S?bado, 29 de diciembre de 2007

Intervención de S.E Mons. Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes en el Seminario "Conozco los sufrimientos de mi pueblo" (Es. 3, 7) sobre las nuevas esclavitudes promovido por los Obispos africanos y europeos en Cape Coast en Ghana. (FIDES 17 de Noviembre)

Consejo Pontificio para la Pastoral de Personas Migrantes e Itinerantes


CCEE-SECAM SEMINAR
(Cape Coast, Ghana, 13-18 de Noviembre de 2007)


Migración y Nuevas esclavitudes


Arzobispo Agostino Marchetto
Secretario



El Informe del Secretario General de las naciones Unidas sobre la Migración y Desarrollo (1) en 2006 comienza con una nota optimista: “A través de la historia humana, la migración ha sido la expresión valiente de la voluntad del individuo por vencer la adversidad y vivir una vida mejor. Hoy, la globalización, juntamente con los avances en las comunicaciones y trasportes, ha aumentado grandemente el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de moverse a otros lugares. Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades a través del mundo” (n. 1). Como mencioné durante el Foro Global sobre Migraciones y Desarrollo en Bruselas (Julio 2007), “los migrantes contribuyen al bienestar de su país anfitrión, y también a causa de esto se debe respetar su dignidad humana y sus libertades garantizadas: el derecho a una vida digna, a un trato justo en el trabajo, tener acceso a la educación, salud y a otros beneficios sociales, a crecer en competencia y desarrollo humanamente, a manifestar libremente su cultura y a practicar su religión” (2).

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas, sin embargo, reconoce más tarde que la migración no ha sido siempre sólo una experiencia positiva: “La experiencia de migración se ha desarrollado también en algunas formas menos positivas. Los migrantes de ambos sexos están cada vez más expuestos a la explotación y abusos por contrabandistas y traficantes, algunas veces perdiendo sus vidas. Otros se encuentran atrapados detrás de los muros de la discriminación, xenofobia y racismo como el resultado del resurgir de tensiones culturales y religiosas en algunas sociedades” (n. 17). Esto es también establecido por Erga migrantes caritas christi (3) (n. 5), nuestra instrucción aprobada por el Papa Juan Pablo II el 1º de Mayo de 2004, que invito a ustedes a conocer y promover.

Para tener una idea de la dimensión del fenómeno de la migración en el mundo (4) permitidnos examinar brevemente algunas estadísticas. Las Naciones Unidas calcularon que, en 2005, fueron unos 191 millones de migrantes internacionales en el mundo. El sesenta por ciento de éstos viven en el presente en países desarrollados, donde las mujeres migrantes superan a los hombres, aunque los hombres migrantes son todavía más numerosos que sus homólogos femeninos si se considera todo el mundo. Aunque el continente europeo presenta el mayor número de migrantes internacionales (64 millones), que comprenden el 8,8% de su población, uno de cada cinco de ellos vive en los Estados Unidos de América (1,9% de su población); 53 millones en Asia (1,4% de su población), 5 millones en Oceanía (15,2% de su población); casi 7 millones en América Latina y el Caribe (2,9% de su población) y 44 millones en Norte América (13,5% de su población).

Por otro lado, las personas de preocupación para UNHCR (5), , permanecieron en alrededor de 32,9 millones al terminar 2006. De éstos, 9,9 millones eran refugiados, 12,8 millones eran personas desplazadas interiormente que reciben asistencia humanitaria bajo propuesta de grupo y otros planes en los que UNHC fue o la agencia líder o un socio, y 5,8 millones fueron personas sin patria, que por consiguiente excluyen a aquellos que son también refugiados y buscadores de asilo político. Al final de 2006, África recibió un cuarto de todos los refugiados en el mundo, seguida de Europa (18%), luego por las Américas (10%), y finalmente por Asia y el Pacífico (9%). En África, hubo un incremento (un 10%) en el número de refugiados, pero esto tuvo lugar sólo en el Este y la región del Cuerno de África, ante todo justificados por una influencia nueva de refugiados del Chad hacia Sudan (por unos 40.000). Otros 4,2 millones de refugiados estaban bajo UNRWA (Ayuda de las Naciones Unidas y Agencia de Trabajo para los Refugiados Palestinos en Oriente Medio).

Todas estas estadísticas incluirían ordinariamente a aquellos que se han contado en censos o que están registrados en los campos de refugiados. La mayoría probablemente por eso, aquellos que no tienen un estatus legal o no están propiamente documentados, viviendo en una situación irregular, podrían de verdad ser vulnerables al tráfico o a la explotación. Los refugiados confinados a sus campos han llegado a ser víctimas también. Todo esto es una introducción a la cuestión de las nuevas esclavitudes que me propongo tratar.

El tráfico de personas es definido por las Naciones Unidas (6) como “reclutamiento, transporte, traslado, ocultamiento o recepción de personas”, por medios improcedentes tales como amenaza, fuerza u otras formas de coerción, incluso rapto, fraude, engaño, y el abuso de una posición de poder o vulnerabilidad “con el propósito de la explotación”. Esto incluye la prostitución u otras formas de explotación sexual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre o incluso extirpación de órganos. El consentimiento inicial de la víctima es irrelevante si los medios mencionados se usan posteriormente. Para que los niños sean considerados víctimas de tráfico no es necesario haber usado los medios señalados arriba (cf. Art. 3.b-c).

La entrada en vigor del Protocolo sobre el Tráfico, en Diciembre de 2003, ha puesto importantes retos tanto en los términos de los conceptos como en la aplicación de la ley. Introdujo en la ley internacional el concepto de explotación que fue casi nuevo. Ésta está en términos generales dividida dentro de la explotación laboral y sexual. Hasta entonces las leyes anti-tráfico cubría sólo la explotación sexual de mujeres y niños.
La nueva esclavitud, sin embargo, no incluye alo las víctimas del tráfico. Además, las últimas son solo una porción de los modernos esclavos de hoy día. En este año, durante el que conmemoramos el Bicentenario de la Abolición de la Esclavitud que estaba asentada en nuestra sociedad, es adecuado analizar la esclavitud moderna de manera que nuestras sociedades, libres de pasadas formas de esclavitud, no puedan caer, lamentándolo, dentro de otra nueva, y quizá más repugnantes.

Kevin Bales, autor de Disposable People: New Slavery en the Globel Exonomy (7) apuntó que la esclavitud, definida como una condición en la que las personas son forzadas a trabajar “por violencia y ayuda contra sus voluntades con el fin de explotación”, no está solo presente alrededor del mundo sino que está de hecho creciendo. El informe global más reciente de ILO sobre el trabajo forzado (8) estimó que las personas viviendo en condiciones de esclavitud llegan al menos a 12,3 millones en el mundo.
Estos cálculos no están solo basadas en cálculos nacionales sino sobre un método basado en un amplio número de casos evaluados. El cálculo de Bales, hecho con la ayuda de de investigadores y representantes de organizaciones de derechos humanos, dieron su número como alrededor de 27 millones.
El ILO agrupó situaciones de la esclavitud moderna dentro de tres tipos: aquellos impuestos por el Estado, aquellos impuestos agentes privados de explotación sexual, y aquellos impuestos por agentes privados de explotación económica.

La primera categoría incluye “trabajo forzado por el ejército, participación obligatoria en trabajos públicos, y trabajo de prisión forzada (no sólo en campos sino también)… en prisiones modernas semiprivatizadas o totalmente privatizadas”. Luego hay también trabajo forzado impuesto por grupos rebeldes, que también comprende el reclutamiento forzado de soldados, especialmente niños. (9) El Libro de Información de los Estados Unidos para Estudiantes (10) afirma “que “el número de niños de menos edad de 18 años que han sido obligados o inducidos a tomar las armas como niños soldados es generalmente estimado ser dentro de una gama de 300.000”. En las organizaciones militares no gubernamentales, la mayoría de los soldados son inferiores a 15, mientras la mayoría de los niños soldados debajo de 18 han sido reclutados dentro de las fuerzas armadas gubernamentales.

El segundo tipo comprende “mujeres y hombres que han entrado involuntariamente a la prostitución u otras formas de actividades de comercio sexual pero que no pueden dejarlo. También incluye a todos los niños que son forzados dentro de las actividades sexuales”.

Finalmente, la tercera categoría abarca “todo trabajo impuesto por agentes privados al igual que explotación comercial sexual. Incluye, entre otras cosas, trabajo dejado en fianza, trabajo doméstico, o trabajo forzado en agricultura y remotas áreas rurales”.


Examinando las estadísticas de ILO, que es un mínimo estimado, podemos ver que entre los esclavos nuestros modernos, solo algunos 2,4 millones son víctimas del tráfico humano. Otros 7,4 millones son explotados por agentes privados mientras 2,5 millones están sujetos a trabajo forzado por el estado o grupos militares. Las estadísticas muestran que el trabajo forzado bajo la responsabilidad del Estado o fuerzas armadas llega al 20 por ciento de todos los esclavos modernos. De los 9,8 millones restantes, 1,4 millones (11%) son explotados en sexo comercial (ya entre las víctimas del tráfico o no) y 7,8 millones (un abrumador 63%) son esclavos por razones económicas.

Buscando en la distribución regional de trabajo forzado se debe notar que los mineros son más altos en Asia y en el pacífico (9.490.000), seguidos por América Latina y el Caribe (1.320.000), con África Subsahariana (600.000) siguiendo detrás.

En estas regiones, los números reflejan la supervivencia y muchas veces la transformación de formas tradicionales de esclavitud y servidumbre. El ILO (11) informó que “francamente la esclavitud, aunque muy rara en el mundo moderno, se encuentra todavía en un puñado de países, y el robo al por mayor de individuos y comunidades (para propósitos de trabajo forzado) en tales sociedades de conflicto, como Liberia, Mauritania, Sierra Leona y Sudán no es infrecuente. El reclutamiento forzado de niños para conflicto armado, estimado como una de las peores formas de trabajo infantil, está también en alza”. La misma fuente estableció que la esclavitud-deuda y prácticas semejantes de esclavitud están extendidas “en las plantaciones agrícolas de países de África occidental tales como Benín, Burkina Faso, Ivory Coast, Mali y Togo, así como en plantaciones de caña de azúcar de la República Dominicana y Haití”. India, Nepal y Pakistán son bien conocidos por su historia de trabajo dado en fianza. Los pueblos indígenas, como los Pigmeos en África, son particularmente vulnerables para el reclutamiento coercitivo llevado a esta forma de esclavitud de moderna en plantaciones agrícolas y en el trabajo doméstico. En estas áreas en general el trabajo forzado es impuesto por explotación económica, y solo una pequeña parte es para explotar el comercio sexual.

Sin embargo, el trabajo forzado está también presente en países industrializados (360.000), así como en Oriente Medio y África del Norte (260.000) en países en transición (210.000). En estas áreas las formas de la nueva esclavitud que abundan están unidas a la globalización, migración, y tráfico humano. En Europa particularmente, el tráfico ha explotado desde la ruptura de la antigua Unión Soviética, y Europa y Norteamérica habían llegado a localizaciones de actividades de fábricas de explotación de gran envergadura que involucraban a migrantes en una situación irregular. El tráfico de mujeres está surgiendo en los Balcanes y Europa del Este. También Israel y los Estados Unidos son países de destino para mujeres y niños del tráfico cada año.

Mientras las características de trabajo forzado en Oriente Medio, Norte de África son similares a aquellas de otros países desarrollados, con trabajo forzado impuesto por el Estado incluso en extensión más baja (3% como opuesto al 20% en el grupo anterior), la tendencia en países industrializados de transición son de algún modo diferentes. La forma dominante de trabajo forzado es por la explotación del comercio sexual. Es sin embargo digno de notar que incluso en países industrializados, donde el comercio sexual trae tales ganancias, casi un cuarto (23%) de los modernos esclavos son forzados a trabajar en explotación económica no sexual.

Como mencioné anteriormente, de todo el trabajo forzado sólo el 20% es resultado del tráfico (12), para una cuenta total de 2.45.000 personas. Esta distribución regional es como sigue: Asía y Pacífico – 1.360.000; Oriente Medio y África del norte – 230.000; países de transición – 200-000; África Subsahariana – 130.000. La tendencia no es la misma para todas las regiones. En Asia, América Latina y África Subsahariana, la proporción de víctimas traficadas empleadas en trabajo forzado es menos del 20%. Sin embargo, en los países industrializados, países de transición, y Oriente Medio y Norte de África, más del 75% del trabajo forzado es llevado por víctimas del tráfico humano. Los números relativamente bajos de África y países en transición no significa que hay un grado bajo de tráfico en esas áreas. Esto es sólo porque las víctimas del tráfico son contadas en los países donde se encuentran y no en sus países de origen.

Un poco menos de la mitad de todo el tráfico (43%) es pensado para explotación de comercio sexual, y casi una tercera parte (32%) es para explotación económica. Una buena cuarta parte (25%) es por razones mixtas o indeterminadas, y sabemos que la extracción de órganos está también entre los fines del tráfico. La clase de trabajo comprometida por víctimas del tráfico varía de acuerdo a la zona geográfica. El tráfico por explotación económica llega desde alrededor de un cuarto de todo el tráfico en los países industrializados a un 90% en Oriente Medio y África del Norte.

¿Quiénes son las víctimas del tráfico forzado? Más de la mitad (56%) de aquéllos atrapados en explotación económica son mujeres y niños, aunque hombres y muchachos cuenten justamente un poco menos del 44%. En la explotación del comercio sexual forzado, en cambio, mujeres y muchachos constituyen casi la totalidad (98%). Entre todas las víctimas, los niños se estiman que constituyen entre el 40 al 50 por ciento.

Hay muchas historias verdaderas y documentadas de abuso y violencia experimentados por aquellos que han sido atrapados en trabajo forzado. Sería largo narrarlas en este punto, sin embargo seguramente conoceréis al menos algunas de ellas.

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El trabajo forzado, como se definió arriba, aboga dentro de la cuestión no sólo por los derechos laborales de las personas involucradas, sino en verdad viola la dignidad humana y los derechos de los individuos. Los Artículos 3, 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos claramente plantea esto (13).

Desde 1920, Los Cuerpos Internacionales han tomado medidas para responder al problema del trabajo forzado. En 1930, como resultado del trabajo emprendido en la búsqueda de la Liga de Naciones, el ILO adoptó la Convención del Trabajo Forzado (N. 29) de 1930, que abogó por la supresión de “el uso del trabajo forzado u obligatorio en todas sus formas dentro del período más corto posible” (art. 1,1).

Con el empeño de algunas formas de trabajo forzado en el 1950, las Naciones Unidas condujeron la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, el Comercio de Esclavitud, e Instituciones y Prácticas Similares de Esclavitud en 1956, que apuntaban a “provocar progresivamente y tan pronto cono sea posible la completa abolición o abandono” de instituciones y prácticas tales como deuda-esclavitud, servidumbre, matrimonio con pago en dinero o en especie (refiriéndonos especialmente a África), entregando un niño o un joven a otra persona de tal manera que él o su trabajo se pueda explotar.

Por su parte ILO llegó con su Convención sobre la Abolición de Trabajo Forzado, en 1957. Esto significó “suprimir y no hacer uso de cualquier forma e trabajo forzado y obligado” como un medio de coerción política o educación o como un castigo, como un medio de desarrollo económico o disciplina laboral, o por discriminación racial, social, nacional o religiosa.

Como ya se ha mencionado ILO formalizó dos informes globales sobre esta materia, en 2001 y en 2005, para crear conciencia sobre esta espantosa materia de asunto indigno de nuestra sociedad del siglo 21.

En cualquier caso, el tipo de trabajo forzado que ha tomado la mayor atención entre los gobiernos nacionales y agencias internacionales es el tráfico de seres humanos. A pesar de las Convenciones y Protocolos de Naciones Unidas contra el tráfico, el Centro para la Prevención del Crimen internacional (CICP) y el Instituto de Investigación del Crimen y Justicia de las naciones Unidas, acentuando la importancia de la ejecución de la ley, se han puesto de acuerdo con el Programa Global contra el Tráfico de Seres humanos.

Unas noticias muy recientes en este aspecto es la inminente entrada en vigor del Consejo de la “Convención de Europa sobre Acción Contra el Tráfic9 de los Seres humanos”: El primero de Febrero de 2008. El 24 el pasado Octubre, Chipre depositó la décima ratificación de la Convención, el número mínimo requerido para que entrara en vigor. El documento, entre otras cosas, clama por controles más estrictos de frontera y revisión más eficiente de documentos, también por parte de operadores en medios de transporte. Hay buenas provisiones para la protección de las víctimas.

La Campaña para combatir el tráfico en seres humanos, lanzada por el Consejo de Europa en 2006, trabajó duramente por la firma y la ratificación de la Convención antes mencionada. La Campaña se dirige a crear conciencia de la amplitud del problema en Europa hoy día. También sugiere diferentes medidas que se pueden tomar para prevenir esta nueva forma de esclavitud, proteger los derechos humanos de las víctimas y también tomar medidas legales contra los traficantes.

Otro paso importante es la decisión tomada por el Consejo de los Derechos humanos de las Naciones unidas, durante su sesión el 28 de Septiembre de 2007, de nombrar “un Ponente Especial sobre las formas contemporáneas e esclavitud incluyendo sus causas y sus consecuencias” puesto que está “convencido que los mandatos de los Informes Especiales existentes no cubren adecuadamente todas las practicas de esclavitud”.

Un hermano franciscano, Fray Joseph Legounou, que murió hace un año, había hablado en los encuentros de las Naciones Unidas acerca de las formas presentes de “esclavitud” en África Occidental, y particularmente en su tierra nativa, Togo. Fue un exponente de lo Internacional de los Franciscanos, una ONG con un status consultivo en las Naciones Unidas.

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La Iglesia no ha estado indiferente o silenciosa al mirar las formas modernas de esclavitud. En su Mensaje (14) dirigido al entonces Arzobispo Jean Louis Tauran, el 15 de Mayo e 2003, por ejemplo, con ocasión de la Conferencia Internacional sobre “Esclavitud del Siglo 21 – Dimensión de los Derechos Humanos en el Tráfico con Seres Humanos”, el Papa Juan Pablo II definió “el comercio en personas humanas… (como) una horrorosa ofensa contra la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales”. Es “una afrenta a los valores fundamentales que son participados por todas las culturas y pueblos, valores enraizados en la verdadera naturaleza de la persona humana”. En todo caso, mucho antes de esto, el Concilio Ecuménico Vaticano II, en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes (n. 27), condenó tales prácticas: “Todo lo que insulta la dignidad humana, tal como condiciones infrahumanas de vida, prisiones arbitrarias, deportación, esclavitud, prostitución, venta de mujeres y niños; igual que condiciones indignas de trabajo, donde los hombres son tratados como meros instrumentos para beneficio, antes que personas libres y responsables; todas estas cosas y otras de su estilo son de verdad infamias. Envenenan la sociedad humana, pero se hacen más duras para aquellos que las practican que para aquellos que las sufren desde la injuria. Además, son un deshonor supremo para el creador”. Les invito a leer todo el Mensaje del papa Juan Pablo II (15), que tiene repercusiones importantes políticas, jurídicas, económicas y éticas y clama por un examen más profundo de las causas de la “demanda creciente que fomenta el mercado de esclavitud humana y tolera el costo humano que resulta”

Nuestra instrucción del Consejo Pontificio Erga Migrantes caritas Christi (16) también se refiere al tráfico de seres humanos como “un nuevo capítulo en la historia de la esclavitud” (n. 5), y puntualiza, entre otras cosas, una solución jurídica. De hecho reconoce el vínculo entre el tráfico y migración y por eso anima “la ratificación de instrumentos internacionales legales que aseguren los derechos de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes, y los Miembros de sus Familias que entraron en vigor el 1 de Julio de 2003. Esta Convención “ofrece un compendium de Derechos” (ibidem) para los migrantes y en verdad protege a aquellos que están en una situación irregular, incluyendo a aquellos que son víctimas del tráfico humano. Aunque para dar una contribución concreta, la Iglesia tiene que ofrecer “su intercesión, y es más y más necesaria hoy día, por medio de sus diversas instituciones competentes y asociaciones (como centros para migrantes necesitados, casas abiertas para ellos, oficinas para servicios necesarios, documentación y consejo, etc. )” (ibidem). ¿Puedo animar aquí una recepción digna y correcta de este Documento en la parte de las Iglesias locales de África y Europa?

Fueron las Conferencias Episcopales que publicaron una carta pastoral expresando la preocupación sobre el tráfico (17). Nuestro mismo Consejo Pontificio condenó abiertamente el fenómeno, por ejemplo, con ocasión del Sexto Congreso Mundial sobre el Cuidado Pastoral del Turismo (18), organizado por nuestro Dicasterio en Bangkok, Tailandia en 2004. El encuentro de hecho hizo recomendaciones y apelaciones precisamente contra el turismo sexual. Además, en nuestra recientemente publicada “Guía para el Cuidado Pastoral de la Carretera” (Junio, 200/), se considera la esclavitud moderna y su relación entre migración, tráfico de seres humanos y los derechos humanos. (n 88-92). En los números 77 – 115, se explican las tareas que la Iglesia está llamada a tomar en este aspecto. En el número 97 se lee: “La Iglesia tiene una responsabilidad pastoral de defender y promover la dignidad humana de personas explotadas por prostitución e interceder por su liberación, incluso proveer ayuda económica, educacional y de formación para este fin”. El Documento clama por la solidaridad por parte de comunidades cristianas, congregaciones religiosas, movimientos eclesiales, nuevas comunidades, e instituciones católicas, y asociaciones de orden a combatir esta plaga en la sociedad y llegar a la ayuda de las víctimas. También clama por un desarrollo de destrezas y estrategias encaminadas a combatir la prostitución y el tráfico de seres humanos. También afirma que “la acción eclesial para liberar a las mujeres de la calle… debería involucrar a hombres y mujeres y colocar los derechos humanos en el centro de todas las estrategias” (n. 102).

La Iglesia está involucrada en la asistencia a las víctimas del tráfico en muchos países diferentes, haciéndose presente entre ellos, oyéndoles, ofreciéndoles ayuda, dando auxilio para escapar de la violencia sexual, creando casas seguras, ayudándoles a integrarse dentro de la sociedad huésped o volver a su propio país de un modo sostenible. En los países donde el conflicto violento está enfureciéndose (como la República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia), se ha logrado sacar fuera a anteriores niños soldados. Las actividades se acometen para su integración socio-económica dentro de la sociedad, pero también para curar las heridas de estos anteriores combatientes y por su acogida en la familia y o sociedad. Este año, “Caritas”-Italiana en colaboración con la Comisión para Justicia y Paz y Derechos Humanos de la Diócesis de Makena en Sierra Leona renovó su compromiso hacia un proyecto llamado “Construcción de Capacidad de la Sociedad Civil sobre el Buen Gobierno y Derechos Humanos” (19). Durante tres años hasta ahora, este proyecto trabaja por la rehabilitación de “niños soldados” y casi el 70% de éstos se han reintegrado en sus familias.

La Sección sobre el “El Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle”, de las “Pautas” que mencioné antes, habla de los ”sufrimientos de incontables niños que caen víctimas de la explotación y violencia intolerables, no justamente como resultado del pecado cometido por individuos sino, muchas, veces, como una directa consecuencia de estructuras sociales corruptas” (n. 116). Habla también de la necesidad de una nueva evangelización entre estos niños porque “sólo un encuentro con Cristo Resucitado puede dar de nuevo la alegría de la resurrección de aquellos que viven en la muerte, Sólo el encuentro con Él que vino a vendar las heridas de los corazones rotos. (cf. Isaías 61, 1-2: Lc 4, 18-19) puede provocar la curación profunda de las injurias devastadoras del ser traumatizado y petrificado por demasiadas frustraciones y muchísimas violencias soportadas” (n. 132) En este tema, nuestro Consejo Pontificio organizó el Primer Encuentro Internacional para el Cuidado Pastoral de los Niños de la Calle en Octubre de 2004 (20).

La Iglesia está también involucrada en promover actividades de prevención o de construcción de conciencias como se puede ver en muchas iniciativas llevadas por Congregaciones de Mujeres religiosas. Las Conferencias Nacionales de Superioras Mayores de Religiosas en diversos países (de origen, tránsito y destino de víctimas del tráfico humano) y con organizaciones internacionales, ya sea gubernamentales o no, que están activas en este campo. Las Congregaciones de religiosos están también invitadas a dar su contribución. Algunas Conferencias de Obispos dan alta prioridad a esta cuestión al formular su plan pastoral, incluyendo programas de cooperación con otras Iglesias y Comunidades Eclesiales.

En Octubre último, la Unión Italiana de Superiores Mayores (USMI), juntamente con la Embajada de los Estados Unidos de América en la Santa Sede, patrocinó un Seminario de Formación sobre el tema “Creando una Red; el Papel Profético de las Religiosas en la Lucha contra el Tráfico de Seres Humanos”, en Roma. Yo presidí en la clausura la Santa Misa en San Pedro. Esto, también, fue ayuda para conmemorar el 200 aniversario de la abolición de la esclavitud. En esta ocasión, se instituyó la Red Internacional de Religiosos Contra el Tráfico de Personas (INRATIP). Su finalidad es asistir a las víctimas de la explotación de seres humanos y trabajar contra los traficantes. Un punto importante es el regreso de las mujeres de la calle a sus países de origen. Es necesario crear algunas estructuras en este aspecto, como el recientemente inaugurado en Nigeria con la ayuda de la Conferencia Episcopal Italiana.

Una red más antigua es COATNGT (21), una red internacional de organizaciones contra el tráfico de mujeres, creado en 2007. Fue iniciado por organizaciones de Caritas en Europa en cooperación con la Comisión de Iglesias para Migrantes en Europa (CCME). En el presente está compuesto de organizaciones cristianas en Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Polonia, Rumania, Rusia, España, Suiza , Suecia, Ukrania y el Reino Unido. Está basado en redes nacionales anti-tráfico en estos países. Las organizaciones de sus miembros ponen en práctica la prevención y la conciencia de crear actividades en países de origen, tránsito y destino, asisten a mujeres del tráfico y ayudan a su reintegración. También se comprometen en el trabajo de amparo y de establecimiento de contactos en sus países.

Otras iniciativas incluyen SOLWOLD (Solidaridad con Mujeres en Peligro), iniciado en 1985 en Kenia y Alemania; la Fundación Alemana de Religiosos contra el Tráfico de Mujeres instituido en 1991 y la Comunidad para la Ayuda de la Dignidad de Mujeres en Nigeria se estableció en 2001 por la Conferencia Nigeriana de Religiosas.

Para una más detallada descripción del papel de la Iglesia y la acción que pueda tomarse en relación a esto, sugiero que ustedes se refieran al Documento Final del primer Encuentro Internacional sobre el Cuidado Pastoral por la Liberación de las Mujeres de la Calle (22), organizado por nuestro Dicasterio en Roma, desde el 20 al 21 de Junio de 2005.

Sin embargo, no debemos olvidar que la raíz de este horrendo fenómeno de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la enorme lucha económica entre países ricos y pobres, y entre el rico y el pobre dentro el mismo país. En verdad, esto obliga a un sinfín de personas a dejar su tierra nativa de una manera u otra para buscar mejores oportunidades en el extranjero. Erga Migrantes caritas Christi afirma que “la inmigración suscita una cuestión verdaderamente ética: la búsqueda por un nuevo orden económico internacional y por una distribución más equitativa de los bienes de la tierra. Esto haría una contribución real a recurrir y a detener el flujo de un gran número de migrantes desde poblaciones en dificultad” (n. 8). El documento también reitera el derecho de las personas “a no emigrar…, esto es, el derecho a ser capaz de conseguir los derechos y a satisfacer sus demandas legítimas en su propio país” (n. 29). Esto llama a pensar que “el Magistirium también ha denunciado siempre las diferencias sociales y económicas que son para la mayor parte, la causa de migración, los peligros de una globalización incontrolada en la que los migrantes son más víctimas que los protagonistas de su migración, y el serio problema de una inmigración irregular, especialmente cuando el migrante es un objeto de tráfico y explotación por organizaciones criminales” (ibidem). De aquí, Erga migantes caritas Christi insiste sobre “la necesidad de un compromiso más efectivo a sistemas educacionales y pastorales que formen a la gente en una “dimensión global”, que es, una nueva visión de la comunidad mundial, considerada como una familia de pueblos, para la que los bienes de la tierra están en definitiva destinados cuando las cosas son vistas desde la perspectiva del bien común universal” (n. 8).

La Iglesia por tanto lucha contra las modernas formas de esclavitud, a través de sus convicciones, enseñanzas y acciones, inspirada por el Evangelio del amor y compasión de nuestro Señor y de la dignidad de cada persona humana, usando los medios que tiene a su disposición, en conformidad con su naturaleza y misión. Mientras tanto cada uno está invitado a responder a la llamada que ha sonado por la Institución Erga Migrantes caritas Christi “a promover una auténtica cultura de acogida” (n. 39) y, para los cristianos, a escuchar la recomendación de San pablo, “Acogeos unos a otros, como Cristo os acogió a vosotros, para gloria de Dios” (Rm 15, 7) (n. 40). Además, nuestro documento hace una llamada a “la Iglesia entera en el país anfitrión… (a) sentirse concernido y animado respecto a los inmigrantes” y a encontrar “medios útiles… para crear en la conciencia cristiana un sentido de acogida, especialmente para los más pobres y los más marginados como los migrantes muchas son”, una acogida que “esté plenamente basada sobre el amor a Dios y al prójimo, especialmente los más necesitados, es hacérselo a Cristo mismo (ibidem)

Mirando a este cuidado específico pastoral de movilidad humana, os dejaré un “Memorandum” que facilita su recepción como un complemento del cuidado pastoral ordinario, territorial.

Permitidme concluir con las palabras de Juan Pablo II, pronunciadas el 22 de Febrero e 1991, en la isla de Garoé, en Senegal, lugar del atroz comercio de esclavos hace muchas centurias. (Creo que todavía recordamos su foto tomada para enseñar el poste de la puerta de la “Casa de los Esclavos”, mirando hacia la inmensidad del océano y a la inmensidad del sufrimiento humano) Estas son sus palabras:
“Aquellos hombres, aquellas mujeres y aquellos niños fueron víctimas de un vergonzoso comercio… ¿Cómo podemos olvidar el enorme sufrimiento inflingido sobre las personas deportadas desde el continente africano, menospreciando sus más elementales derechos humanos? ¿Cómo podemos olvidar las vidas humanas aniquiladas por la esclavitud? Es necesario confesar, con toda verdad y humildad, este pecado del hombre contra el hombre, este pecado del hombre contra Dios… Recemos para que el azote de la esclavitud desaparezca para siempre, así como sus consecuencias… Al mismo tiempo opongámonos a las nuevas formas de esclavitud, que son muchas veces insidiosas, como la prostitución organizada que explota vergonzosamente la pobreza de las poblaciones del Tercer Mundo… Recemos para que la violencia y la injusticia entre pueblo pueda parar, de modo que no puedan ser excavados nuevos pozos de odio y venganza, sino que haya un incremento en el respeto, entendimiento y amistad entre todos los pueblos”.


1. http://www.un.org/esa/population/migration/hld/Text/Report%20of%20the%20SG%28June%2006%29_English.pdf.

2. El texto completo de mi declaración puede encontrarse en L’Osservatore Romano, English ed., No. 35 (2008), 29 de Agosto 2007, p. 11.

3. In Acta Apostolicae Sedis, Vol. XCVI, No. 11 (3 de Noviembre 2004), pp. 762-822 and People on the Move, Vol. XXXVI, No. 95 (Agosto 2004);
.http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/migrants/documents/rc_pc_ migrants_doc_20040514_erga-migrantes-caritas-christi_en.html. Para comentarios vea People on the Move, Vol. XXXVI, No. 98 (Agosto 2005); “La Sollecitudine della Chiesa verso i Migranti”, Quaderni Universitari, I Parte, Vatican City, 2005; “Migranti e Pastorale d’Accoglienza”, Quaderni Universitari, II Parte, Vatican City, 2006; “Operatori di una Pastorale di Comunione”, Quaderni Universitari, III Parte, Vatican City, 2007.

4. Para una discusión más comprensiva de la migración circule por el mundo, aunque usando datos mas antiguos, vea Agostino Marchetto, Flows of Human Mobility Worldwide: Consequences and Expectations: People on the Move, Vol. XXV, No. 91-92 (Abril-Agopsto 2003), pp. 45-66.

5 Centro Estadístico online de UNHCR identifica personas de preocupación a UNHCR como siete grupos diferentes de personas a saber (a) refugiados, excluyendo a aquellos que residen en áreas de operación del UNRWA; (b) buscadores de asilo; (c) personas desplazadas interiormente (IDPs) protegidas/asistidas por UNHCR; (d) refugiados que han vuelto a sus países de origen (refugiados retornados); (e) IDPs quienes han retornado a su casa (retornados IDPs); (f) personas sin estado;y (g) una categoría de otras personas de preocupación que no pertenecen a ninguna de las categorías mencionadas pero para los que UNHCR extiende protección y/o asistencia.

6 Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking In Persons, Especially Women and Children, Supplementing the United Nations Convention against Transnational Organized Crime, art. 3.a.

7. Prensa de la Universidad de California, Berkeley, 1999.

8. ILO, A Global Alliance Against Forced Labour, Ginebra 2005.

9.Vea Giulio Albanese, Soldatini di piombo, Milan 2005.

10. http://www.un.org/Pubs/CyberSchoolBus/briefing/soldiers/index.htm.

11. World of Work, N.. 39, Junio 2001.

12. ILO, op. cit., n. 57.

13. Siguiendo están los artículos deletreados: Artículo 3. Todos tienen derecho a la vida, libertad y seguridad de persona; Artículo 4. Nadie se mantendrá en la esclavitud o servidumbre; la esclavitud y el comercio de esclavos serán prohibidos en todas sus formas; Artículo 5. Nadie estará sujeto a la tortura o al trato y castigo cruel, inhumano, degradante.

14. http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/2002/documents/hf_jp-ii_let_20020515_tauran_en.html

15. ibid.

16. loc. cit.

17. Por ejemplo, las Conferencias de Obispos de Filipinas (1979); Estados Unidos y México (juntamente en 2003) y Canadá (2006).

18. En People on the Move, Vol. XXXVI, No. 96 Supplement (Diciembre 2004).

19. cf. L’Osservatore Romano, 2-3 Noviembre 2007.

20. Las Actas están publicadas en People on the Move, Vol. XXXVII, No. 98 Suppl. (Agosto 2005).

21. cf. http://www.coatnet.org/en/6374.html.

22. publicado en People on the Move, Vol. XXXVIII, No. 102 Suppl. (Diciembre 2006), pp. 95-105.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)



Texto original:
http://www.fides.org/eng/documents/ghanamigrationnewslaveries07.doc


Publicado por verdenaranja @ 11:07  | Migraciones
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