Martes, 04 de diciembre de 2007
Durango (Agencia Fides) - Los Obispos de la Provincia Eclesi?stica de Durango han publicado un Mensaje al termino de la quinta reuni?n de la Provincia en el que asumen el impulso renovador de la reciente V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Mazatl?n, Sin., 28 de noviembre de 2007


MENSAJE DE LOS OBISPOS
DE LA PROVINCIA ECLESI?STICA DE DURANGO


Durango ? Mazatl?n ? Torre?n ? El Salto


Al finalizar la Quinta Reuni?n de la Provincia Eclesi?stica de Durango efectuada en el Puerto de Mazatl?n, Sin., el Arzobispo y los Obispos de las Di?cesis que la integran, con gran alegr?a y profunda esperanza dirigimos un saludo cordial y fraterno a los presb?teros, religiosos, religiosas y fieles laicos de las comunidades eclesiales a las que hemos sido llamados a servir en el ejercicio del Ministerio Episcopal.
Acompa?ados de presb?teros y religiosas de nuestras Di?cesis, asumimos el impulso renovador que la reciente V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe ha venido a ofrecer a la Iglesia, al exhortarnos a ser ?DISC?PULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO PARA QUE NUESTROS PUEBLO EN ?L TENGAN VIDA?. Proclamamos una vez m?s la riqueza de la existencia de todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, que posee una alt?sima dignidad que nadie puede pisotear y que, por el contrario, debemos respetar y promover. (cfr. Documento de Aparecida 464)
Conscientes de la vocaci?n a la Vida a la que el Creador amoroso ha llamado a cada persona, afirmamos que todo lo que se opone a ella, como los homicidios de cualquier g?nero, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacci?n psicol?gica; todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostituci?n, la trata de blancas y de menores de edad, as? como las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables; todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilizaci?n humana, deshonran m?s a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia, y son totalmente contrarios al honor debido al Creador. (cfr. Gaudium et Spes 27)
De entre todos estos hechos, la dolorosa realidad del aborto reclama de nosotros una palabra de pastores. Todos los que formamos la Iglesia pugnamos e imploramos de Dios su ayuda para implantar en nuestro mundo la cultura de la vida, porque:
? Ella es un don de Dios que a nosotros nos corresponde acoger, promover y defender.

? Comienza con la fecundaci?n del ?vulo por el espermatozoide y termina cuando los ?rganos vitales dejan de funcionar; cuando el cerebro es incapaz de fungir como coordinador de las funciones vitales.

? Desde su inicio hasta su fin natural, la vida humana debe protegerse y tutelarse por todos los medios posibles.

? El primer imperativo ?tico del hombre para consigo mismo y para con los dem?s es el respeto de la vida; toda sociedad civilizada se construye sobre esta base.

? El mayor bien es la vida, porque es el fundamento de cualquier otro bien que pueda tenerse o buscarse. Si no se posee eso ?puede tener raz?n de ser cualquier otro bien?

? A los ojos de Dios como a los ojos de la gen?tica, un embri?n, un feto, es un ser humano completo. Lo ?nico que le falta es desarrollo, crecimiento, y desde luego, comenzar el proceso externo de la vida.
Por lo tanto, podemos concluir que practicar un aborto es quitarle la vida a un ser humano, es un asesinato.
Para la Iglesia, optar por la vida implica entre otras cosas, promover iniciativas de apoyo a quien se encuentre en situaciones complejas ante problemas que pongan en la balanza la vida, as? como lanzar cualquier otra iniciativa que promueva la cultura de la vida.
Desde nuestra experiencia de disc?pulos y desde nuestra misi?n de pastores, creemos que el Se?or Dios ha confiado la existencia de los seres humanos bajo su cuidado responsable, para que la custodie con sabidur?a y la administre con fidelidad al proyecto del Padre creador. Por eso, enfatizando que esta es un regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepci?n y hasta la muerte natural, exhortamos a quienes caminan siguiendo los pasos del Buen Pastor a orar y a comprometerse a defender la vida y trabajar con firmeza y convicci?n para que todo ser humano que habita en nuestra sociedad, tenga acceso, no s?lo a una mejor calidad de vida, sino a la Vida plena propia de los hijos de Dios a la que todas las personas tienen derecho, con condiciones m?s humanas: libres de las amenazas del hambre y de todo tipo de violencia, suprimiendo todas las desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes.
Que la Sant?sima Virgen Mar?a, la Se?ora de la Esperanza que en su vientre llev? al Se?or de la Vida, Jesucristo el Se?or, Camino, Verdad y Vida nos acompa?e en la tarea de construir el Reinado de la Vida y de la Gracia.
Con nuestra bendici?n:

+ Mons. H?ctor Gonz?lez Mart?nez
Arzobispo de Durango

+ Mons. Jos? Gpe. Galv?n Galindo
Obispo de Torre?n

+ Mons. Mario Espinosa Contreras
Obispo de Mazatl?n

+ Mons. Ruy Rend?n Leal
Obispo de El Salto

+ Juan de Dios Caballero Reyes
Obispo Auxiliar de Durango
Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Hablan los obispos
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