Viernes, 14 de diciembre de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Primer deber: anunciar el Evangelio

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El fil?sofo R?mi Brague, en un ensayo reciente, escribe que es necesario superar algunos esl?ganes, identific?ndolos con: los tres monote?smos, las tres religiones de Abraham, las tres religiones del libro, porque "estas expresiones son equivocadas y peligrosas. Son equivocadas porque en cada una de ellas se alberga un error muy grave respeto a la naturaleza de las tres religiones que se querr?a de este modo poner todas bajo un mismo techo. Son peligrosas porque llevan a una pereza intelectual que no deja examinar la realidad del vecino? (?Per smetterla con "i tre monoteismi", Communio 213 [2007], 57-72). Naturalmente todo esto se realiza con muy nobles intenciones como es la de encontrar un terreno de acuerdo para hacer menos dif?cil la convivencia.

El problema es que - entre los cat?licos - se ha difundido la opini?n de que el di?logo es lo prioritario, casi un "mandato a la Iglesia? por parte de su Fundador. Se objetar? enseguida que "el Concilio ha dicho" y luego "Juan Pablo II ha hecho" y todav?a que est? el "esp?ritu de As?s" - desde hace poco se habla tambi?n de otro esp?ritu aquel "de R?vena", pero parece que s?lo respecto a los cristianos separados. En definitiva, una especie de competici?n para conseguir "juntar las religiones", para poner de acuerdo las confesiones cristianas, quiz? pasando por alto el hecho que, si ocurrieron diferencias y divisiones y estas persisten hasta hoy, no todo se debe a motivos marginales.

Y luego, ?qu? papel ocupa, en tales concepciones, la palabra-clave que Jes?s repet?a: ?Convert?os y creed en el Evangelio? Si ciertamente esta afecta en primer lugar a quien es cristiano y es un camino que lleva toda la vida, tambi?n concierne, y sobre todo, a quien todav?a no es cristiano. ?No estaremos quiz? entre los que se han acostumbrado a pensar que basta con trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad, en definitiva por los celeb?rrimos valores? ?D?nde acabar?an, entonces, el amor de Cristo en la cruz por la salvaci?n eterna de los hombres y la esperanza de estar para siempre con ?l en la vida eterna?

Si Jesucristo hubiera dicho a los ap?stoles: Quedaos en vuestras comunidades de procedencia, dialogad con los representantes de las religiones, guardaos del comunicar mi Evangelio y mucho menos del bautizar, antes bien, buscad inculturaros - una palabra demasiado dif?cil para aquellos tiempos - nosotros cat?licos, no existir?amos hoy.
Sin embargo, incluso en un an?lisis superficial, se puede observar como la percepci?n eclesial de no pocos laicos e incluso de cl?rigos, se limitan a la comunidad local, la labor apost?lica de otros se reduce a organizar encuentros interreligiosos, a emplear no pocos recursos financieros para sustentar "los tres monote?smos", quiz? incluso con m?s ardor de cuanto se realiza por difundir el Evangelio y hacer conocer a Jes?s, quiz? apoyando con convicci?n la escuela cat?lica.

De todo eso hace justo eco la proliferaci?n de s?mbolos mundialistas - como la c?lebre bandera del arco iris - que han reemplazado los crucifijos e im?genes religiosas o las marchas por la paz y las procesiones con antorchas (anti o pro algo) que son consideradas como m?s eficaces, para la consecuci?n de los resultados, de lo que no puedan serlo un lectio divino o una hora de adoraci?n o incluso una bella procesi?n de pueblo, con la Virgen y los Santos.

?Quien sabe si se ense?a a los peque?os en la catequesis que ser cristianos significa conocer y anunciar a Jes?s? ?Qu? los Ap?stoles, movidos por el Esp?ritu Santo, gastaron su vida para invitar a todos a la conversi?n y a recibir el bautismo para poder recibir la salvaci?n?

Los cristianos deben saber sobre todo que el Evangelio contiene una eficacia, una fuerza potente que viene de Dios ?para la salvaci?n de quien cree? (Rm 1,16), porque el Evangelio es el propio Jesucristo: recibirlo es un derecho de todo hombre y donarlo es un deber de todo cristiano, aunque suponga el martirio. La Iglesia fue fundada por Cristo solo para hacer conocer al ?nico verdadero Dios y Padre. Y podemos estar absolutamente ciertos del hecho que evangelizar no lesiona ninguna libertad.

Tras las huellas de San Pablo, queremos ser embajadores de Cristo y recorrer el mundo invitando a la reconciliaci?n - no a un cualquiera - sino a la reconciliaci?n con Dios (cf 2Cor 5,20), porque es de ella de donde mana la estable reconciliaci?n entre los hombres. Entonces el di?logo intercristiano, interreligioso, interhumano con los no creyentes, partir?n de o llegar? a dar raz?n de la propia "esperanza" (1Pt 3,15), que luego "equivalente a fe" (Enc?clica Spe salvi, n 2). Por ello, somos cristianos y somos Iglesia. ?sta es la evangelizaci?n y la misi?n de la Iglesia y no puede nunca faltar, porque mana, ?nicamente y siempre renovada, de la presencia indefectible del Se?or. (Agencia Fides 13/12/2007; L?neas: 57 Palabras: 824)
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