S?bado, 22 de diciembre de 2007
Carta semanal del Cardenal Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente para el domingo 9 de Diciembre de 2007.

Domingo 09 de Diciembre de 2007


El derecho a la vida es inviolable



El derecho a la vida es inviolable. As? lo proclama y lo ense?a la Iglesia a todo aqu?l que quiere o?rla. La vida humana es sagrada e inviolable desde su concepci?n hasta su muerte natural. ?No matar?s? es el mandamiento divino que se?ala el l?mite extremo que no es l?cito traspasar. La eliminaci?n directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral.

Los relativistas podr?n alegar que los mandamientos religiosos, en cuanto normas morales, no tienen por qu? afectarles. Pero hemos de recordar que la Constituci?n Espa?ola garantiza que todos tienen derecho a la vida. Y una vez m?s, en la sociedad actual del llamado bienestar nos encontramos con la escasa efectividad que esta norma de convivencia tan evidente alcanza en nuestra ?poca.

Una aut?ntica cultura de la vida garantiza el derecho a venir al mundo a quien estando concebido a?n no ha nacido. Es indigno, antihumano y escandaloso negar el derecho a la vida a quienes sufren una discapacidad mental o f?sica. No es casualidad que los reg?menes dictatoriales como el nazismo hayan sido los abanderados del aborto o asesinato de las personas desvalidas o que no consideraban ?tiles.

Las actuales noticias sobre las cl?nicas y hoteles en que se abortaba en Espa?a a seres a punto de nacer, no hace sino confirmar que el mal, la cultura de la muerte tiene un efecto y una din?mica expansiva. Una sociedad d?bil, que renuncia a ir a la ra?z de los problemas se enfrentar? a problemas multiplicados.

Ante los ataques a la vida no se pueden poner maquillajes de quita y pon al comp?s de los tiempos electorales. La Casa Cuna, que en Valencia acoge a madres solteras y embarazadas abandonadas, comprueba que la incultura, la falta de ayudas verdaderas son la principal causa que puede impulsar a una mujer desesperada a la trampa millonaria del aborto. Espa?a se ha convertido durante a?os en el abortadero de Europa, en el pa?s de la ?ley coladero?. Se empieza abortando a seres de pocos d?as o semanas y se acaba abortando a un ser a punto de nacer. Es la pendiente resbaladiza comprobada tambi?n en la eutanasia, en la que una psicolog?a social que margina a los ancianos acaba en un ambiente de opresi?n o sentido propio de una falsa inutilidad. Nadie sobra en este mundo. Dios quiere a cada uno, este es el mensaje de esperanza que nos regala el Papa Benedicto XVI en su ?ltima enc?clica.

El terrorismo es otro ataque intolerable a la vida humana. Cada asesinato terrorista es una grav?sima ofensa a Dios y a los hombres. Es una espiral que atenta contra la paz social y contra el leg?timo sistema pol?tico. La Iglesia invita a todos los cat?licos, a todos los cristianos y a todos los ciudadanos espa?oles a levantarse pac?fica pero decididamente contra estas plantas venenosas y contra los que abonan y les suministran oxigeno. El terrorismo no puede condicionar la vida pol?tica de los espa?oles, los pol?ticos no pueden ceder al chantaje del terror que es una espiral creciente. Los minutos de silencio que tanto han servido para poner de manifiesto el rechazo al terrorismo no pueden ser noticias para tapar la inoperancia y las veleidades de quienes pactan con el terror.

La ola creciente de asesinatos contra mujeres que sufre nuestro pa?s supone un esc?ndalo hist?rico. Son cada vez m?s voces las que ponen de manifiesto que los importantes cambios legales operados no han servido para disminuir este fen?meno criminal que nos azota.

El derecho a la vida no puede ser un art?culo te?rico o program?tico en la Carta Magna; no puede ser una mentira en la Constituci?n Espa?ola. Todos tenemos la obligaci?n de convertirlo en una realidad. Cada agujero de impunidad, cada vac?o legal, cada condescendencia pol?tica con los terroristas, cada omisi?n en la atenta vigilancia del derecho a la vida se convierte en un boquete que hunde a familias enteras, a pueblos y a la misma sociedad.

El relativismo no es una s?lida base para defender los derechos b?sicos, es una pendiente resbaladiza por la que acaban rodando vidas humanas en los momentos m?s indefensos. Las leyes deben de ser s?lidas, pero las leyes por s? mismas no impiden el ataque a la vida o a otros derechos. La historia nos muestra que las sociedades que fundan sus comportamientos en pautas morales, en el concepto de Justicia, del bien, del mal, en el respeto a los valores cristianos pueden desarrollar una cultura de la vida que beneficia a toda la sociedad y que es conforme con el plan de Dios.

Adem?s de predicar, de propagar la cultura de la vida con s?lidos fundamentos los cat?licos tenemos la obligaci?n de colaborar con las instituciones que trabajan por la vida, que asisten a las v?ctimas del terrorismo pol?tico o de la violencia machista, que trabajan en la mediaci?n familiar y en la cultura del respeto. Los cat?licos estamos con la cultura de la vida: S? a la vida, sin medias tintas, ni pactos con el diablo de la muerte.

Con mi bendici?n y afecto,

+ Agust?n, Card. Garc?a-Gasco y Vicente
Arzobispo de Valencia
Publicado por verdenaranja @ 23:36  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios