Martes, 04 de diciembre de 2007
Diciembre: ?Para que la Encarnaci?n del Hijo de Dios, que la Iglesia celebra solemnemente en la Navidad, ayude a los pueblos del Continente Asi?tico a reconocer en Jes?s el Enviado de Dios, ?nico Salvador del mundo? Comentario a la intenci?n misionera indicada por el Santo Padre por el P. Vito Del Prete, PIME, Secretario general de la Pontificia Uni?n Misionera (PUM)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Es nuestra la misi?n de colocar de nuevo ante los ojos del mundo el misterio de Jes?s de Nazaret, hijo de Dios e hijo del hombre, por un futuro de esperanza y de paz, de amor y de justicia. Con estas palabras, pronunciadas en el discurso de introducci?n de hace un a?o, el Card. Crescenzio Sepe abri? el 1? Congreso Misionero Asi?tico: ?Narrar la Historia de Jes?s en Asia: una celebraci?n de la fe y de la vida?. Esta es la misi?n de la Iglesia en Asia.

Contra cualquier duda o r?mora de algunos que afirman que Cristo no tiene lugar en Asia, es necesario afirmar que Asia es un lugar privilegiado por Dios y que el Cristianismo en Asia no es nuevo ni puede ser considerado un elemento ajeno a su cultura y sensibilidad religiosa. Dios en efecto ha amado tanto Asia - dice el Card. Ivan Dias - que hizo nacer en Asia a su propio Hijo. El cristianismo ha sido implantado desde los or?genes por los mismos Ap?stoles. Por causa de la fe en Cristo, muchos cristianos y comunidades han sido objeto de persecuciones y de martirio a lo largo de los siglos. Es en Asia que se experimentaron metodolog?as apost?licas prof?ticas, anticipando de siglos el moderno m?todo de evangelizaci?n, surgido de una m?s profunda acogida cristol?gica y eclesiol?gica del Vaticano II. Ahora es tiempo de que todas las iglesias asi?ticas asuman en s? y en solidaridad con las dem?s iglesias el mandato misionero, en di?logo con las religiones y con la herencia sapiencial asi?tica, ?hasta que todos los pueblos Lo encuentren y Lo adoren?.

Nadie ignora que tan dif?cil es anunciar a Jes?s en un momento en el que Asia misma est? experimentando una crisis cultural debida a los r?pidos cambios de los modelos de vida de la sociedad. Un nuevo mundo est? naciendo. Se requiere de una nueva inculturaci?n de la fe, injertando en las ra?ces culturales asi?ticas la semilla del Evangelio. La Iglesia cat?lica en Asia no se encuentra sin preparaci?n en este campo, es m?s puede ser un ejemplo cre?ble para todas las dem?s iglesias del mundo. Desde hace a?os, efectivamente, ha individuado en el di?logo con las dem?s religiones y en la opci?n por los pobres los dos are?pagos de su acci?n evangelizadora.

Ella sin embargo est? llamada a hacer memoria no de las estructuras, sino del Se?or, en manera apropiada para el contexto asi?tico. Por esto debe encontrarse continuamente en escucha atenta al Esp?ritu, escucha que la hace capaz de narrar la historia de Jes?s. Dejemos que sea la historia de Jes?s la que hable y toque a las personas y a los pueblos. Ella es un desaf?o incisivo para la justicia y la paz y exige santidad. La proclamaci?n de la unicidad y centralidad de Cristo Salvador Universal, en el respeto y en el di?logo con las culturas y religiones, y la liberaci?n de las masas de los pobres y marginados son los dos are?pagos de la evangelizaci?n en Asia.

Es necesario que las comunidades cat?licas asi?ticas vivan fuertemente la identidad cristiana, a trav?s del testimonio de vida, sin olvidar que la caridad es el alma de la misi?n. La misi?n es amor, y el ser misionero es amar a Dios hasta el extremo. Aqu? reside la fecundidad apost?lica, porque especialmente en Asia la oraci?n, el di?logo fraterno con las culturas y religiones, y el car?cter sagrado de la vida hablan a la gente m?s elocuentemente que la raz?n misma.
Elevemos al Padre nuestra oraci?n para que conceda a las comunidades asi?ticas la voluntad y la sabidur?a para proclamar el insondable y conmovedor misterio de la Encarnaci?n de su eterno Verbo, expresi?n m?xima de su amor eterno por la humanidad. Que ellas sean siempre diligentes en compartir con la multitud de sus hermanos y hermanas asi?ticas el inmenso don que han recibido, el amor de Jes?s Salvador, cuya misi?n de servicio y de amor desean continuar, para que todos los habitantes del inmenso continente ?tengan la vida y la tengan en abundancia? (Jn 10, 10). (P. Vito Del Prete, PIME) (Agencia Fides 3/12/2007, l?neas 43, palabras 692)
Publicado por verdenaranja @ 22:11  | Misiones
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