Mi?rcoles, 05 de diciembre de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente perteneciente al Domingo 18 de Noviembre de 2007.

La b?squeda de la verdad, garant?a de la libertad



Tanto para las personas como para los pueblos, obtener un reconocimiento efectivo y una tutela jur?dica de sus libertades es un objetivo prioritario. Se trata de una aspiraci?n leg?tima. Todos estamos llamados a vivir la verdadera libertad que coincide con nuestra dignidad aut?ntica.

La libertad abarca a todo el ser humano. En manos de las personas est? desarrollar sus capacidades innatas, educar su personalidad y expresarse por sus acciones, elecciones y deseos. Las libertades pol?ticas son la dimensi?n m?s p?blica de la ?nica libertad, que tiene su fundamento en la verdad de la naturaleza humana.

Las libertades m?s fundamentales son las que permiten expresar las convicciones: la libertad religiosa y la libertad de conciencia. El derecho a expresar las propias convicciones religiosas p?blicamente y en todos los ?mbitos de la vida civil ha de estar garantizado, ya que constituye un elemento indispensable de la pac?fica convivencia social.

El Siervo de Dios, Juan Pablo II, no dudaba en subrayar la importancia del respeto de la conciencia de cada persona como fundamento de la paz en el mundo. Advert?a con contundencia que ninguna autoridad humana tiene el derecho de intervenir en la conciencia de ning?n hombre. Negar la plena libertad de conciencia y la libertad de buscar la verdad, o intentar imponer un modo particular de comprenderla, vulneran el derecho m?s ?ntimo.

Es un dram?tico error considerar que para afirmar la libertad de conciencia hay que negar la existencia de la verdad. El camino acertado es otro: no enfrentar la libertad con la verdad; y acercarse a la Verdad que hace posible la libertad, al Creador que ha hecho libre a su criatura.

La garant?a de la verdad objetiva y de la libertad est? en Dios, Verdad absoluta. Buscar la verdad se identifica al mismo tiempo con la b?squeda de Dios y de la dignidad del ser humano y sus derechos. La relaci?n entre libertad religiosa y libertad de conciencia es estrech?sima. El ser humano es el ?nico ser que puede escuchar la voz de Dios en su conciencia y actuar seg?n el amor que ?l le inspira.

La negaci?n sistem?tica de Dios y la instituci?n de un r?gimen con esta negaci?n como elemento constitutivo, son contrarias a la libertad de conciencia y a la libertad de religi?n. Han sido practicadas por los totalitarismos m?s crueles, como el comunismo, el fascismo o el nazismo. Quien, por el contrario, reconoce la relaci?n entre la verdad ?ltima y Dios mismo, reconocer? tambi?n a los no creyentes el derecho y el deber de la b?squeda de la verdad, que podr? conducirlos al descubrimiento del misterio y a su humilde aceptaci?n.

Reconocernos como buscadores de Dios y de la dignidad humana es lo que instaura la tolerancia hacia los dem?s, y nunca lo consigue la negaci?n de la verdad. El derecho a obrar seg?n la propia conciencia implica el deber de conformarla a la verdad y a la ley inscrita en nuestros corazones por Dios mismo. As? se impide absolutizar la propia opini?n y se libera de la tentaci?n de quererla imponer a los dem?s. Por mucha estima que se tenga por las propias creencias o por la ideolog?a que se profesa, nadie tiene el derecho de reprimir la libertad de conciencia de quienes tienen otras convicciones religiosas.

Como no dejaba de recordar Juan Pablo II, para eliminar los efectos de la intolerancia ha de ser reconocido y garantizado el derecho insoslayable de seguir la propia conciencia y de profesar y practicar, solos o comunitariamente, la propia fe, con el ?nico l?mite de respetar el orden p?blico. El derecho a la libertad religiosa no es uno m?s: es el derecho m?s fundamental porque la dignidad de cada una de las personas tiene su fuente primera en la relaci?n esencial con Dios, Creador y Padre, a cuya imagen y semejanza fue creada, por lo que est? dotada de inteligencia y libertad.

La libertad religiosa debe ser no s?lo reconocida, sino tambi?n promovida por el Estado. La calidad democr?tica est? da?ada cuando los gobernantes miran las convicciones religiosas de los ciudadanos como males a tolerar. Abusan del poder quienes desean acceder a ?l para imponer su propia ideolog?a o su propio credo. A mayor respeto por la libertad y la dignidad de las personas, mayor respeto por sus creencias y sus expresiones privadas y p?blicas.

Con mi bendici?n y afecto,
Publicado por verdenaranja @ 23:18  | Hablan los obispos
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