Mi?rcoles, 26 de diciembre de 2007
Homil?a que pronunci? el patriarca latino de Jerusal?n, Su Beatitud Michel Sabbah, durante la misa de la noche de la Solemnidad del Nacimiento del Se?or (Nochebuena), celebrada en la iglesia de santa Catalina en Bel?n, situada junto a la bas?lica de la Natividad.

Homil?a de Navidad 2007




Queridos Hermanos y Hermanas
?Feliz y santa fiesta de Navidad!
Se?or Presidente:

1. Rogamos por Usted en esta santa Noche, por vuestra dif?cil labor, por la seguridad, por la unidad del pueblo y por la paz. Que Dios le de luz, sabidur?a y fortaleza. Para los gobernantes de este pa?s y para todos los gobernantes de Oriente Medio, rogamos que Dios les conceda a todos el poder realizar la paz y la estabilidad aqu? y en toda la regi?n.

2. Hermanos y Hermanas:


La gracia Dios ha aparecido. El Verbo Eterno de Dios se ha hecho hombre. San Juan nos dice en t?rminos claros, aunque supere la capacidad de comprender de muchos: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios" (Jn 1,1) y "el Verbo se hizo carne y habit? entre nosotros" (Jn 1,14). He aqu? hermanos y hermanas el sentido de la Navidad, he aqu? lo que celebramos, y aquello por lo que nos regocijamos. El profeta Isa?as predijo: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una grande luz... un hijo nos ha nacido, un ni?o se nos ha dado. Ha recibido el se?or?o sobre sus hombros, y ser? su nombre: ?Maravilla de Consejero?, ?Dios Fuerte?, ?Padre Sempiterno?, ?Pr?ncipe de la Paz?." (Is 9,1.5.). San Le?n Magno, comentando este misterio, dice: "La naturaleza humana y la naturaleza divina se unen en una sola Persona, el Creador del tiempo naci? en el tiempo y aquel por quien fueron hechas todas las cosas empez? a contarse entre las criaturas". (San Le?n, Magno, Cartas, 31, 2-3; Oficio de Lectura, 17 de diciembre, 2da Lectura).

Jes?s empez? a contarse entre las criaturas, aqu? en Bel?n, para colmarnos de su gracia y para salvarnos del mal que tenemos que combatir cada d?a .San Juan nos dice, "de su plenitud hemos recibido gracia sobre gracia" (Jn 1,16). Luego San Juan agrega: "A Dios nadie le ha visto jam?s: el Hijo ?nico, venido del seno del Padre, ?l lo ha contado". Esta palabra nos dice que en la Navidad, el Hijo ?nico que s?lo el Padre conoce, nacido aqu? en Bel?n, nacido para llevar la vida a los hombres, nos ha hecho capaces, ?a nosotros tambi?n! de conocer a Dios, y de entrar desde aqu? abajo a la vida eterna. Una vida que ser? por medio de nosotros luz en cada esfuerzo de construcci?n humana o de lucha por la paz. Todos los desaf?os, todas nuestras alegr?as y nuestros sufrimientos, tenemos el poder de transformarlos en vida eterna -una vida con Dios, con su luz, su poder y su bondad-.

Navidad nos ha renovado "en el Esp?ritu Santo que derram? sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador" (Tito 3,6) a fin de heredar en la esperanza, la vida eterna. Con el poder de esta gracia, con la Navidad cada d?a en nosotros, trabajamos con ah?nco en nuestra sociedad para llevar all? la paz de la Navidad. La vida aqu? abajo, con toda su pobreza, todas sus debilidades, pero tambi?n con el poder de la gracia, tiene que ser en nosotros el comienzo de la vida eterna.

3. Con esta fe en Dios, con la gracia de la Navidad, meditamos el misterio de nuestra tierra que no llega a ver a Dios, y as?, naturalmente, no llega aqu? a encontrar la paz. Con la Navidad, con la bondad de Dios puesta por ?l en cada persona humana, es necesario, ante todo, creer que somos capaces de la paz. Para ello, hay una mejora a realizar. Hace falta mirar al otro con la mirada de Dios, a fin de poseer la justicia para uno y para los otros.

Luego, hace falta comprender la vocaci?n universal de esta tierra. Hace falta ver la voluntad de Dios sobre esta tierra; en las Escrituras; en la evoluci?n de la historia de la cual, el mismo Dios es el Se?or. ?l nos ha reunido a todos aqu? con el correr de los siglos, jud?os, cristianos, musulmanes y drusos, constituyendo hoy dos pueblos, palestino e israel?. Comprender y aceptar la vocaci?n universal, es acoger el plan de Dios para esta tierra y es llegar a ser capaz de establecer aqu? la paz. Ning?n exclusivismo que desecha al otro o que lo reduce a un estado de ocupaci?n o de sumisi?n cualquiera puede armonizarse con la vocaci?n de esta tierra. Tierra de Dios, no puede ser para unos una tierra de vida y para otros una tierra de muerte, de exclusi?n, de ocupaci?n o de prisiones pol?ticas. Todos aquellos que Dios, el Se?or de la historia, ha reunido aqu? tienen que encontrar en esta tierra vida, dignidad y seguridad.

Cada uno sabe c?mo se hace la paz. Cada cual conoce aquello que le es debido a cada uno de los dos pueblos que habitan este pa?s. No es el m?s d?bil quien debe someterse y seguir despoj?ndose, sino los m?s fuertes que tienen todo en su mano son quienes deben desasirse y dar al m?s d?bil lo suyo propio, lo debido. Todas las cuestiones dif?ciles, con la voluntad firme de todos para hacer la paz, pueden encontrar entonces su soluci?n.

4. Con todos los jefes religiosos de esta tierra, hemos recorrido el inicio del camino. Hemos querido preguntarnos a nosotros mismos, como creyentes delante de Dios, ?Que es lo justo delante de Dios para cada uno de nosotros? Nuestro camino a?n es largo, y dif?cil; pues se trata de librarse del sistema pol?tico, de sus visiones exclusivas, de sus miedos, a fin de llegar a ser capaces de decir y de llevar algo nuevo y bueno a todos.

La historia humana est? llena de guerras, pero tambi?n est? llena de Dios. Y Dios es amor. ?l no es la tiran?a de ciertos creyentes que se dicen creyentes, mientras que no cumplen la voluntad de Dios, sino la suya propia, musulmanes o jud?os o cristianos. La violencia no puede ser solicitada desde ninguna religi?n. El extremismo, en toda religi?n, es la voluntad de apropiarse, de excluir, y de someter a los otros, no a una fe en Dios, sino a comportamientos humanos y hostiles contra los otros. Los jefes religiosos tienen un rol para educar a los creyentes, confirmarlos sobre las sendas de la justicia, del derecho, del perd?n con la reclamaci?n de los derechos, y de la colaboraci?n con todos los hombres y las mujeres de buena voluntad.

5. Hermanos y Hermanas, pod?is preguntaros cu?l es nuestro papel como cristianos en la paz a construir y en el futuro de esta tierra. El Papa Benedicto XVI, en su ?ltima enc?clica sobre la Esperanza, dice que la caracter?stica del "cristiano es el hecho que ellos tienen una esperanza y tener una esperanza es tener un futuro".

Eso se aplica a nosotros, cristianos de la Tierra Santa, como de todo Oriente Medio. Todo el mundo est? preocupado por nuestra presencia cristiana aqu?: tanto Israel como la Autoridad Palestina. El rey Abdala II de Jordania desde hace a?os ha llamado la atenci?n sobre la gravedad del ?xodo de los cristianos ?rabes. Numerosas voces musulmanas se levantan, por todas partes, para llamar la atenci?n sobre el vac?o que crear?a el ?xodo de los cristianos en el mundo ?rabe musulm?n. El mundo cristiano por su parte tambi?n est? preocupado por nuestra supervivencia o nuestra desaparici?n.

A vosotros, hermanos y hermanas, a cada uno de vosotros cristianos de esta tierra, tentados a emigrar, objeto de preocupaci?n de todos, os digo ante todo aquello que Jes?s nos dice: "no teng?is miedo". El cristiano no tiene derecho a tener miedo, ni a huir de las dificultades. Eso quiere decir compartir las preocupaciones de todos, construir la paz con todos y aceptar los sacrificios, la prisi?n, quiz?s la vida o las dificultades de la vida cotidiana, de la ocupaci?n, del muro que separa, de la falta de libertad de movimiento: todo ello es el lote de todos, y todos juntos por nuestros sacrificios y nuestra generosidad, construiremos la paz para todos.

A aquellos tentados o movidos por las dificultades a dejar el pa?s, les decimos: aqu? ten?is un sitio y m?s que un sitio, ten?is una vocaci?n: aquella de ser cristianos aqu?, en la Tierra de Jes?s, y no en otro lugar en el mundo. Aceptad vuestra vocaci?n, aunque sea dif?cil. Nuestra presencia aqu? permanecer? como un testimonio de la vocaci?n universal de esta tierra, Tierra de Dios, y tierra para las tres religiones y los dos pueblos que la habitan. Escuchad la voz de vuestra vocaci?n y escuchad la voz de todos aquellos que os quieren aqu? presentes.

Porque no es solamente un conflicto en el que vivimos, sino una historia en la que Dios es el due?o. Una historia que Dios hace y que nos invita a hacerla con ?l. ?l es el Se?or de toda la historia de la humanidad, desde sus principios lejanos, desde el tiempo de la historia sagrada hasta hoy. Es ?l, el que era, que es y que ser?. Ninguna persona y ning?n tiempo pueden evitarlo. ?l es el Inevitable con quien y delante de quien vivimos, actuamos y existimos (cf. Hechos 17,28). Llenos de esperanza, libres del miedo, continuamos realizando nuestro camino.

6. Hermanos y Hermanas,


Os deseo una santa fiesta de Navidad. Rogamos en esta noche santa, aqu? en Bel?n, por todos vosotros, en Palestina, Israel, Jordania y Chipre. Rogamos por aquellos que sufren, por los enfermos y por los prisioneros para que puedan gozar por fin de su libertad y dignidad. Rogamos por todos nuestros gobernantes, para que perciban la justicia, que regresen por los senderos de la paz, y que tengan el valor de darla a sus pueblos. A todo el mundo cristiano, desde Bel?n, os decimos: ?Feliz y santa fiesta de Navidad! Am?n.

+ Michel Sabbah, Patriarca

[Traducci?n distribuida por el Patriarcado Latino de Jerusal?n]
Publicado por verdenaranja @ 21:49  | Homil?as
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