Mi?rcoles, 12 de diciembre de 2007
Subsidio lit?rgico para la celebvraci?n de la Sagrada Familia el 30 de Diciembre de 2007, llegado dentro de los materiales para dicha celebraci?n publicados por Conferencia Episcopal Espa?ola.

Subsidio lit?rgico para la fiesta de la Sagrada Familia

Domingo 30 de diciembre de 2007


Fiesta de la Sagrada Familia
Jornada de Familia y Vida 2007


Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo (Flp 3, 20)


MONICI?N DE ENTRADA

La luz y la alegr?a del nacimiento de Jes?s en Bel?n llenan nuestras vidas en este tiempo de Navidad. Hoy, fiesta de la Sagrada Familia, contemplamos el misterio de Bel?n: Jes?s, Mar?a y Jos?. Una familia sencilla que es modelo y luz para
todas las familias del mundo.
A la luz de la Sagrada Familia, los obispos nos invitan en la Jornada de Familia y Vida a considerar la importancia de la familia y el valor de la vida humana.
Este a?o el lema es una frase de san Pablo: ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20). En el ambiente de la navidad estas palabras nos recuerdan
que el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos a nosotros hijos de Dios, ciudadanos del cielo.
?En la Liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial, que se celebra en la santa ciudad de Jerusal?n? Como ciudadanos del cielo, todav?a peregrinos en este mundo, elevamos nuestra oraci?n, nuestra alabanza y
acci?n de gracias al Padre.


Monici?n a las lecturas

La primera lectura, del Eclesi?stico, es un bello comentario al cuarto mandamiento: ?honrar?s a tu padre y a tu madre?. Dios bendice al que honra a sus padres, y escucha sus oraciones. El Salmo nos habla de la bendici?n de Dios con la bella imagen de la alegr?a familiar y los hijos.

San Pablo habla de las virtudes dom?sticas y de la uni?n en el amor que deben caracterizar la vida de la familia cristiana: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensi?n. El amor mutuo es el que debe presidir todas las relaciones familiares.Nos habla tambi?n de la oraci?n de la familia, invit?ndonos a cantar a Dios, darle gracias de coraz?n con salmos y cantos.

Monici?n al Evangelio

Como la Sagrada Familia, nosotros tambi?n hemos ?subido al templo? para celebrar esta fiesta. Cuando Mar?a y Jos? vuelven a Nazareth, Jes?s se queda en el templo para dedicarse a ?las cosas de su Padre?. As? nos ense?a que somos ciudadanos del cielo, donde est? nuestro Padre y nuestra morada eterna. La palabra de Dios nos instruye, y nosotros, como Mar?a, debemos guardarla medit?ndola en nuestro coraz?n.

Las sugerencias para la homil?a est?n despu?s de la monici?n de despedida.

Oraci?n de los fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, y pid?mosle que escuche la oraci?n de su Iglesia a favor de la entera familia humana.

- Por la Santa Iglesia de Dios, para que sea la Esposa fiel de Jesucristo y Madre de los pueblos que vienen a la fe. Roguemos al Se?or.

- Por el papa Benedicto, por los Obispos, sacerdotes y di?conos, y por todos los fieles comprometidos en difundir el Evangelio de la vida. Roguemos al Se?or.

- Por las autoridades civiles, para que tengan siempre presente el valor y la dignidad de la vida humana, en todos los momentos de su desarrollo, y promuevan leyes que protejan la vida y promuevan la familia. Roguemos al Se?or.

- Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente a los ni?os y a los j?venes la fe en Jesucristo, educ?ndolos como ciudadanos del cielo. Roguemos al Se?or.

- Por los abuelos, para que no se vean separados de la familia y puedan enriquecer a la familia con su experiencia y su ternura. Roguemos al Se?or.

- Por los enfermos, para que no les falte el amor de la familia ni los cuidados necesarios. Roguemos al Se?or.

- Por todas las familias del mundo, especialmente por las que sufren las pruebas del hambre, la guerra, el paro o las cat?strofes naturales, para que sientan el apoyo de todas las personas de buena voluntad y puedan rehacer sus hogares y sus vidas. Roguemos al Se?or.

Escucha, Padre de misericordia, nuestras s?plicas, y ayuda a nuestras familias, para que a ejemplo de la Sagrada Familia
sean santuarios del amor, Iglesias dom?sticas y hogares que comparten con los necesitados. Por Jesucristo nuestro Se?or.
R/. Am?n.

Monici?n de despedida

Hemos llegado, hermanos, al t?rmino de esta celebraci?n. El Se?or, que nos ha convocado en este d?a de la Sagrada Familia, nos env?a ahora al mundo para que llevemos a todos la buena noticia del plan de Dios sobre la familia, con nuestras palabras y, sobre todo, con el ejemplo. Que nuestra vida sea un signo luminoso de la esperanza cristiana, porque nuestra ciudadan?a est? en el cielo.


Sugerencias para la homil?a

En esta fiesta de la Sagrada Familia, la Iglesia nos invita a contemplar la vida dom?stica de Jes?s, Mar?a y Jos?. Dios hecho hombre quiso nacer, vivir y ser educado en una familia. La familia es el primer ?mbito educativo y de integraci?n en la sociedad. El ?Dios con nosotros? quiso tambi?n vivir la experiencia de la vida familiar.
El libro del Eclesi?stico nos dice c?mo Dios bendice al que honra y respeta a su padre y a su madre. Sin este respeto no es posible la educaci?n. Con la autoridad que Dios les ha confiado, los padres deben asumir su grave responsabilidad educativa. A veces deber?n contradecir los caprichos de sus hijos para que aprendan el sacrificio, la renuncia, el dominio propio, el respeto. Sin valores como estos, la convivencia familiar y social se deteriora gravemente. En cambio, como dice el Salmo, quien teme al Se?or ser? bendecido con la prosperidad.
San Pablo retoma el tema del cuarto mandamiento, ?honrar?s a tu padre y a tu madre?, como fundamento de las relaciones familiares: ?Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos? Maridos, amad a vuestras mujeres? Hijos, obedeced a
vuestros padres en todo?. De este amor y respeto mutuo brotan las bellas relaciones que san Pablo enumera: la humildad, la comprensi?n, la dulzura, el perd?n.
Estas actitudes brillaron en los 498 m?rtires beatificados recientemente en Roma, que hemos vivido como un contecimiento extraordinario. El testimonio y ejemplo de
los m?rtires son una luz para nosotros y tambi?n un signo de esperanza. Ellos eran cristianos como nosotros, educados en familias cristianas como las nuestras. En sus familias aprendieron los valores fundamentales para su vida, aprendieron el respeto, el perd?n, la entrega de la vida a los dem?s. De este modo, supieron encontrar en la fe
inspiraci?n para responder a las graves circunstancias del tiempo que vivieron. Los m?rtires nos ense?an que educar siempre es posible.
La Jornada de Familia y Vida, que este a?o tiene como lema ?Sin embargo, nuestra ciudadan?a est? en el cielo? (Flp 3, 20), nos invita a considerar una verdad profunda de nuestra vida cristiana y familiar. Estamos de camino hacia nuestra patria definitiva. Por eso, la labor educativa de los padres tiene como fin educar a sus hijos como ciudadanos del cielo, pues la vida eterna es nuestro destino definitivo.
Que estas fiestas de navidad nos ayuden a vivir aspirando a los bienes del cielo (Col 3, 1-2), porque nuestra ciudadan?a est? en el cielo
Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Liturgia
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