Viernes, 23 de noviembre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Realizar toda justicia

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Los temas de la paz, de la justicia, de la solidaridad, de los derechos humanos y de la ecolog?a siempre reciben mayor atenci?n, tanto en el ?mbito de los medios de comunicaci?n, como en lo que com?nmente viene definido como ?opini?n p?blica?, que luego es construida art?sticamente por unos pocos ?ma?tre ? penser?.

La misma palabra con autoridad de la Iglesia y del Magisterio recibe amplificaciones muy diversas seg?n trate uno de estos temas o anuncie el Evangelio, la verdad sobre Jes?s de Nazaret, Se?or y Cristo, sobre la Iglesia, sobre el hombre y sobre el destino de la historia. Los mencionados ?valores humanos? son absolutamente irrenunciables y buscarlos tenazmente es parte integrante del cuidado que tiene la Iglesia por todo el hombre y por todos los hombres.

Sin embargo, dos cuestiones se encuentran ante la cultura contempor?nea y la autoconciencia de la propia Iglesia: el origen de estos valores y la tarea espec?fica de la misi?n recibida de Cristo. La cultura contempor?nea tiende a afirmar valores, incluso ampliamente compartidos, de los que, sin embargo, no es capaz de ?encontrar? o recordar su ra?z, su origen, su raz?n. Y cuando no se comprende o no se tiene ya presente la raz?n ?ltima de un determinado comportamiento o de una acci?n, hay un gran peligro de que con el tiempo estos se pierdan.

La Iglesia tiene siempre bien presente, y los hombres de Iglesia deber?an tenerlo, que su primera tarea no es la de promover una ?justicia humana?, quiz?s obtenida solo aparentemente al muy alto precio del sacrificio de la libertad personal. Tarea de la Iglesia es anunciar, con franqueza apost?lica, que s?lo en el misterio de la Muerte y Resurrecci?n de Jesucristo se ha ?realizado toda justicia?, y que los hombres, liberados del pecado y de la muerte, en Cristo redescubren, o al menos pueden redescubrir, su dignidad de criaturas y con ella el fundamento ?ltimo e inmutable de cualquier otro valor humano.

La justicia social, los derechos humanos y todos los otros ?valores sensibles? tienen su fundamento ?ltimo en la creaci?n de Dios y en la consiguiente dignidad absoluta del ser humano, de la persona, que en ning?n caso se puede instrumentalizar ni cient?fica, ni socialmente. Sin olvidar nunca que, por la condici?n de la naturaleza humana, limitada y pecadora, herida por el pecado original, la justicia puede ser m?s acogida como don que realizada como ?obra aut?noma? del hombre. El Catecismo de la Iglesia Cat?lica da la siguiente definici?n: ?La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al pr?jimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada ?la virtud de la religi?n?. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armon?a que promueve la equidad respecto a las personas y al bien com?n? (n. 1807).
En tal sentido, la primera justicia, que precede a cualquier otra, es reconocer a Dios como Se?or de la historia y del hombre. El reconocimiento de los ?derechos de Dios? no puede estar nunca separado del reconocimiento de los ?derechos del hombre?, es m?s, constituye la premisa de estos as? como la garant?a indispensable contra toda forma de intento abierto o escondido de instrumentalizaci?n de los derechos mismos, en clave de poder y de control de la cultura y de la sociedad.
Mirar el fundamento de los valores es, como ense?a San Agust?n, el ?nico modo para no transformarlos en ?dolos peligrosos. Reconocer que toda justicia se realiza en Cristo y que es realizada por ?l en la historia personal de cada hombre as? como en la historia total de la humanidad, es la garant?a m?s segura de libertad y democracia. Para toda la sociedad. Para todos. (Agencia Fides 22/11/2007; l?neas 43, palabras 615)
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