Mi?rcoles, 02 de enero de 2008
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Aguat?n Garc?a-Gasco Vicente para el Domingo 16 de Diciembre de 2007.

La esperanza



El Santo Padre Benedicto XVI nos ha regalado su segunda Enc?clica ??Spe Salvi??, en la que realiza interesantes meditaciones sobre la esperanza. Aparece esta obra en un tiempo lit?rgico muy propicio: el Adviento. Prepararse para celebrar la Navidad es lo que constituye el sentido de este tiempo.

Quien tiene fe recibe como don una esperanza fiable, gracias a la cual puede afrontar el presente; un presente que, con sus alegr?as y dificultades, nos va llevando hacia una meta segura, y la meta es tan grande que justifica cualquier esfuerzo del camino.

En estos d?as se adornan las calles con mensajes de paz y concordia, se escriben felicitaciones, se buscan los reencuentros y las reuniones familiares. Por mucho que se quiera redefinir el sentido y la finalidad de estas pr?cticas desde un nuevo laicismo, la ra?z cristiana resulta indudable y nos recuerda la conveniencia de reflexionar sobre el sentido del tiempo.

El Santo Padre nos recuerda tambi?n hasta qu? punto nuestro mundo es deudor de la esperanza cristiana. En cada hombre y mujer hay algo m?s que un deseo de trascendencia o de superaci?n de la muerte; existe un anhelo de lo infinito, una nostalgia de Dios y de la bondad. El cristianismo ha aportado al mundo la esperanza de que el hombre es m?s, mucho m?s, que simple materia.

Sin Dios, las fiestas navide?as pueden transformarse en una exaltaci?n del consumismo y de la superficialidad, que nada ayuda a mejorar la convivencia entre las personas y los pueblos, ni a promover la justicia en el mundo. No tienen el mismo significado las felicitaciones y los regalos hechos desde una convicci?n profunda sobre el valor y la dignidad de todo ser humano y de su familia, que los realizados con finalidades comerciales. Cada cristiano puede y debe contribuir a rescatar el aut?ntico sentido de la Navidad.

Benedicto XVI recuerda con firmeza que el elemento distintivo de los cristianos es que tenemos un futuro. No conocemos los pormenores de lo que esperamos, pero sabemos que nuestra vida no acaba en el vac?o. ?S?lo cuando el futuro es cierto como realidad, se hace llevadero tambi?n el presente?.

Los pueblos que acogieron la Buena Nueva del Evangelio lo hicieron desde la constataci?n de que ?a pesar de los dioses, "estaban sin Dios" y, por consiguiente, se hallaban en un mundo oscuro, ante un futuro sombr?o?. Confundir la leg?tima libertad religiosa y la necesaria laicidad del Estado, con la promoci?n del ate?smo y del agnosticismo es un grave error de civilizaci?n que puede retrasarnos a etapas en las que la humanidad desconoc?a la esperanza cristiana. La reducci?n del hombre a simple materia acarrea graves problemas al ser humano y a la sociedad.

El cristianismo no es s?lo una buena noticia, una comunicaci?n de contenidos, sino que el Evangelio es una comunicaci?n que comporta hechos, que cambia la vida, que transforma la historia a mejor. ?La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva?.

El Santo Padre insiste en lo que significa la esperanza cristiana: llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero. Quienes vivimos en ambientes cristianos, nos resulta natural concebir que, suceda lo que suceda, somos definitivamente amados; que un gran Amor ?Dios? nos espera, y por eso nuestra vida es hermosa.

Resulta imprescindible aprovechar estos d?as de Adviento para dar testimonio humilde y valiente de d?nde se encuentra la verdadera esperanza. El encuentro con el Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo, transforma nuestra vida, nos rescata del temor de un futuro oscuro e incierto. La alegr?a cristiana anuncia esta esperanza que no defrauda en m?ltiples signos navide?os.

Lo que fundamenta el verdadero sentido de la Navidad es el encuentro con el Dios vivo, cuyo esp?ritu es capaz de transformar desde dentro la vida del mundo. Preparemos la Navidad con la oraci?n en familia, con signos de caridad hacia los m?s necesitados y con la apertura de coraz?n hacia todos; es camino seguro para renovar la alegr?a, la fe y la esperanza.

Con mi bendici?n y afecto,

+Agust?n, Card. Garc?a-Gasco
Arzobispo de Valencia
Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Hablan los obispos
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