Jueves, 03 de enero de 2008
Navidad nos suena a nacimiento, a vida, a felicitaciones, a alegr?a familiar, a regalos. Mirando las cosas con ojos humanos, Navidad y Muerte son dos cosas totalmente opuestas. Pero si miramos la muerte con ojos de fe, podemos decir que es la aut?ntica Navidad del cristiano y que es entrar, tambi?n, en el tiempo sin tiempo, donde todo es presente. Porque morir es pasar de esta vida que tenemos aqu?, d?bil, fr?gil como el cristal, incompleta... a otra bien distinta que es la que recibimos de Dios. Es lo que llamamos Vida Divina.

Al nacer se nos dio la llave que nos abr?a las puertas a este mundo. Al morir se nos entrega como el cerrojo para dar por concluido nuestro itinerario, pero al mismo tiempo se nos entrega otra nueva llave para entrar en los Nuevos Cielos y en la Nueva Tierra donde vamos a saber lo que es vivir de verdad.

Mirado con ojos de fe este paso que ha dado nuestro/a hermano/a N. no es su final, sino al rev?s, es el comienzo de algo nuevo. El (Ella) ha llegado al pa?s de la Luz sin ocaso y a la claridad total. Mirada con ojos de fe, la muerte es el Naci?miento a una vida nueva, distinta de la actual, pero mucho mejor. En este sentido la muerte es la Navidad del cristiano.

Con Jes?s ha aparecido la LUZ DEL MUNDO para que ya no caminemos a oscuras. La vida no es un t?nel sin salida. Tiene salida. La vida no es una mala posada, como dec?a Santa Teresa. La vida es algo estupendo. El mejor regalo que hemos podido recibir, eso s?, para que la vivamos no de cualquier manera, sino sinti?ndonos hijos de Dios, hermanos de Jes?s y guiados por su Esp?ritu. Jes?s se atrevi? a decir: "Venid a m? todos los que est?is cargados de sufrimientos y traba?jos, que yo os aliviar?".

Todo esto tiene sus consecuencias. Porque desde que Jes?s se ha hecho nuestro compa?ero y amigo caminamos mucho m?s seguros, y el horizonte de nuestra vida est? mucho m?s claro. Sabemos de d?nde venimos, y a d?nde vamos. Desde que Jes?s naci?, la vida es un peregrinar como hermanos, en familia hacia la Casa del Padre.

Y para que ese encuentro con el Padre Dios despu?s de la muerte resulte feliz es necesario seguir el camino que nos marc? aquel que naci? en Bel?n, el Dios con nosotros, el pudo decir: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Creyente es el que ha sabido seguir el camino de Dios, el camino que nos marc? Jes?s, que es el camino seguro.

De todas formas, pensando en el m?s all?, hay varias cosas de las cuales nunca nos vamos a tener que arrepentir, sino todo lo contrario:

Una de ellas es haber sido buenos (qu? cosa tan sencilla). Bueno es todo lo que sirve, lo que es ?til. Esto supone tener buenos sentimientos, buen coraz?n, ser buen vecino, ser buen familiar. Hacer obras buenas. Esto es lo que quer?as expre?sar cuando dec?ais de N. "qu? buena persona era".
Y la otra cosa es ser creyente. Con todo lo que esto supone de concebir la vida desde el plan de Dios. El contar con El por la oraci?n, por la escucha de la Palabra de Dios, el alimentar la fe con la participaci?n en la Eucarist?a semanal.

Este hermano/a ha sido un hombre creyente (una mujer creyente). Es su mejor adorno, su mayor tesoro. A esas familias se las distingue enseguida. Son un remanso de uni?n y paz.

Finalmente quiero recordar que nuestra vida es pasajera, que estamos de paso. Acabamos de empezar el a?o. Ver?is qu? pronto pasa... Tenemos el peligro de pensar demasiado ligeramente y abandonamos las cosas importantes.
Hay una LEYENDA del Oriente que dice que "en alguna parte del mundo exis?te el PARAISO PERDIDO y en medio de ?l EL ARBOL DE LA VIDA, plantado por el mismo Dios. Es un ?rbol inmenso que tiene tantas hojas como personas hay en el mundo (alrededor de 8.000 millones). En la noche de San Silvestre, al dar las 12 campanadas unos ?ngeles bajan y sacuden las ramas y caen al suelo 150 millones de hojas. Cada una lleva escrito el nombre y direcci?n de todos los que durante ese a?o ser?n llamados por el Se?or... Leyenda o no, esa es la realidad, N. ha sido lla?mado/a. ?Estar? escrito tu nombre o el m?o para ?ste a?o? ?Qui?n lo sabe?.

Lo importante es que este Nuevo A?o que nos regala el Se?or lo aprovechemos. Lo que ahora sembremos eso cosecharemos. La pregunta que nos hemos de hacer es: ?qu? estoy sembrando yo? ?qu? semillas de bondad, de verdad, de pureza de coraz?n, de servicio desinteresado, de amor a Dios y a los hermanos estoy esparciendo a mi alrededor? ?Soy consciente de que estoy de paso o intento vivir como instalado?

Por encima de la oscuridad de la muerte brilla para nuestro/a hermano/a N. la Luz de Jes?s Resucitado. Todo lo bueno que hizo N. en sus X a?os de vida (que estoy seguro ha sido mucho) qued? anotado en su haber y el Se?or le habr? dado por ello el ciento por uno, esto es: la Salvaci?n y la Paz para siempre junto a El.
Publicado por verdenaranja @ 22:02  | Homil?as
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