Viernes, 28 de diciembre de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del pr?ximo domingo, festividad de la Sagrada Familia: Jes?s, Mar?a y Jos?.



Domingo despu?s de Navidad: Fiesta de la Sagrada Familia



Sir?cida 3, 2-6.12-14; Colosenses 3, 12.21; Mateo 2, 13-15.19-23


?Hombre y mujer los cre?



El domingo despu?s de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jes?s, Mar?a y Jos?. En la segunda lectura san Pablo dice: ?Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Se?or. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no se?is ?speros con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Se?or. Padres, no exasper?is a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados?. En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relaci?n esposa-esposo y la relaci?n padres-hijos.

De las dos relaciones la m?s importante es la primera, la relaci?n de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad. Pablo recomienda al marido que ?ame? a la mujer (y esto est? bien), pero despu?s recomienda a la mujer que sea ?sumisa? al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

Sobre este punto san Pablo est?, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la soluci?n no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra ?sumisi?n?, sino en todo caso hacerla rec?proca, como rec?proco debe ser tambi?n el amor. En otras palabras: no s?lo el marido debe amar a la mujer, sino que tambi?n la mujer al marido; no s?lo la mujer debe ser sumisa al marido, sino tambi?n el marido a la mujer. La sumisi?n no es sino un aspecto y una exigencia del amor. Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista. En resumen, recordar que se ha pasado a ser ?c?nyuges?, o sea, literalmente, personas que est?n bajo ?el mismo yugo? libremente acogido.

La Biblia plantea una relaci?n estrecha entre ser creados ?a imagen de Dios? y el hecho de ser ?hombre y mujer? (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es ?nico y solo, pero no es solitario. El amor exige comuni?n, intercambio interpersonal, requiere que haya un ?yo? y un ?t??. Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En ?l coexisten unidad y distinci?n: unidad de naturaleza, de voluntad, de intenci?n, y distinci?n de caracter?sticas y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo coraz?n, una sola alma, a?n en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos est?n uno ante otro como un ?yo? y un ?t??, y est?n frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un ?nosotros?, como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. ?Nosotros?, o sea, ?tu madre y yo?, ?tu padre y yo?. As? habl? Mar?a a Jes?s, despu?s de encontrarle en el templo.

Sabemos bien que ?ste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, m?s humilde y m?s compleja, a veces incluso tr?gica. Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no est? mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y despu?s en el cristiano. ?Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estar?a marcado. Los j?venes tiene derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no s?lo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracci?n que posee el ideal.

[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por verdenaranja @ 22:20  | Espiritualidad
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