Jueves, 03 de enero de 2008
Carta a mi querido Te?filo del Padre Antonio Mar?a del Hogar SAnta Rita del Puerto de la Cruz, publicado en la revista "Como las Abejas", n?mero 36, Noviembre-Diciembre 2007.


Mi buen amigo Te?filo. Hoy m?s que nunca te deseo mi saludo de paz y bien. ?Con qu? palabras podr? yo expresar mis sentimientos, ante est? tr?gica noticia, que sin duda, ha envuelto de angustia tu vida y es normal que te estalle la cabeza de Impotencia.

Me enter? de esta fat?dica noticia, por unos vecinos, que te conocen a ti y saben tambi?n de la amistad que nos une. En donde yo vivo, no llega el peri?dico, en que sali? la noticia, de la muerte de tu hija, ni la esquela en la que se indicaba el d?a del entierro y la Santa Misa por su Alma. De haberme enterado a tiempo, de seguro que hubiera ido a acompa?arte en ese doloroso momento.

Ya ha pasado todo y ahora toca afrontar el d?a siguiente. S? que no es nada f?cil, pues, para tenerlo m?s dif?cil, viv?a en tu propia casa, aunque fuera en el segundo piso. Ahora est? sorda la casa, vac?a. Tu hija era muy padrera y todos los d?as entraba en tu casa y muchas veces com?a contigo, especialmente los domingos y d?as de fiesta, en que t? y ella ten?an el d?a libre.

Era tu ?nica hija. Por muchas palabras que yo te diga, es imposible devolver la vida a tu hija. En el d?a del suceso y en los posteriores, habr?s o?do de todo. Todos quieren saber el por qu? y le dan vueltas y m?s vueltas a la cabeza. que, qu? problemas tendr?a, que seguramente fue por estar aburrida, porque la pareja con la que estaba, se desapareci?, y se ha desatendido de la hija, o que ten?a problemas econ?micos, porque estaba metida en las drogas. Sabe Dios cu?ntos m?s revoltillos que comentan o se inventa la gente y todos exageran a su manera, buscando culpables o mil razones para entender lo intendible.

Por otra parte ella no culpa a nadie en su escrito, que ahora forma parte del sumario, y lo mismo los datos que pueda aportar la autopsia. Lo dem?s son conjeturas aventureras: pero la gente es as?, desde que el Mundo es Mundo. Adem?s no te lo comentan a ti, sino que se lo van pasando unos a otros solapadamente, a?adiendo todos un poco de su cosecha.

El problema lo tienes t? y tu familia. Dentro de poco ya nadie hablar? del asunto y lo habr?n olvidado todo: pero t? no lo tienes tan sencillo y tienes que enfrentarte a todas las consecuencias. Yo ?Qu? puedo aconsejarte? Me podr?s decir que es muy f?cil nadar fuera del agua. Lo que es seguro. es que lo he puesto en manos de Dios, para que me ayude a acertar en las palabras adecuadas. Lo que he hecho, antes que nada. es haber ofrecido la Santa Misa que he celebrado hoy y el Santo Rosario, por su Alma, y para que a ti Dios te ayude a aceptar lo que no estuvo en tus manos impedir. Ni el mismo Se?or pudo impedir, que Judas se ahorcara. en un momento de soledad, de des?nimo y de desesperaci?n, porque aunque no lo entendamos. Dios es sumamente respetuoso con la libertad de todos los hombres.

Ella es consciente de que est? mal lo que va a hacer y por eso te pide que reces para que no se condene. Y adem?s te encomienda el cuidado de su ni?a. Yo creo que no debemos perder el tiempo en buscar las motivaciones y los culpables de esta terrible desgracia, porque ya nada le har? volver a la vida y ella se llev? a la tumba el principal motivo por el que decidi?, disponer de su vida.

Mira, mi querido amigo Te?filo, has de convencerte que Dios quiere m?s a tu hija que t? y que nadie, pues, a su vez. es m?s hija de ?l que de su propio padre de la Tierra. Hay muchas cosas positivas en tu hija y en eso, creo yo, que debes cimentar tu confianza, en que tu hija est? en el mejor de los lugares. Es perder el tiempo, el querer averiguar, en d?nde est? ahora. Pienso que lo m?s acertado y simple es convencerte que est? en manos de Dios, que es lo mismo que decirte que est? en buenas manos. ?Qui?n sabe, si en el ?ltimo segundo de su vida, pidi? profundamente perd?n al Se?or y en ese mismo segundo el Padre Dios, que tanto la quiere ` le perdon?!

Antiguamente, las personas que se quitaban la vida, no recib?an sepultura eclesi?stica, ni entraban en la Iglesia, ni se dec?a Misa por ellas y a?n hab?a en los cementerios un lugar especifico para enterrarlos, porque se consideraban condenados. Actualmente no es as?, porque nadie puede saber lo que pudo pasar en el ?ltimo momento. ?Qui?nes somos nosotros para emitir un juicio condenatorio a nadie? Dios es el Se?or y el juez y sabemos que Dios es infinitamente misericordioso y se agarra del m?s ?nfimo detalle para salvar a sus hijos, los hombres. Acu?rdate de aquel famoso "buen ladr?n", que apenas abri? la boca para decir: "Se?or, acu?rdate de m?", inmediatamente, sin consultarlo con nadie, porque era Dios, le afirma, que ese mismo d?a estar? con El en el Para?so, sin ni siquiera pasar por el Purgatorio.

Ese es Dios, as? de grande, as? de infinitamente bueno y perdonador. Basta la m?s m?nima expresi?n de pedir perd?n, para dar la total absoluci?n de los pecados. A?n de los m?s graves.

Por eso no he querido entrar en la posible causa de la determinaci?n de tu hija, porque, entre otras cosas, ya nada podemos hacer. El escrito que te ha dejado es abiertamente positivo y no da pie, en absoluto, para deducir su condenaci?n eterna, que es algo muy serio y trascendental. Ahora tienes por delante un reto muy importante, que es sacar adelante a tu nieta que es sin duda el mejor recuerdo, que tu hija te ha dejado.
Es volver a empezar la historia, vali?ndote ahora de tu larga experiencia. Dile las cosas bonitas de tu hija, las cosas buenas que hizo. Ampl?a las fotograf?as m?s bonitas que tengas de tu hija y ponla bien visible en la entrada de tu casa y otra copia en la habitaci?n de tu nieta, para que la quiera, para que no le tenga miedo. Busca una foto en que est? sonriendo y en que este m?s guapa. H?blale de Dios, h?blale del Cielo, dile que est? viva, por encima de las estrellas, que toda su vida fue muy buena hija, y que no sabemos, por qu? se despidi? de este Mundo de esta manera, ni hace falta saberlo. Infunde en tu nieta un esp?ritu alegre, y de confianza en el buen Dios.

T?, mi buen amigo Te?filo, mantente firme. Que tu nieta nunca te encuentre triste, aunque tengas diez mil razones para estarlo. Saca fuerzas, de donde no las tienes, af?rrate m?s a Dios, que te ayudar? a comprender lo imposible y no se te ocurra pedirle cuentas a Dios, y menos hacerle culpable, y responsable de la libre determinaci?n de tu hija.

Tienes por delante un largo camino que recorrer a tus a?os y es necesario que pidas fuerzas a Dios, a la Virgen Sant?sima y a todos cuantos hoy viven ya felices en el inmenso Cielo. Tu vida personal est? claro que tiene que ir por otros derroteros y en ninguno de los modos puede dar la impresi?n de que te tambaleas, de que est?s abatido, deprimido, angustiado y triste. Tienes que realizar en tu vida una nueva estructura y actuar con un esp?ritu joven, pues, vas a tener que educar y sacar adelante a tu nieta, no como nieta, sino como hija. Esta es la hermosa herencia que te ha dejado tu hija. Tienes que estar animado, positivo, aunque las amarguras las lleves por dentro.

Tienes que hacer de tripas coraz?n, como se suele decir, y emprender de nuevo el camino y acudir m?s a Dios, porque lo necesitas. Infunde en tu nieta un esp?ritu constructivo, un esp?ritu alegre y generoso. Ens??ale a amar a Dios y dile que su mam? le espera en el Cielo, despu?s, de que cumpla su misi?n en la Tierra.
H?blale de acontecimientos bonitos, nunca le hables de miedos, de terror. H?blale de amor y jam?s de odio o de venganza o de rencor. Ed?cale el coraz?n para que s?lo dedique su vida al amor y quita esa hoja negra del diario de la vida de tu hija, y conserva todas las p?ginas bonitas que tiene y h?blale con toda confianza; seguro de que ella ya vive feliz por encima de las estrellas, el lugar donde brille siempre el sol, y en donde solo se respira amor y paz.

Hasta siempre amigo, no te olvides mi amigo Te?filo, que estamos viviendo un nuevo cap?tulo de la historia y el anterior cap?tulo tiene punto y final. Mira siempre adelante, hacia el nuevo d?a. Haz que renazca en ti la alegr?a y mant?n siempre ese rostro amable, bonach?n y sonriente que siempre has tenido y este acontecimiento, ciertamente determinante en tu vida, no te lleve a la tristeza y el abatimiento, sino para que Dios aumente tu fe, y te sirva de est?mulo y acicate, para sacar de tu nietita, una verdadera Santa y entregues alg?n d?a a la humanidad una mujer honesta, optimista y alegre, como siempre fuiste t?.

Hasta siempre, Te?filo, no dudes de llamarme o escribirme cuantas veces lo desees. Chao

Antonio Mar?a Hern?ndez Hern?ndez
Publicado por verdenaranja @ 22:17  | Cartas a Te?filo
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