Lunes, 10 de diciembre de 2007
ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI a mediod?a del s?bado, 8 de Diciembre de 2007, solemnidad de la Inmaculada Concepci?n, ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En el camino del Adviento, brilla la estrella de Mar?a Inmaculada, ?signo de esperanza y de consuelo? (Concilio Vaticano II, constituci?n Lumen gentium, 68). Para llegar a Jes?s, luz verdadera, sol que ha disipado toda las tinieblas de la historia, necesitamos tener cerca personas humanas que reflejan la luz de Cristo y que de este modo iluminan el camino que hay que recorrer. Y, ?qu? persona es m?s luminosa que Mar?a? ?Qui?n mejor que ella puede ser para nosotros estrella de esperanza, aurora que anunci? el d?a de la salvaci?n? (Cf. enc?clica Spe salvi, 49). Por este motivo, la liturgia nos invita a celebrar hoy, al acercarse la Navidad, la fiesta solemne de la Inmaculada Concepci?n de Mar?a: el misterio de la gracia de Dios envolvi? desde el primer instante de su existencia a la criatura destinada a convertirse en la Madre del Redentor, preserv?ndola del contagio con el pecado original. Al contemplarla, reconocemos la altura y la belleza del proyecto de Dios para cada hombre: llegar a ser santos e inmaculados en el amor (Cf. Efesios 1, 4), a imagen de nuestro Creador.

?Qu? gran don tener por madre a Mar?a Inmaculada! Una madre resplandeciente de belleza, transparente al amor de Dios. Pienso en los j?venes de hoy, que han crecido en un ambiente saturado de mensajes que proponen falsos modelos de felicidad. Estos chicos y chicas corren el riesgo de perder la esperanza, pues con frecuencia parecen hu?rfanos del verdadero amor, que llena de significado y de alegr?a la vida. ?ste fue un tema sumamente importante para mi querido predecesor Juan Pablo II, que tantas veces propuso a la juventud de nuestro tiempo a Mar?a, como ?Madre del amor hermoso?.

Muchas experiencias nos muestran lamentablemente que los adolescentes, los j?venes y hasta los ni?os son f?ciles v?ctimas de la corrupci?n del amor, enga?ados por adultos sin escr?pulos que, minti?ndose a s? mismos y minti?ndoles a ellos, los atraen a los callejones sin salida del consumismo: incluso las realidades m?s sagradas, como el cuerpo humano, templo del Dios del amor y de la vida, se vuelven de este modo en objetos de consumo. Y esto cada vez m?s pronto, ya desde la preadolescencia. ?Qu? tristeza cuando los chicos y chicas pierden la maravilla, el encanto de los sentimientos m?s bellos, el valor del respeto del cuerpo, manifestaciones de la persona y de su insondable misterio!

Todo esto nos recuerda Mar?a, la Inmaculada, a quien contemplamos en toda su belleza y santidad. En la cruz, Jes?s la conf?o a Juan y a todos los disc?pulos (Cf. Juan 19,27), y desde entonces se convirti? para toda la humanidad en Madre, Madre de la esperanza. A ella le dirigimos con fe nuestra oraci?n, mientras acudimos espiritualmente en peregrinaci?n a Lourdes, donde precisamente en este d?a comienza un a?o especial jubilar con motivo del 150 aniversario de sus apariciones en la gruta de Massabielle. Mar?a Inmaculada, ?estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu?anos en nuestro camino? (enc?clica Spe salvi, 50).

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? en varios idiomas a los peregrinos. En espa?ol, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana. Que Santa Mar?a, la Virgen, en esta solemnidad de su Pur?sima Concepci?n, tan arraigada en Espa?a y Latinoam?rica, fortalezca vuestra fe, interceda por vosotros y os indique el camino hacia el reino de su Hijo Jesucristo. ?Muchas gracias!

Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina

? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana
Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Habla el Papa
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