S?bado, 01 de diciembre de 2007
La Delegac?n de Liturgia de la Di?cesis de Tenerife nos ofrece la descripci?n siguiente del salmo responsorial.

Salmo responsorial

A partir del siglo III comienzan a utilizarse los salmos para el canto de la asamblea.

El salmo, con su respuesta, en estilo po?tico y l?rico, es una meditaci?n comunitaria, de toda la asamblea que ha escuchado la Palabra. Es el canto que centra la Liturgia de la Palabra y deber?a ser siempre cantado

Durante el salmo responsorial todos oran con las palabras que la misma Escritura nos ha dejado para expresar la diversidad de la fe, por lo que no debe sustituirse el salmo por ning?n otro tipo de canto moderno.



?ngel Aparicio, claretiano, profesor de teolog?a, escribe en una de sus publicaciones,: ? Los salmos son oraci?n, son la expresi?n religiosa de toda una gama de sentimientos que se mueven entre el dolor y el gozo, pasando por la gratitud agradecida o por el himno jubiloso ?ambos con fronteras tan afines-

Desde hace m?s de 15 a?os, disponemos del Libro del Salmista, publicado en Espa?a desde noviembre de 1986, que nos ofrece, musicados, los diferentes salmos que se utilizan durante todo el tiempo lit?rgico de los 3 ciclos A, B y C y en las festividades. En los ?ltimos a?os, venimos publicando en nuestra p?gina web las ant?fonas cantadas que corresponden a cada domingo o festividad

Sugerencias a los salmos



Para destacar el car?cter propio del salmo, ser? conveniente que el salmista no sea el mismo que ha le?do la primera lectura.

Existen varios modos de interpretar el Salmo:

La mejor forma: el salmista canta las estrofas del salmo y la asamblea canta la respuesta o ant?fona prevista en el leccionario.

Si ?sto no es posible, se puede recurrir a otras alternativas ?ordenadas de m?s a menos-

El lector proclama el salmo y la asamblea canta la respuesta propia intercalada
La ant?fona conviene que sea la del leccionario. Pero, si las posibilidades de la asamblea no lo permiten, siempre ser? posible disponer de unas pocas ant?fonas gen?ricas (que expresen sentimientos de confianza, arrepentimiento, alabanza, etc) ? y que permitan, al menos, utilizar una diferente en cada tiempo lit?rgico. (Se recomienda consultar el Cantoral de Misa Dominical y la letra D del Cantoral Lit?rgico Nacional).
El salmo es cantado o proclamado sin intercalar la respuesta o ant?fona por parte de la asamblea, que lo hace con la respuesta final com?n a la palabra.
Proclamar el salmo y que la asamblea lo escuche sin responder nada. Ante la imposibilidad real de cantar alguna ant?fona.
El lector lee la ant?fona y la asamblea la repite a continuaci?n; luego, el lector recita el salmo entero, sin interrupci?n y vuelve a leer la ant?fona para repetirla a continuaci?n la asamblea.
Lo menos correcto: el lector proclama el salmo y la asamblea recita la respuesta intercalada. Esta forma, que est? muy extendida, destroza el valor del salmo responsorial: ?crear un clima de contemplaci?n y de respuesta a la Palabra de Dios?. No es posible que se logre ese objetivo si la asamblea tiene que estar con la mente ocupada en no olvidar la ant?fona que debe repetir en lugar de atender correctamente al lector.

Con objeto de mejorar la forma de interpretar el salmo responsorial, el salmista comienza entonando ?l solo la respuesta que ser? repetida por la asamblea. De esta manera sirve de ensayo y se le da el tono y el car?cter de ant?fona, disponiendo a la asamblea para su intervenci?n.

Cuando el salmo es recitado, se puede acompa?ar la lectura con una suave m?sica de fondo que, en ning?n caso debe tapar la palabra.
Publicado por verdenaranja @ 14:30  | Liturgia
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