S?bado, 01 de diciembre de 2007
La Oficina de Prensa del Obispado de Tenerife nos ha remitido la siguiente nota:

SPE SALVI; nueva enc?clica del PAPA. Ciudad del Vaticano, 30 Nov. 07 (AICA)



Los cardenales Georges Marie Martin Cottier, OP, Pro-Te?logo em?rito de la Casa Pontificia y Albert Vanhoye, SJ, profesor em?rito de Ex?gesis del Nuevo Testamento del Pontificio Instituto B?blico, presentaron esta ma?ana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la segunda enc?clica de Benedicto XVI: "Spe salvi", sobre la esperanza cristiana.

El cardenal Cottier afirm? que "la esperanza cristiana ha sido objeto de una cr?tica cada vez m?s dura: ser?a puro individualismo; abandonando el mundo a su miseria, el cristiano se habr?a refugiado en una salvaci?n eterna solo privada".

Existe una pregunta, dijo, "que no se puede eludir: ?c?mo puede haber nacido la idea de que, con el cristianismo, la b?squeda de la salvaci?n fuese una b?squeda ego?sta que rechaza el servicio de los dem?s".

Nuevos problemas "tienen una incidencia determinante para la crisis moderna de la fe y de la esperanza cristianas. De este modo, surge una nueva forma de esperanza que se llama fe en el progreso, orientada hacia un mundo nuevo, el mundo del reino del ser humano".

El purpurado se?al? que "la fe en el progreso como tal se convirti? en la convicci?n dominante de la modernidad. Existen dos categor?as que ocupan el centro de la idea del progreso: la raz?n y la libertad". As?, subray? que "la raz?n es considerada un poder del bien y para el bien; y el progreso se orienta hacia la libertad perfecta, una vez despojado de todas las dependencias. En esta perspectiva, la libertad se presenta como promesa de plenitud de la realizaci?n del ser humano".

Tras se?alar "la crisis de la esperanza cristiana en la cultura moderna y su sustituci?n por la fe en el progreso", el cardenal Cottier afirm? que "suena de nuevo con insistencia la pregunta: "?Qu? podemos esperar? Los n?meros 22-23 del documento -dijo- tienen una importancia decisiva en este contexto. Nos dicen el motivo esencial de la enc?clica desde el punto de vista tanto pastoral como cultural".

Por su parte, el cardenal Vanhoye afirm? que la enc?clica, en su introducci?n, "muestra la importancia decisiva de la esperanza, que se pondr? de relieve en otras ocasiones. Para poder afrontar el presente con todos sus problemas y sus dificultades, tenemos necesidad de una esperanza realmente v?lida y s?lida".

Refiri?ndose al tema de la vida eterna (n?meros 10-12), "el Santo Padre -dijo el purpurado- expresa con vivo realismo la mentalidad actual de muchas personas. La vida eterna es el objeto de la esperanza. Pero a muchas personas, hoy, "la vida eterna no les parece algo deseable. No quieren la vida eterna, sino la presente. Se querr?a aplazar la muerte lo m?s posible. Pero vivir siempre, sin un t?rmino, s?lo ser?a a fin de cuentas aburrido y al final insoportable".

El cardenal Vanhoye dijo que la segunda parte de la enc?clica describe "los lugares de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza" y concierne, por tanto, y en modo concreto, a la vida cristiana. Se distinguen tres "lugares": I. La oraci?n como escuela de la esperanza; II. El actuar y el sufrir como lugares de aprendizaje de la esperanza; III. El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza".

La enc?clica presenta "el Juicio Final de Dios como lugar de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza en un sentido evidentemente distinto de los lugares precedentes, porque el Juicio final no es una realidad presente como son las oraciones y los sufrimientos. El Juicio final suscita, sin embargo, la esperanza, porque eliminar? el mal. Aqu? la enc?clica ofrece -concluy?- reflexiones profundas sobre el terrible problema del mal y de la justicia".

Resumen de la segunda enc?clica de Benedicto XVI
?Spe salvi", la segunda enc?clica de Benedicto XVI, que est? dedicada a la esperanza cristiana, consta de una introducci?n y ocho cap?tulos y se abre con el pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos: ?Spe salvi facti sumus? (en esperanza fuimos salvados).

Los cap?tulos llevan como t?tulo: "La fe es esperanza", "El concepto de esperanza basada en la fe en el Nuevo Testamento y en la Iglesia primitiva", "La vida eterna-?qu? es?", "?Es individualista la esperanza cristiana?", "La transformaci?n de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno", "La verdadera fisonom?a de la esperanza cristiana", "Lugares de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza: I) La oraci?n como escuela de la esperanza; II) El actuar y el sufrir como lugares de aprendizaje de la esperanza; III) El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza?, "Mar?a, estrella de la esperanza".

"Seg?n la fe cristiana, -explica el Papa en la introducci?n- la redenci?n, la salvaci?n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci?n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino".

Por lo tanto, "elemento distintivo de los cristianos" es "el hecho de que ellos tienen un futuro, saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vac?o. El Evangelio no es solamente una comunicaci?n de cosas que se pueden saber, sino una comunicaci?n que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva".

"Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza", explica el Santo Padre. Es algo que entendieron muy bien los Efesios, que antes del encuentro con Dios ten?an muchos dioses pero "estaban sin esperanza, sin Dios". El problema para los que vivimos siempre con el concepto cristiano de Dios, subraya el Santo Padre, es el estar acostumbrados al Evangelio: "el tener esperanza, que proviene del encuentro real con Dios, resulta ya casi imperceptible".

El Papa recuerda que Jes?s no tra?a "un mensaje socio-revolucionario" como el de Espartaco y "no era un combatiente por una liberaci?n pol?tica como Barrab?s o Bar-Kokeb?". Lo que Jes?s hab?a tra?do "era algo totalmente diverso: el encuentro con el Dios vivo, el encuentro con una esperanza m?s fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo", "aunque las estructuras externas permanecieran igual".

Cristo nos hace libres verdaderamente: "No somos esclavos del universo" y "de las leyes y de la casualidad de la materia". Somos libres porque "el cielo no est? vac?o", porque el Se?or del universo es Dios, que "en Jes?s se ha revelado como Amor".

Cristo es el "verdadero fil?sofo" que nos dice "quien es en realidad el hombre y qu? debe hacer para ser verdaderamente hombre". "?l indica tambi?n el camino m?s all? de la muerte; s?lo quien es capaz de hacer todo esto es un verdadero maestro de vida". Y nos ofrece una esperanza que es al mismo tiempo espera y presencia: porque "el hecho de que este futuro exista cambia el presente".

El Papa observa que "tal vez muchas personas rechazan hoy la fe simplemente porque la vida eterna no les parece algo deseable. "La crisis actual de la fe -prosigue- es sobre todo una crisis de la esperanza cristiana". "El restablecimiento del ?para?so? perdido, ya no se espera de la fe" sino de los progresos t?cnicos y cient?ficos, de los que surgir? "el reino del hombre". La esperanza se transforma de ese modo en "fe en el progreso" asentada sobre dos columnas: la raz?n y la libertad, que parecen garantizar de por s?, en virtud de su bondad intr?nseca, una nueva comunidad humana perfecta".

"Hay dos etapas esenciales de la concreci?n pol?tica de esta esperanza" -prosigue Benedicto XVI-: la Revoluci?n francesa y la marxista. Ante la evoluci?n de la Revoluci?n francesa "la Europa de la Ilustraci?n ha tenido que reflexionar de manera nueva sobre la raz?n y la libertad". Por otra parte, la revoluci?n proletaria "ha dejado tras de s? una destrucci?n desoladora". El error fundamental de Marx ha sido ?ste: "Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Crey? que, una vez solucionada la econom?a, todo quedar?a solucionado. Su verdadero error es el materialismo". "Dig?moslo ahora de manera muy sencilla -escribe el Papa- el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza". "El hombre nunca puede ser redimido solamente desde el exterior. El hombre es redimido por el amor". Un amor incondicional, absoluto: "La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, s?lo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo".

El Papa indica cuatro lugares para aprender y ejercitar la esperanza. El primero es la oraci?n: "Cuando ya nadie me escucha, Dios todav?a me escucha. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme ?l puede ayudarme".

Despu?s de la oraci?n esta el actuar. "La esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los dem?s. Y es esperanza activa, con la cual luchamos para que el mundo llegue a ser un poco m?s luminoso y humano. Y solamente si s? que "mi vida personal y la historia en su conjunto est?n custodiados por el poder indestructible del amor", "puedo esperar".

Tambi?n el sufrimiento es un lugar de aprendizaje de la esperanza. "Conviene ciertamente hacer todo lo posible para disminuir el sufrimiento", sin embargo "lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento sino la capacidad de aceptar la tribulaci?n, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la uni?n con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. Es tambi?n fundamental, saber sufrir con los dem?s y por los dem?s. "Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren es una sociedad cruel e inhumana".

Finalmente, otro lugar para aprender la esperanza es el Juicio de Dios. Existe la resurrecci?n de la carne. Existe una justicia. Existe la "revocaci?n" del sufrimiento pasado, la reparaci?n que restablece el derecho". El Papa se muestra "convencido de que la cuesti?n de la justicia es el argumento esencial, o en todo caso, el argumento m?s fuerte en favor de la fe en la vida eterna". Es imposible que "la injusticia de la historia sea la ?ltima palabra. Pero en su justicia est? tambi?n la gracia". "La gracia no excluye la justicia. Al final, los malvados, en el banquete eterno, no se sentar?n indistintamente a la mesa junto a las v?ctimas, como si no hubiera pasado nada".+
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