ellos afectados por inestabilidad laboral e indefensi?n legal. La llegada de los medios de comunicaci?n, especialmente la televisi?n e Internet al campo nos permite conectarnos con el mundo, nos aporta informaci?n y conocimiento, pero tambi?n formas de vida ajenas a la cultura campesina y sus valores. Los j?venes emigran cada vez m?s y en algunos lugares del campo, en que s?lo hay adultos mayores y ni?os, la vida familiar se debilita.

4. Estamos viviendo, sin duda, una ?poca de muchos cambios. Eso no s?lo significa que son muchos los cambios. Ocurre que son tan profundos que hemos entrado en una nueva ?poca de la vida rural y campesina. Esta nueva ruralidad no es igual en todos los lugares y hace que la vida en el campo sea cada vez m?s diversificada, con situaciones muy distintas de personas y de trabajos, de producci?n y rentabilidad econ?mica, de acceso a cr?ditos, a nuevas tecnolog?as, y tambi?n de vivencias muy diversas de valores y de religiosidad. En esta nueva ruralidad han entrado la industria, con sus modos de producci?n, y el mundo urbano, con sus ritmos, formas de vida y de relaciones. En esta nueva situaci?n a veces no se sabe bien qu? es lo urbano y qu? es lo rural.

5. Por momentos se percibe que estamos ante una forma de invasi?n que aplasta, sin respeto, lo genuino del campo. Pero, en realidad, los cambios tienen luces y sombras: lo nuevo no siempre es bueno, y en lo de antes no todo era mejor que ahora. Las situaciones nuevas exigen respuestas nuevas que tengan en cuenta la historia del mundo rural, su cultura y sus valores. Tenemos aqu? nuevos desaf?os que asumir, nuevos problemas por solucionar, y nuevas oportunidades por aprovechar.

6. Interesa promover, ante todo, que se cuide la vida de los hombres y mujeres del campo, sus familias, sus ni?os, sus j?venes y ancianos. Hay que cuidar la calidad y dignidad de la vida del hombre del campo, sus culturas y sus valores, sus formas de relacionarse y organizarse.

7. Ante los cambios que vivimos, el mundo rural tiene que ser considerado de una nueva manera, y eso exige una responsabilidad de todos: de los mismos campesinos, de las autoridades, de los profesionales y de los empresarios. El campo necesita hoy un nuevo trato. Porque una sociedad sana es aquella capaz de acoger y cuidar el mundo rural como un don de Dios.

8. Quiero invitarles a hacer un discernimiento de esta situaci?n que vivimos en el campo, es decir, a mirar esta realidad con los ojos de Dios para buscar lo que ?l quiere. Tenemos que estar especialmente atentos a cuatro grandes valores:

- que se respete siempre la dignidad de cada persona humana;
- que la solidaridad sea la base de las relaciones, tanto en el mundo rural como en toda la sociedad;
- que se respete el principio de subsidiariedad por el cual se valora el aporte original propio de cada persona y organizaci?n; y
- que se promueva el bien com?n y el destino universal de los bien, velando por los derechos de los m?s pobres y sufrientes.

9. Los rasgos y dones de la cultura campesina son un regalo para todos y fuente de valores para toda la sociedad. En una sociedad tecnificada centrada en la productividad econ?mica, la riqueza cultural campesina nos adentra en la sabidur?a de Dios manifestada en su creaci?n.

10. En la sabidur?a del mundo rural reconocemos la capacidad de contemplar y admirar la belleza y armon?a de la naturaleza, obra de Dios; la valoraci?n del ritmo de los tiempos y estaciones; el cuidado de la tierra como herencia para futuras generaciones; el sentido religioso que se aprecia en la vida de los santuarios; la confianza en Dios; la paciencia para esperar el fruto de la semilla; el sentido sagrado de la familia y el respeto a los mayores; la hospitalidad; el compartir sencillo y sin apuros; la solidaridad con el hermano afligido; el sacrificio ante la adversidad; el trato centrado en la persona m?s que en el rol que ella cumple; el amor a las tradiciones.

11. Pero la cultura campesina tambi?n tiene limitaciones que pueden opacar sus riquezas: el excesivo consumo de alcohol; la violencia como modo de enfrentar los conflictos; el machismo, el maltrato en la familia; la tendencia a hablar mal de la gente, a burlarse y a destacar lo negativo; la dificultad para perdonar y superar pleitos del pasado; el pesimismo; la desconfianza; el rechazo de los cambios; la pasividad.

12. Cuando la vocaci?n propia de cada ser humano, particularmente del mundo campesino, no es valorada, respetada y promovida, se empobrece toda la vida humana.

13. La Iglesia est? presente en el mundo campesino desde sus inicios y al servicio de esta vocaci?n original del mundo rural. Del mismo modo, quiere estar presente cada vez m?s a trav?s de los mismos hombres y mujeres del campo que viven de la fe en Jesucristo.

14. En la Carta Pastoral, que se dar? a conocer el 12 de diciembre pr?ximo, en la fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe, se profundizar? sobre estos aspectos y se abordar?n algunas situaciones del mundo rural que requieren especial atenci?n, como la familia, los j?venes, los adultos mayores, el derecho al trabajo, las pol?ticas agrarias y la educaci?n.

15. Tambi?n procuramos dialogar con ustedes sobre el anuncio del Evangelio que nuestra Iglesia ha realizado en el mundo rural, servicio en el que tenemos muchas riquezas que agradecer, pero tambi?n algunas sombras y cruces que nos invitan a la conversi?n.

16. Ustedes nos han dicho que necesitan la palabra orientadora de la Iglesia y la quieren m?s presente en los problemas del mundo rural. Esta invitaci?n constituye un hermoso desaf?o. Estoy cierto que, mediante el testimonio de una Iglesia cada vez m?s fiel a su identidad y m?s viva en todas sus manifestaciones, la gente podr? seguir encontr?ndose con Jesucristo y renovar la vida y la esperanza de los ambientes rurales.

17. Si el mundo rural vive un tiempo nuevo, una nueva ruralidad, es urgente una nueva vida de disc?pulos misioneros para la evangelizaci?n de este tiempo nuevo. Les animo a todos a hacer este camino en sus parroquias y comunidades rurales, en los movimientos apost?licos, en las organizaciones campesinas y de empresarios agr?colas, en las instituciones responsables de pol?ticas agrarias y, en las instancias educativas.

18. En este mes de Mar?a que ahora celebramos, y que se vive con una especial devoci?n en las parroquias, capillas y colegios de las zonas rurales de Chile, conf?o a la intercesi?n de la Sant?sima Virgen estas intenciones nuestras, junto al servicio que brinda la Iglesia y tantas personas y organizaciones de buena voluntad en el mundo campesino.

? Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Santiago de Chile, 15 de Noviembre de 2007
Publicado por verdenaranja @ 0:21  | Hablan los obispos
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