Martes, 01 de enero de 2008
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia de la Solemnidad de Mar?a Sant?sima, Madre de Dios -1 de enero--.

Solemnidad de Mar?a Sant?sima, Madre de Dios
N?meros 6, 22-27; G?latas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21


Madre por la fe


El primer d?a del a?o la Iglesia celebra la solemnidad de Mar?a Sant?sima ?Madre de Dios?. Un t?tulo que expresa uno de los misterios y, para la raz?n, una de las paradojas m?s elevadas del cristianismo. Ha llenado de estupor la liturgia de la Iglesia, que exclama: ??Lo que los cielos no pueden contener, se ha encerrado en tu seno, hecho hombre!?.

Con motivo la Iglesia nos lleva a celebrar la fiesta de Mar?a Madre de Dios en la octava de Navidad. Fue en Navidad, de hecho, en el momento en que ?dio a luz a su hijo primog?nito? (Lucas 2,7), no antes, que Mar?a se convirti? verdadera y plenamente en Madre de Dios. Madre no es un t?tulo como los dem?s, que se a?ade desde fuera, sin incidir sobre el ser mismo de la persona. Se es madre pasando por una serie de experiencias que dejan esta huella para siempre y modifican no s?lo la conformaci?n del cuerpo de la mujer, sino tambi?n la conciencia que tiene de s? misma.

Al hablar de la maternidad divina de Mar?a, la Escritura pone constantemente de relieve dos elementos o momentos fundamentales que se corresponden, por lo dem?s, a los que la experiencia com?n humana considera esenciales para que se tenga una verdadera y plena maternidad. Son concebir y dar a luz. ?He aqu? que concebir?s en tu seno y dar?s a luz un hijo? (Lc 1,31). Aqu?l que se ?concibe? en ella procede del Esp?ritu Santo, y ella ?dar? a luz? un hijo (Mt 1,20 s). La profec?a de Isa?as, en la que todo ello se hab?a preanunciado, se expresaba de igual forma: ?Una virgen concebir? y dar? a luz un hijo? (Is 7,14). He aqu? por qu? s?lo en Navidad, cuando da a luz a Jes?s, Mar?a se convierte, en sentido pleno, en Madre de Dios. El primer momento, concebir, es com?n tanto al padre como a la madre, mientras que el segundo, dar a luz, es exclusivo de la madre.

Madre de Dios es el m?s antiguo e importante t?tulo dogm?tico de la Virgen. Es el fundamento de toda su grandeza. Por eso Mar?a no es, en el cristianismo, s?lo objeto de devoci?n, sino tambi?n de teolog?a; o sea, entra en el discurso mismo sobre Dios, porque Dios est? directamente implicado en la maternidad divina de Mar?a. Es tambi?n el t?tulo m?s ecum?nico que existe, en cuanto que es compartido y acogido indistintamente, al menos en l?nea de principio, por todas las confesiones cristinas.

En el Nuevo Testamento no hallamos expl?citamente el t?tulo ?Madre de Dios? dado a Mar?a, pero encontramos afirmaciones que, en la atenta reflexi?n de la Iglesia, bajo la gu?a del Esp?ritu Santo, mostrar?n, a continuaci?n, que contienen ya, como in nuce, tal verdad. Mar?a es llamada corrientemente en los Evangelios: ?madre de Jes?s?, ?madre del Se?or?, o sencillamente ?la madre? y ?su madre?. De estos datos parti? la Iglesia en el Concilio ecum?nico de ?feso, en el a?o 431, para definir como verdad de fe la divina maternidad de Mar?a y el t?tulo de Theotokos, Madre de Dios. Tal proclamaci?n determin? una explosi?n de veneraci?n hacia la Madre de Dios que no decay? jam?s, ni en Oriente ni en Occidente, y que se traduce en fiestas lit?rgicas, iconos, himnos y en la construcci?n de innumerables iglesias dedicadas a Ella, como Santa Mar?a la Mayor en Roma.

La maternidad f?sica o real de Mar?a, con la relaci?n excepcional y ?nica que crea entre Ella y Jes?s, y entre Ella y toda la Trinidad, es y sigue siendo, desde el punto de vista objetivo, lo m?s grande y el privilegio inigualable, pero es tal porque encuentra una respuesta subjetiva en la fe humilde de Mar?a. ?Mar?a -dice San Agust?n-- concibi? a Cristo por fe en su coraz?n antes de concebirlo f?sicamente en su cuerpo?. No podemos imitar a Mar?a en concebir a Cristo en el cuerpo; sin embargo podemos y debemos imitarla en concebirlo en el coraz?n, o sea, en creer.

[Traducci?n del original italiano realizada por Marta Lago]
Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Espiritualidad
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