Viernes, 04 de enero de 2008
Art?culo publicado en el Bolet?n "Santa Madre Maravillas de Jes?s" (CARMELITA DESCALZA), n?mero 149, a?o 2007.

Martirio de deseo


El pasado 28 de octubre, en la Plaza de San Pedro de Roma, tuvo lugar una extraordinaria ceremonia, en la que fueron beatificados 498 m?rtires de Espa?a.

El Papa ?enedicto XVI, tras el rezo del Angelus, invit? a los fieles a dar ?gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a El y a su Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos.

Entre los nuevos beatos, martirizados entre los a?os 1934-1937, durante la segunda Rep?blica y la Guerra Civil espa?ola, se encuentran obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de toda condici?n.

Tremendos fueron aquellos a?os de 1931 a 1939, a lo largo de los cuales miles de testigos de la fe derramaron su sangre por Cristo. A partir de los sucesos del 11 de mayo de 1931, a menos de un mes de haberse proclamado en Espa?a la segunda Rep?blica, comenz? una violenta persecuci?n contra la Iglesia.
Santa Maravillas de Jes?s, priora, por entonces del Carmelo del Cerro de los Ange-les, vivi? intensamente estos duros y dolorosos a?os. Le dol?a profundamente la situaci?n de Espa?a y la procur? remediar intensifican-do la oraci?n y el sacrificio. Escribi? por entonces: ??Qu? pena que esos pobres desgraciados desconozcan tan por completo las hermosuras de nuestra sagrada Religi?n, y as? la odien y persigan! Cuando se piensa en lo que est? pasando ahora, no es posible encontrar consuelo. Llevo tres horas escribiendo esta carta, porque las l?grimas no me dejan? (C 306).

Junto a ese profundo sufrimiento, la Madre se llenaba de esperanza y gozo al pensar en la posibilidad, muy cercana, del martirio. Nunca se borr? de su horizonte. Ella y sus monjas oran insistentemente, solicitando del cielo este inmenso don. Escribi?:

?Dicen que est?n las cosas muy serias. ?Mire, padre, que si al fin nos concediera el Se?or la gracia del martirio! A m? por lo que m?s me entusiasma es por aquello que dijo el Se?or de que ninguno tiene amor m?s grande que aquel que da la vida por sus amigos. Yo comprendo cu?nto he desmerecido una gracia tan grande, pero tampoco he merecido ninguna otra y me las ha hecho el Se?or. Para esto no me asusta mi miseria, puesto que es cosa que me tendr?a que dar, por completo, El? (C421).

En 1931, la Santa compuso una oraci?n en la cual la comunidad del Cerro se ofrec?a al divino Coraz?n, para que El las aceptase como v?ctimas propiciatorias por sus propios pecados y por todos los pecados cometidos en Espa?a:
?Os renovamos con todo nuestro coraz?n el ofrecimiento de todo nuestro ser, de nuestra vida, de nuestra sangre, y ?qu? dichosas ser?amos si los acepta-seis, unido todo a los m?ritos de vuestra pasi?n y muerte y a los dolores de la Sant?sima Virgen! Recibidlo por manos de ?sta, nuestra Madre Inmaculada...? (B 778).

El 12 de octubre de 1934 sufri? el martirio en Oviedo el padre carmelita descalzo Eufrasio del Ni?o Jes?s ?beatificado tambi?n junto a 16 carmelitas descalzos m?rtires de Toledo y 14 de Barcelona en la ceremonia del 28 de octubre?. Santa Maravillas escrib?a a este prop?sito: ?Le suplico pida mucho por nuestra pobre Espa?a. Estamos muy entusiasmadas con el m?rtir que el Se?or ha querido elegirse en nuestra sagrada Orden, eso s?, pero es muy triste que as? se persiga al Se?or en la cat?lica Espa?a? (C 6866).

Siguen aflorando en los escritos de estos a?os sus deseos de martirio: ??No es para morirse de ganas el ser m?rtires? Es muy f?cil que lo seamos, y lo deseamos ardientemente. ?Qu? ser? dar la sangre y la vida por su amor, por confesarle, cuando tantos, tantos le niegan; cuando, por desgracia, tantos no le aman!? (C 1353)

Pareci? que estos anhelos de martirio iban a tener cumplimiento el 22 de julio de 1936, unos d?as despu?s del comienzo de la guerra, cuando la comunidad del Cerro fue expulsada del convento por un grupo de guardias de asalto y milicianos, que las llevaron detenidas. Mientras las trasladaban, el cami?n que las conduc?a al pueblo se encontr? con otro cami?n de milicianos que quer?an ?dar el paseo? a las monjas, expresi?n que significaba el fusilamiento inmediato. Pero los milicianos que las llevaban se enzarzaron con ?stos, porque ten?an ?rdenes del alcalde de dejarlas en Getafe, y como eran m?s numerosos, pudieron con los que quer?an matarlas.

No es posible detenernos en los avatares sufridos por Santa Maravillas y sus hijas en estos a?os. Despu?s de Getafe, la comunidad del Cerro permaneci? refugiada en el piso 3? izquierda de la calle Claudio Coello n? 33, de Madrid ?perteneciente a la hermana de una de las monjas?, entre el 14 de agosto de 1936 al 13 de septiembre de 1937.

El 6 de septiembre de 1936, albergaron nuevamente la esperanza de conseguir el martirio. Ese d?a, se presentaron en el piso de Claudio Coello al menos diez hombres y dos mujeres, al mando del jefe de la checa instalada en el Palacio de Tovar. Escribi? despu?s la Santa a la priora del Carmelo de Kottayam (India), su conversaci?n con el jefe:

?Tomaron toda la calle, y trajeron no s? cu?ntos coches para llevarnos. Entraron apunt?ndonos:

??Qui?nes son ustedes?

?Las carmelitas descalzas del Cerro de los Angeles.

??Cu?ntas est?n?

?Toda la comunidad.

Era el mismo que hab?a matado a nuestro capell?n, y nada, despu?s de quitarnos a todas los crucifijos, nos los devolvi? y, al marcharse, me dio la mano, diciendo:

?En usted las saludo a todas.

Eso s?, una de blasfemias... La hermana In?s, al o?r un disparate, dijo:

? iQu? l?stima! Se volvi?: ??Qu? dice usted, que qu? bestia?

?No, digo que qu? l?stima que no conozca usted a Dios...

Por fin, yo le dije:

? Ya ve usted, ?sa es nuestra vocaci?n, ?para qu? quiere que hablemos, si yo no le puedo convencer y, en cambio, pedimos y nos sacrificamos para que el Se?or les toque el coraz?n?

El hombre se fue impresionado, y volvi? a visitarnos otro d?a con otro hombre, peor todav?a. Les cantamos: "Si el martirio conseguimos" y les impresion? mucho? (C 5243).

No consigui? el martirio la Madre Maravillas, como tan ardientemente anhelaba. El Se?or, en su providencia, ten?a dispuestos otros planes para ella, que hubo de conformarse con el martirio de deseo. Su muerte entonces hubiera privado a la Iglesia de ?tantos bienes como a?n ten?an que venir por ella! Para la Madre, sin embargo, lo ?nico importante en la vida era agradar a Dios y cumplir, por encima de todo, su voluntad: (Si el Se?or nos preguntase de esto y de todo, del momento de la muerte, de qu? enfermedad prefer?amos morir, de c?mo quer?amos estar, etc?tera..., s?lo pod?amos decirle: "Se?or, cuando T? quieras, como T? quieras, lo que T? quieras "; es lo ?nico que queremos y deseamos, as? que tenemos cumplid?simos todos nuestros deseos, que no son otros que su voluntad? (C 2297).

Pero si a la Madre Maravillas Dios no le otorg? la gracia del martirio, s? le otorg? el amor y el premio de m?rtir. El d?a 10 de mayo de 1998, pasados veinticuatro a?os desde su muerte, la Madre era elevada por el Papa Juan Pablo II al honor de los altares. Pues bien, Dios dispuso que con ella fueran beatificadas diez religiosas madrile?as, todas ellas m?rtires de la Guerra Civil.

Todos los fieles estamos tambi?n llamados a seguir el ejemplo de los m?rtires, en el martirio de la vida ordinaria, como se?al? el Papa Benedicto XVI en el Angelus del 28 de octubre, que no es otra cosa que ?el testimonio silencioso y heroico de muchos cristianos que viven el Evangelio sin componendas, cumpliendo su deber y dedic?ndose generosamente al servicio de los pobres. Es la pac?fica batalla del amor que todo cristiano tiene que combatir; la carrera por difundir el Evangelio que nos compromete hasta la muerte?. O dicho con pala-bras de Santa Maravillas: ?Si el Se?or no le concede esta gracia del martirio, ?qui?n le quita dar la vida a cada ins-tante, con gran contento, por amor a su Se?or?? (B 1449) 4+
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios