Mi?rcoles, 26 de diciembre de 2007
Art?culo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h., publicado en EL D?A el m?ercoles, 26 de Diciembre de 2007, bajo el ep?grafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Camino hacia Bel?n y Navidad


SIENDO YA religioso de San Juan de Dios, all? por los a?os l947-50, en la biblioteca de una Instituci?n religiosa donde me hospedaba durante los d?as porque estaba pidiendo limosna en aquella ciudad para el centro infantil de la poliomielitis de Granada, le? en un libro lo siguiente: que precisamente "el d?a Navidad hab?a sido encontrado en unos lavabos p?blicos de se?oras, un ni?o envuelto en la elemental cobertura de unos papeles de regalo -los de entonces-. Le bautizaron con el nombre de Nicol?s. Esta corta y dram?tica historia del ni?o Nicol?s deja un recuerdo lejano y una actualidad con respecto al otro lejano nacimiento en Bel?n.

La encarnaci?n de Cristo es una b?squeda urgente de la vecindad de las personas: de su ayuda, de su indigencia, de su soledad. Y el ni?o Nicol?s protagoniz?, en el marco de unos lavabos p?blicos, un "bel?n", en adaptaci?n de ?ltima hora, en el que las pajas fueron sustitu?das por los papeles de regalo, pero en el que se subray? con fidelidad la proximidad de Dios a los hombres. Dios nace siempre en cada ser humano que nace. Porque, con su nacimiento, Dios asumi? todos los nacimientos, todas las pobrezas, todas las soledades, todos los sue?os altos de las personas.

Ya no hace falta abandonar la vida para adorar en la soledad del pesebre al Dios humanizado. Dios renace siempre en un coraz?n arrepentido. Por eso, siempre que un ni?o llora su soledad, como el ni?o Nicol?s, es Navidad. Siempre que una mujer llora su pecado, como lo pudo hacer la madre de Nicol?s, es Navidad. Y con esta reflexi?n-oraci?n terminaba este relato navide?o:

"Se?or, que mis ojos no busquen en exclusiva, para adorarte, las pajas heladas de tu primer nacimiento. Que vea nacer siempre y te adore en todas las casas y te ame siempre en los dolores y angustias de los hermanos m?s necesitados en los cuerpos y en las almas. Este es el camino hacia Bel?n -no hay otro- y esta es la Navidad -tampoco hay otra- que celebramos los cristianos hace m?s de dos mil a?os".

El camino hacia Bel?n y Navidad es algo que sucede en el coraz?n de cada ser humano, en el n?cleo m?s libre y personal de cada uno. El que acoge a Dios desde su ser m?s ?ntimo, encuentra luz para caminar, fuerza para luchar, alegr?a para vivir. Pero no todos lo acogen. Con la venida de Cristo nada cambia para quien no quiere cambiar, nada nuevo sucede en quien no se quiere reconocer. Y es que Dios siempre se nos acerca respetando nuestra libertad. No se ha hecho hombre para sustituir o anular nuestra responsabilidad. Por eso, las cosas no cambian s?lo con gritos, protestas y cr?ticas est?riles, ni con algunos de los "pastos" pol?ticos que estamos contemplando en Espa?a. Solamente cambiar?n las cosas para bien de todos con la lucha solidaria, lenta, tenaz de todos los que realmente deseen cambiar. Cambiar?n las cosas si cambiamos nuestros ego?smos colectivos, nuestras reivindicaciones insolidarias, nuestras inhibiciones y pasividades ante los abusos e injusticias.

Todo podr? cambiar desde el momento que nos atrevamos a creer, aceptar y vivir que todo hombre, toda mujer es mi hermano y mi hermana. Los que creamos y vivamos esta profunda verdad, entenderemos lo que es el camino hacia Bel?n y lo que es Navidad. Los dem?s seguir?n en tinieblas, por m?s que la luz material siga brillando. Esa luz que, por ser materia, un d?a se apagar? en cada uno de nosotros -creyentes y no creyentes- y para siempre.

* Capell?n de la cl?nica S. Juan de Dios
Publicado por verdenaranja @ 22:01  | Espiritualidad
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