Mi?rcoles, 05 de diciembre de 2007
ZENIT publica la intervenci?n del arzobispo Dominique Mamberti, secretario de la Santa Sede para las Relaciones Con los Estados, en el Consejo ministerial de la Organizaci?n para la Seguridad y la Cooperaci?n en Europa (OSCE), que se celebr? en Madrid del 29 al 30 de noviembre de 2007.

En el encuentro participaron ministros de Asuntos Exteriores de 56 pa?ses que forman parte de esta instituci?n.

Se?or presidente:

La presidencia espa?ola ha guiado con empe?o las actividades que, en este a?o, han marcado el ?camino hacia Madrid?. Pero las agujas del reloj se siguen moviendo velozmente y el futuro presenta citas inminentes, incluso electorales, asuntos problem?ticos con evidentes consecuencias geopol?ticas y significativas repercusiones para la seguridad y la democratizaci?n. La situaci?n en Kosovo y en el C?ucaso, los nuevos desaf?os de los equilibrios militares y de los acuerdos concluidos por la OSCE en este ?mbito, reclaman el di?logo y la cooperaci?n. Las persistentes amenazas y los conflictos sin resolver testimonian, sin embargo, que la estabilidad y la paz son ?obras? abiertas.

No le corresponde a la Santa Sede entrar en cuestiones estrictamente pol?ticas, y mucho menos quiere hacerlo; sin embargo, desea invitar a cuantos se sientan alrededor de esta mesa al respeto de la verdad y de la justicia, a mantener los compromisos asumidos, y a no perjudicar los leg?timos intereses y las justas expectativas de todos.

La voluntad pol?tica y el efectivo respeto de cada uno ser?n tambi?n determinantes para alcanzar un acuerdo definitivo sobe las presidencias de los a?os 2009-2011.

M?s en general, la Convenci?n sobre la personalidad jur?dica internacional, la capacidad legal, los privilegios y la inmunidad de la OSCE podr?a reforzar a la Organizaci?n e indirectamente contribuir a la seguridad de cuantos queden eventualmente involucrados en sus actividades en Afganist?n.

Por lo que se refiere a la lucha contra el terrorismo, ser? importante garantizar la seguridad de las infraestructuras energ?ticas ante los ataques. Desde otro punto de vista de la seguridad, la ambiental, es importante que la Organizaci?n apoye las iniciativas sobre la gesti?n de los recursos h?dricos, contribuyendo a la cooperaci?n, estabilidad y desarrollo justo y sostenible de cada pa?s. El agua, de hecho, es necesaria para la vida y la salud, pero constituye tambi?n un recurso indispensable en la producci?n de bienes.

Pero lo que quiero subrayar sobre todo es que la OSCE tiene la vocaci?n de ser un espacio de libertad y de derecho y, por lo tanto, debe esmerarse en impulsar la dignidad humana y sus valores. Desde esta perspectiva, ser? muy importante no rendirse ante la explotaci?n sexual de los menores y la trata de personas.


En particular, el tr?fico con fines de explotaci?n laboral debe distinguirse claramente de la inmigraci?n irregular. Debemos asegurar que las v?ctimas tengan acceso a la justicia, a la asistencia legal y social, y a la compensaci?n por los da?os sufridos. La Iglesia cat?lica est? en primera l?nea en la lucha contra estos archipi?lagos de la verg?enza y sus instituciones, en sus diferentes niveles, han promovidos numerosas iniciativas en este sentido.

Para promover la dignidad humana de manera integral, la OSCE tiene que combatir tambi?n de manera efectiva y eficaz contra la discriminaci?n y la intolerancia hacia los cristianos, los jud?os, los musulmanes y los miembros de otras religiones. Esta cuesti?n se ha convertido en un importante problema pol?tico y de seguridad. La discriminaci?n religiosa s?lo se puede afrontar con eficacia si todas las religiones son igualmente respetadas y protegidas.

En d?as pasados, el Parlamento Europeo adopt? una resoluci?n sobre los graves episodios que ponen en peligro la existencia de las comunidades cristianas y de otras comunidades religiosas. La OSCE puede enorgullecerse de ser una de las primeras organizaciones en haber lanzado la se?al de alarma y debe permanecer en guardia.

Los cristianos, de hecho, siguen siendo v?ctimas de prejuicios, estereotipos, discriminaci?n y violencia. ?Desentenderse de esos problemas no puede ser una opci?n!

No podemos escondernos detr?s del principio del ?consenso? para evitar actuar de modo efectivo, ni podemos contentarnos con condenas gen?ricas. M?s bien, este consenso debe ser un est?mulo para proteger las libertades fundamentales, y por encima de todo, la libertad religiosa de todos los creyentes y de cada comunidad religiosa

M?s en general, por lo que se refiere al programa sobre la tolerancia, lo que hace falta es garantizar una renovada energ?a y esfuerzos para cumplir con los compromisos asumidos en la OSCE y resistir ante la expansi?n unilateral de estos mismos compromisos. Una atenci?n indebida a otros ?mbitos servir?a s?lo para disipar los esfuerzos de la OSCE y de la Oficina para la Defensa de la Democracia y los Derechos Humanos (ODIHR), as? como para hacer m?s dif?cil la asunci?n de medidas eficaces e inmediatas para afrontar todos los compromisos que, en buena parte, todav?a tienen que aplicarse.

Finlandia debe desempe?ar un papel especial en la aplicaci?n de los compromisos que han sido tomados en el proceso de Helsinki. Con este objetivo, la Santa Sede se complace en asegurar ya desde ahora su colaboraci?n y apoyo a la pr?xima presidencia.

Gracias, se?or presidente.

Traducci?n del original ingl?s realizada por Jes?s Colina
Publicado por verdenaranja @ 0:36  | Hablan los obispos
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