Viernes, 23 de noviembre de 2007
VATICANO - El Motu Propio Summorum Pontificum es "tambi?n un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teol?gico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovaci?n, tan deseada por el Concilio" - Entrevista a Su Exc. Mons. Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El 14 de septiembre entr? en vigor el Motu Propio Summorum Pontificum promulgado por el Papa Benedicto XVI el 7 de julio de 2007 y dedicado al rito de San P?o V revisado en 1962 por el Papa Juan XXIII. Con el Motu Propio (iniciativa promovida por quien tiene facultades para ello) vuelve la posibilidad de celebrar con el Misal tridentino sin tener que pedir necesariamente el permiso del Obispo. Con el Concilio Vaticano II y en particular, con la reforma lit?rgica de 1970 promovida por el Papa Pablo VI, el antiguo Misal fue sustituido por el nuevo y, aunque oficialmente no fue nunca abolido, los fieles deb?an tener el permiso expreso del Obispo para utilizarlo. Un permiso sancionado en otro Motu Propio: Ecclesia Dei adflicta firmado por el Papa Juan Pablo II el 2 de julio de 1988. Hoy, con el nuevo Motu Propio, ya no es necesario este permiso y cualquier "grupo estable" de fieles puede pedir libremente al propio p?rroco la posibilidad de celebrar siguiendo el antiguo Misal. La Agencia Fides ha dirigido algunas preguntas a este respecto a Su Exc. Monse?or Albert Malcolm Ranjith, Arzobispo Secretario de la Congregaci?n para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos.

Excelencia Reverend?sima, ?cu?l es en su opini?n el sentido profundo del Motu Propio Summorum Pontificum?

Veo en esta decisi?n no s?lo la solicitud del Santo Padre de abrir el camino para la vuelta en la plena comuni?n de la Iglesia, de los seguidores de Monse?or Lefebvre, sino tambi?n un signo para toda la Iglesia sobre algunos principios teol?gico-disciplinales que se deben salvaguardar para una profunda renovaci?n, tan deseada por el Concilio.
Me parece que hay un fuerte deseo del Papa de corregir esas tentaciones visibles en algunos ambientes que ven el Concilio como un momento de ruptura con el pasado y de un nuevo inicio. Basta recordar su discurso a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005. Por otra parte tampoco el Concilio fue pensado, en s? mismo, en estos t?rminos. Tanto en sus elecciones doctrinales como en las lit?rgicas como tambi?n en las jur?dico-pastorales, el Concilio constituy? un momento de profundizaci?n y actualizaci?n de la rica herencia teol?gico-espiritual de la Iglesia en su historia bimilenaria. Con el Motu Propio el Papa quiere afirmar claramente que toda tentaci?n de desprecio de estas veneradas tradiciones est? fuera de lugar. El mensaje est? claro: progreso, s?, pero no a costa, o sin la historia. Tambi?n la reforma lit?rgica debe ser fiel a todo lo que ha sucedido desde los inicios hasta hoy, sin exclusiones.
Por otro lado, no debemos olvidar nunca que para la Iglesia Cat?lica la Revelaci?n Divina no procede tan s?lo de la Sagrada Escritura, sino tambi?n de la Tradici?n viviente de la Iglesia. Esta fe nos distingue claramente de otras manifestaciones de la fe cristiana. Para nosotros la verdad es lo que emerge, por as? decir, de estos dos polos, es decir Sagrada Escritura y Tradici?n. Esta posici?n es para m? mucho m?s rica que otras visiones porque respeta la libertad del Se?or de guiarnos hacia una m?s adecuada comprensi?n de la verdad revelada incluso a trav?s de lo que suceder? en el futuro. Naturalmente, el proceso de discernimiento de lo que emerge viene realizado por medio del Magisterio de la Iglesia. Pero lo que debemos entender es la importancia atribuida a la Tradici?n. La Constituci?n Dogm?tica Dei Verbum afirm? claramente esta verdad (DV 10).
Adem?s la Iglesia es una realidad que supera los niveles de una pura invenci?n humana. Ella es el Cuerpo M?stico de Cristo, la Jerusal?n celeste y la estirpe elegida por Dios. Ella, por tanto, supera las fronteras terrenas y toda limitaci?n de tiempo y es una realidad que transciende en mucho su manifestaci?n terrenal y jer?rquica. Por tanto, todo lo que se recibe en ella, deber? ser fielmente transmitido. Nosotros no somos ni inventores de la verdad ni sus due?os, sino tan s?lo quienes la reciben y tienen la misi?n de protegerla y transmitirla a los otros. Como dec?a San Pablo hablando de la Eucarist?a: "yo recib? del Se?or aquello que a su vez os he transmitido" (1Cor 11, 23). El respeto de la Tradici?n no es pues una elecci?n nuestra libre en la b?squeda de la verdad sino que es su misma base que debe ser aceptada. La fidelidad pues a la Tradici?n, es una actitud esencial de la misma Iglesia. El Motu Propio se debe entender, en mi opini?n, en este sentido. Este es un posible est?mulo para una necesaria correcci?n de la ruta. En efecto, en algunas de las elecciones de la reforma lit?rgica realizadas despu?s del Concilio, se han adoptado orientaciones que han ofuscado algunos aspectos de la liturgia, mejor reflejada que la praxis precedente, porque, para algunos, se ha entendido la renovaci?n lit?rgica como algo a realizar ex novo. Por el contrario, sabemos bien que no fue tal la intenci?n de la Sacrosanctum Concilium, que revela que "las nuevas formas se desarrollen, por decirlo as?, org?nicamente a partir de las ya existentes" (SC 23).

Una caracter?stica del Pontificado de Benedicto XVI parece que sea la insistencia en una correcta hermen?utica del Concilio Vaticano II. En su opini?n ?el Motu Propio ?Summorum Pontificum? va en esta direcci?n? Si es as?, ?en que sentido?

Siendo ya Cardenal, el Papa ya hab?a rechazado en sus escritos un cierto esp?ritu de exuberancia visible en algunos c?rculos teol?gicos motivados en un llamado ?esp?ritu del Concilio? que para ?l era en realidad un autentico ?anti esp?ritu? o un ?Konzils- Ungeist? (Relaci?n sobre la Fe, San Pablo 2005, capitulo 2). Cito textualmente dicho escrito en el que el Papa subraya: ?hay que oponerse decididamente a este esquema de un antes y un despu?s en la historia de la iglesia, algo completamente injustificado seg?n los mismo documentos del Vaticano II que no hacen sino reafirmar la continuidad del catolicismo? (ibid p. 33).
Un error tal de interpretaci?n del Concilio y del camino hist?rico-teol?gico de la iglesia ha influido en todos los sectores eclesiales, incluida la liturgia. Una cierta actitud de f?cil rechazo de los progresos eclesiol?gicos y teol?gicos, como tambi?n de los lit?rgicos del ?ltimo milenio por un lado y una ingenua idolizaci?n de lo que habr?a sido la mens de la Iglesia llamada de los primeros cristianos por otro, han tenido un influjo importante en la reforma lit?rgico-teol?gica de la era post conciliar.
El rechazo categ?rico de la Misa pre-conciliar como un resto de una ?poca ya ?superada? ha sido el causante de esta mentalidad. Son muchos los que han visto as? las cosas, aunque gracias a Dios, no todos.
La misma Sacrosantum Concilum, la Constituci?n Conciliar sobre la Liturgia, no ofrece ninguna justificaci?n a dicha actitud. Tantos en los principios generales como en las normas propuestas, el Documento es sobrio y fiel a lo que significa la vida lit?rgica de la iglesia, Bata leer el numero 23 del documento para convencerse de dicho esp?ritu de sobriedad.
Algunas de estas reformas han abandonado elementos importantes de la liturgia con las relativas consideraciones teol?gicas: ahora es necesario e importante recuperar estos elementos. El Papa, considera el rito de San P?o V, revisado por el Beato Juan XXIII como un camino para recuperar esos elementos ofuscados por la reforma. Seguramente habr? reflexionado mucho sobre la decisi?n; sabemos que ha consultado a diversos sectores de la iglesia sobre dicha cuesti?n y, a pesar de algunas posiciones contrarias, ha decidido permitir la libre celebraci?n de dicho Rito. Esta elecci?n no es tanto, como dicen algunos una vuelta al pasado, cuanto la necesidad de reequilibrar de modo integro los aspectos eternos, trascendentes y celestiales con los terrestres y comunitarios de la liturgia. Esto ayudar? a establecer eventualmente un equilibrio entre el sentido de lo sagrado y del misterio por un lado y los gestos externos y las actitudes y compromisos socio-culturales que se derivan de la Liturgia.

Cuando era todav?a Cardenal, Joseph Ratzinger insist?a mucho en la necesidad de leer el Concilio Vaticano II, partiendo de su primer documento, esto es, la Sacrosantum Concilium ?Por qu? cree Vd. que los Padres conciliares quisieron dedicarse sobre todo a la liturgia?

Antes de todo, detr?s de dicha elecci?n estaba seguramente la conciencia de la importancia vital de la liturgia para la iglesia. La liturgia, podemos decir, es el ojo del cicl?n, porque lo que se celebra es lo que se cree y lo que se vive: el famoso axioma Lex orandi, lex credenti. Por ello, toda reforma verdadera pasa por la liturgia. Los Padres eran conscientes de su importancia. Por otro lado, la reforma lit?rgica era un proceso ya en acto incluso antes del Concilio a partir sobre todo del Motu Propio Tra le Sollecitudini de San P?o X y la Mediator Dei de P?o XII.
Es San P?o X quien atribuye a la liturgia la expresi?n ?fuente primaria? del autentico esp?ritu cristiano. Quiz? tambi?n la existencia de estructuras y la experiencia de quienes buscaban el estudio y la introducci?n de algunas reformas lit?rgicas, mov?a a los Padres Conciliares a elegir la liturgia como una de las primeras materias en las sesiones del Concilio., El Papa Pablo VI reflejaba la mens de los Padres conciliares sobre la cuesti?n cuando dijo: ?Nos rendimos en esto el homenaje conforme a la escala de valores y deberes: Dios en el primer puesto; la oraci?n, nuestra primera obligaci?n; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual, el primer don que podemos hacer al pueblo cristianos....? (Pablo VI, discurso de clausura del 2? per?odo del Concilio, 4 de diciembre de 1963).

Muchos han le?do la publicaci?n del Motu propio "Summorum Pontificum" como una voluntad del Pont?fice de acercar a la Iglesia a los cism?ticos lefebvrianos. ?Vd. cree que es as?? ?Va tambi?n en este sentido el Motu Propio?

Si, pero no s?lo. El Santo Padre explicando las motivaciones de su decisi?n. Tanto en el texto del Motu Propio como en la carta de presentaci?n escrita a los Obispos, enumera tambi?n otras razones importantes. Naturalmente habr? tenido en cuenta la petici?n, cada vez m?s creciente, realizada por numerosos grupos y sobre todo por la Sociedad de San P?o X y la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro como tambi?n de Asociaciones de Laicos, por la liberalizaci?n de la Misa de San P?o V. Asegurar la integraci?n total de los Lefebvrianos era importante por el hecho de que con frecuencia se han cometido errores de juicio en el pasado, causando divisiones in?tiles en la Iglesia, divisiones que en este momento resultan casi insuperables. El Papa habla de este posible peligro en la carta de presentaci?n del Documento escrita a los Obispos.

?Cu?les son en su opini?n las problem?ticas m?s urgentes de una justa celebraci?n de la Sagrada liturgia? ?Cu?les las instancias sobre las que m?s se debe insistir?

Creo que en la creciente petici?n de liberar la Misa de San P?o V, el Papa haya visto signos de un cierto vaciamiento espiritual debido al modo como vienen celebrados los momentos lit?rgicos hasta ahora en la Iglesia. Dicha dificultad viene tanto de ciertas orientaciones de la reforma lit?rgica post conciliar que tend?an a reducir, o mejor a?n, a confundir aspectos esenciales de la fe, como de actitudes atrevidas y poco fieles a la disciplina lit?rgica de la misma reforma; esto se constata en todas partes.
Creo que una de las causas del abandono de algunos elementos importantes, del rito tridentino en la realizaci?n de la reforma post conciliar por parte de algunos sectores lit?rgicos es el resultado de un abandono o una infravaloraci?n de lo que sucedi? en el segundo milenio de la historia de la liturgia. Algunos liturgistas ve?an los avances de este per?odo en un modo negativo. Tal juicio es err?neo porque cuando se habla de la tradici?n viviente de la Iglesia no se puede elegir aqu? y all? lo que concuerda con nuestras ideas preconcebidas. La Tradici?n, considerada en un sentido general incluso en los ?mbitos de la ciencia, filosof?a o teolog?a, es siempre algo vivo que contin?a desarroll?ndose y progresando tanto en los momentos altos como en los bajos de la historia. La Tradici?n viviente es para la Iglesia una de las fuentes de la revelaci?n divina y es fruto de un proceso de evoluci?n contin?o. Eso es tambi?n as? en la tradici?n lit?rgica, con la "t" min?scula. Los avances de la liturgia en el segundo milenio tienen su valor. La Sacrosanctum Concilium no habla de un nuevo Rito, o de un momento de ruptura, sino de una reforma que surge org?nicamente de lo que ya existe. Es por ello que el Papa dice: "En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores esa sagrado, tambi?n para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial" (Carta a los Obispos, 7 de julio de 2007). Idolatrar lo que ha sucedido en el primer Milenio en detrimento del siguiente es, pues, una actitud poco cient?fica. Los Padres Conciliares no mostraron dicha actitud.
Una segundo problema ser?a el de una crisis de obediencia al Santo Padre que se nota en algunos ambientes. Si dicha actitud de autonom?a es visible entre algunos eclesi?sticos, e incluso en los rangos m?s altos de la Iglesia, no favorece ciertamente a la noble misi?n que Cristo ha confiado a su Vicario.
Se oye que en algunas naciones o di?cesis los Obispos han emanado reglas que pr?cticamente anulan o deforman la intenci?n del Papa. Dicho comportamiento no es conforme a la dignidad y nobleza de la vocaci?n de un Pastor de la Iglesia. No digo que todos hagan esto. La mayor?a de los Obispos y eclesi?sticos han aceptado, con el debido sentido de reverencia y obediencia, la voluntad del Papa. Eso es realmente loable. Pero por desgracia, ha habido voces de protesta por parte de algunos.
Al mismo tiempo no se puede ignorar que dicha decisi?n era necesaria porque, como dice el Papa sobre la Santa Misa: "en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que ?ste lleg? a entenderse como una autorizaci?n e incluso como una obligaci?n a la creatividad, la cual llev? a menudo a deformaciones de la Liturgia hasta el l?mite de lo soportable". "Hablo por experiencia", contin?a el Papa "porque he vivido tambi?n yo aquel periodo con todas sus expectativas y confusiones. Y he visto hasta qu? punto han sido profundamente heridas por las deformaciones arbitrarias de la Liturgia personas que estaban totalmente radicadas en la fe de la Iglesia" (Carta a los Obispos). El resultado de tales abusos fue un creciente esp?ritu de nostalgia por la Misa de San P?o V. Adem?s un sentimiento de desinter?s general de leer y respetar tanto los documentos normativos de la Santa Sede, como las Instrucciones y Premisas de los libros lit?rgicos lo cual empeor? la situaci?n. La liturgia no parece todav?a que figure todav?a lo suficiente en la lista de las prioridades de los Cursos de Formaci?n continua de los eclesi?sticos.
Distingamos bien. La reforma post conciliar no es completamente negativa; antes bien hay muchos aspectos positivos en todo lo que se realiz?. Pero tambi?n se introdujeron cambios de forma abusiva que se contin?an realizando a pesar de sus efectos nocivos en la fe y la vida lit?rgica de la Iglesia.
Hablo aqu? por ejemplo de un cambio efectuado en la reforma, la cual no fue propuesta ni por los Padres Conciliares ni por la Sacrosanctum Concilium, esto es, la comuni?n recibida en la mano. Eso ha contribuido de alg?n modo a una cierta disminuci?n de la fe en la Presencia real de Cristo en la Eucarist?a. Esta praxis y la abolici?n de las balaustradas del presbiterio, de los reclinatorios de las iglesias y la introducci?n de pr?cticas que obligan a los fieles a estar sentados o de pie durante la elevaci?n del Sant?simo Sacramento reducen el genuino significado de la Eucarist?a y, el sentido de la profunda adoraci?n que debe dirigir la Iglesia al Se?or, el Unig?nito Hijo de Dios. Adem?s, la Iglesia, morada de Dios se usa en algunos lugares como un aula para encuentros fraternos, conciertos o celebraciones interreligiosas. En algunas iglesias el Sant?simo Sacramento est? pr?cticamente escondido y abandonado en una peque?a capilla poco visible y poco decorada. Todo esto oscurece la fe, tan central de la Iglesia, en la presencia real de Cristo. Para nosotros cat?licos la Iglesia es esencialmente la morada del eterno.
Otro serio error es el de confundir los papeles espec?ficos del clero y los laicos en el altar haciendo del presbiterio un lugar confuso, con demasiado movimiento y no ciertamente "el lugar" d?nde el cristiano percibe el sentido de estupor y resplandor ante la presencia y la acci?n salv?fica del Dios. El uso de las danzas, de instrumentos musicales y de cantos que tienen m?s bien podo de lit?rgico, no son en absoluto conformes con el entorno sagrado de la iglesia y de la liturgia; a?ado adem?s ciertas homil?as de car?cter pol?tico-social y con frecuencia poco preparadas. Todo esto desnaturaliza la celebraci?n del S. Misa y hace de ello una coreograf?a y una manifestaci?n de teatralidad, pero no de fe.
Tambi?n hay otros aspectos poco coherentes con la belleza y el estupor de lo que se celebra en el altar. No todo va mal con el Novus Ordo pero hay muchas cosas todav?a que deben ser puestas en orden evitando ulteriores da?os a la vida de la Iglesia. Creo que nuestra actitud hacia el Papa, sus decisiones y la expresi?n de su solicitud por el bien de la Iglesia debe ser la que San Pablo encomend? a los Corintios - ?pero que todo sea para edificaci?n" (1Cor 14, 26). (P.L.R) (Agencia Fides 16/11/2007; L?neas: Palabras:

Links:
Dossier de Fides sobre el Motu propio, de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello
http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=13714&lan=ita
Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Hablan los obispos
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