Martes, 11 de diciembre de 2007
Sugerencias para la homil?a propuesta en los materiales para la celebraci?n de Caritas en el tiempo de Navidad.

1. Las heridas del desamor

La humanidad padece muchas enfermedades, pero la m?s grave, sin duda, es el desamor. El amor es la c?lula madre, de la que se deriva la salud del cuerpo y del alma. Un ni?o que no es amado enferma y enloquece. Pero el ni?o que es amado crece sano y feliz. "Una persona sin amor est? oscura por dentro'(Benedicto XVI), est? muerta.
Si hubiera m?s amor en nuestra sociedad, la Navidad ser?a una fiesta interminable. Desaparecer?an las marginaciones y los ol?vidos, no habr?a madres que murieran al dar vida, ni habr?a ni?os hambrientos ni epidemia insuperables ni enfermedades incurables. Las injusticias crueles, las guerras asesinas, las escla?vitudes torturantes ser?an cosas horribles del pasado.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. ?l mismo era esa medicina. Tanto am? Dios al mundo... Se qued? con nosotros para ense?arnos a amar.
Jes?s ni?o divino, sigue amando a este mundo nuestro, que est? muy enfermo. Sigue ense??ndonos a amar, para que llevemos esta medicina a tantos hermanos que sufren las secuelas del odio, de la injusticia y la indiferencia. Y conv?n-cenos de que el silencio y la insensibilidad son m?s da?inos y crueles que la violencia y el terror.

2. La herida de la falta de vida

La vida, fruto de amor, es don de Dios, el primero y funda-mental. La vida es gracia y oportunidad, es relaci?n y comu?ni?n, es siembra y cosecha, es esfuerzo y conquista. La vida no deber?a ser carga, sino gratificaci?n y creatividad.

Por desgracia, para una inmensa mayor?a de mujeres y hombres la vida no tiene nada de gratificante, sino de angustia y preocupaci?n. Nacen con dolor, viven con sufrimiento, con-viven con dificultad, trabajan con frustraci?n, padecen enfermedad, mueren con facilidad.
?Qu? distinta suerte la del ni?o que nace en un pa?s rico y la del que nace en un pa?s empobrecido! Al uno le sobran atenciones y regalos, al otro le faltan alimentos, medi-cinas y cuidados.

Jes?s vino a sembrar vida donde hab?a muerte, para que tengan vida y vida en abundancia. Se acercaba a los enfermos para curarlos y para transformar sus sufrimientos en sacramentos. Venida m?...

Jes?s, ni?o divino, qu?date con nosotros para curar nuestras en?fermedades.Te presentamos a los enfermos de anemia, de lepra, de malaria, de c?lera, de tuberculosis, de sida... Son enfermedades que podr?an evitarse, pero lo impiden nuestras cegueras, nuestros ego?smos, nuestras injusticias estructurales. Tambi?n a los enfermos de alma, de mente, de coraz?n. Dales un toque de gracia. Y haz de nosotros ministros de tu salud. Que a nadie falte la medicina de tu presencia reci?n nacida y resucitada.

3. Heridas de muerte

Amamos la vida, pero tenemos un miedo sordo y constante a la muerte. Amamos la vida, pero no la defendemos adecuada-mente. Queremos vivir, pero se impone una cultura de muerte. ?Qui?nes y cu?ntos son los diablos que la manejan? Ah? est?n, seguros y orgullosos, los poderes de las tinieblas: los se?ores de la guerra, los due?os de la econom?a, los magos de las finanzas, los brujos de la comunicaci?n... Son los amos del mundo.

Policrom?a mortal:

Muerte roja: por la guerra, el terrorismo, la mafia, todo tipo de violencia.

? Muerte negra: del hambre, la exclusi?n, las pandemias.

? Muerte blanca: por los abortos, los suicidios, la eutanasia.

? Muerte amarilla: del sida, la droga, la autodestrucci?n.

? Muerte gris: por accidentes naturales o provocados.

Dios no hizo la muerte ni quiere la muerte ni se recrea en la destrucci?n de los vivientes (cf. Sb 1,13 ss). Dios es amigo y cultivador de la vida. Naci? Jes?s para vencer la muerte y transformarla en pascua. Quiso morir para que nosotros pu-di?ramos resucitar. "No temas (...) Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1, 17-18). Jes?s resucitado nos ense?a que el amor es m?s fuerte que la muerte.

Ni?o divino, ay?dame a prolongar tu presencia liberadora. Ay??dame a combatir el poder de las tinieblas desde mi debilidad.

"Amo a todo enfermo y solo. ?Qui?n consuela su llanto? (...) ?Y qui?n estrecha contra su propio coraz?n el coraz?n desesperado? Haz, Dios m?o, que pueda ser en el mundo sacramento tangible de tu amor (.. .), llegara convertir en amor toda la soledad del mundo" (Chiara Lubich)
Publicado por verdenaranja @ 23:16  | Caritas
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