Martes, 11 de diciembre de 2007
Monici?n Inicial

Navidad es nacimiento: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un ni?o: Alleluia
Navidad es el nacimiento de un ni?o-Dios: Alleluia
Se cumplen las promesas, se realizan los sue?os y esperanzas
El mundo estaba enfermo, muy enfermo. S?lo un Dios pod?a salvarle
El mundo sigue enfermo. Necesitamos seguir celebrando la Navidad
Pobres, enfermos, ni?os y marginados, alegraos, porque para vosotros especialmente viene Dios. Quiere ser uno de los vuestros. Se atreve a compartir vuestro sufrimiento. Quiere contagiaros de su felicidad y de su divinidad.

Acto penitencial

? En Navidad ha aparecido la bondad de Dios, pero nosotros no somos buenos. Se?or, ten piedad.

? En Navidad Dios vino con el coraz?n y las manos llenas de paz, pero nosotros no somos pac?ficos ni pacificadores.
Cristo, ten piedad.

? En Navidad se nos manifest? el infinito amor de Dios, pero nosotros no nos arpamos ni somos testigos de su amor.
Se?or, ten piedad.

LECTURAS

Is 52,7-10; Hb 1,1-16; Jn 1,1-18

? Hermosos son los mensajeros que anuncian la paz. Bellos son los profetas de la justicia. Consola-dores los poetas de la esperanza. Admirables los cultivadores de la vida, los defensores de la dignidad y los derechos de la persona, los cuidadores de la salud y el bienestar. Todo esto debe ser el cristiano.

? Despu?s de muchas mediaciones, Dios mismo vino a salvarnos. Ya no quiso hablar por los profetas, sino que fue su Palabra la que vino a nosotros. No se present? rodeado de gloria, que ten?a, sino irradiando el fuego de su amor. Vino a quitar pecados, a curar heridas, a levan?tar ca?dos, a dignificar a todo hombre, haci?ndole part?cipe de su divinidad.

? La Palabra llen? nuestros silencios. La luz brill? en nuestras tinieblas. La vida se sembr? en los dominios de la muerte. Cristo ser?a la respuesta a nuestros interrogantes m?s angustiosos, la medicina a nuestras heridas m?s profundas. Pero fueron pocos los que se dejaron iluminar y curar. La mayor?a rechaz? a su Salvador.

Sugerencias para la homil?a

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la m?s grave, sin duda, es el desamor. El amor es la c?lula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un ni?o que no es amado enferma y enloquece. Pero el ni?o que es ama-do crece sano y feliz. "Una persona sin amor est? oscura por dentro'(Benedicto XVI), est? muerta.
Si hubiera m?s amor en nuestra sociedad, la Navidad ser?a una fiesta interminable. Desaparecer?an las marginaciones y los ol?vidos, no habr?a madres que murieran al dar vida, ni habr?a ni?os hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla?vitudes torturantes ser?an cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. ?l mis?mo era esa medicina. Tanto am? Dios al mundo... Se qued? con nosotros para ense?arnos a amar.
Jes?s ni?o divino, sigue amando a este mundo nuestro, que est? muy enfermo. Sigue ense??ndonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y conv?n-cenos de que el silencio y la insensibilidad son m?s da?inos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relaci?n y comu?ni?n, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no deber?a ser carga, sino gratificaci?n y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayor?a de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupaci?n. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustraci?n, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
?Qu? distinta suerte la del ni?o que nace en un pa?s rico y la del que nace en un pa?s empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jes?s vino a sembrar vida donde hab?a muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida m?...

Jes?s, ni?o divino, qu?date con nosotros para curar nuestras en?fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de c?lera, de tuberculosis, de sida... Son enferme?dades que podr?an evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros ego?smos, nuestras injusticias estructurales. Tambi?n a los enfermos de alma, de mente, de coraz?n. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia reci?n nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ?Qui?nes y cu?ntos son los diablos que la manejan? Ah? est?n, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los se?ores de la guerra, los due?os de la econom?a, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicaci?n... Son los amos del mundo.

Policrom?a mortal:

? Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

? Muerte negra: del hambre, la exclusi?n, las pandemias.

? Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

? Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucci?n.

? Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucci?n de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Naci? Jes?s para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pudi?ramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jes?s resucitado nos ense?a que el amor es m?s fuerte que la muerte.

Ni?o divino, ay?dame a prolongar tu presencia liberadora. Ay??dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ?Qui?n consuela su llanto? (...) ?Y qui?n estrecha contra su propio coraz?n el coraz?n deses?perado? Haz, Dios m?o, que pueda ser en el mundo sacramen?to tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)


Oraci?n de los fieles

Oremos a Jes?s, el Dios que ha venido a salvarnos:
Maranatha, ven, Se?or Jes?s

Para que tu luz ilumine las tinieblas del mundo.

Para que los responsables de los pueblos trabajen por la dignidad y los derechos de toda persona.

Para que tu Iglesia sea verdaderamente prof?tica y samaritana.

Para que los enfermos, los ancianos, los que est?n solos y deprimidos, los pobres y excluidos del mundo reciban bue?nas noticias de salvaci?n.

Para que abunden organizaciones de voluntarios que se comprometan en la asistencia de enfermos y promoci?n de los marginados.

Para que todos los que celebramos la Navidad la vivamos como compromiso de amor.

Oremos: Ven, Se?or, Jes?s, envu?lvenos en tu ternura
y haznos testigos de tu salvaci?n.
Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Caritas
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