S?bado, 05 de enero de 2008
Comentario del padre Raniero Cantalamessa ?predicador de la Casa Pontificia? a las lecturas de la liturgia de la Misa de la solemnidad de Epifan?a.

Isa?as 60, 1-6; Efesios 3, 2-3a.5-6; Mateo 2, 1-12.


ROMA, viernes, 6 abril 2007 (ZENIT.org).


Se retiraron a su pa?s por otro camino


Sigamos de cerca el relato evang?lico de la llegada de los Magos a Bel?n para descubrir en ?l alguna indicaci?n pr?ctica para nuestra vida. En esta narraci?n, con el elemento hist?rico se mezcla el elemento teol?gico y simb?lico. En otras palabras, el evangelista no ha intentado referir ?hechos? solamente, sino inculcar tambi?n cosas que ?hay que hacer?, indicar modelos a seguir o a evitar en quien lee. Como toda la Biblia, tambi?n esta p?gina est? escrita ?para nuestro amaestramiento?.

En el relato surgen claramente tres reacciones distintas al anuncio del nacimiento de Jes?s: la de los magos, la de Herodes y la de los sacerdotes. Empecemos con los modelos negativos, a evitar. Ante todo, Herodes: en cuanto se entera del acontecimiento ?se sobresalta?, convoca a asamblea a los sacerdotes y a los escribas, pero no para conocer la verdad, sino para tramar un enga?o. Herodes representa a la persona que ya ha hecho su elecci?n. Entre la voluntad de Dios y la suya, desde luego ha optado por la suya propia. No ve m?s que su inter?s, y est? decidido a trucar cual! quier cosa que amenace con perturbar este estado de cosas. Probablemente piensa hasta que cumple con su deber, defendiendo su realeza, su linaje, el bien de la naci?n. Asimismo ordenar la matanza de los inocentes deb?a parecerle, como a muchos otros dictadores de la historia, una medida requerida por el bien p?blico, moralmente justificada. Desde este punto de vista tambi?n hoy el mundo est? lleno de ?herodes?.

Pasamos a la actitud de los sacerdotes y de los escribas. Consultados por Herodes y por los Magos para saber d?nde hab?a de nacer el Mes?as, no dudan en dar la respuesta exacta. Saben d?nde ha nacido el Mes?as; son capaces de indicarlo tambi?n a los dem?s, pero ellos no se mueven. No corren a Bel?n, como ser?a de esperar de personas que aguardaban la llegada del Mes?as, sino que se quedan c?modamente en Jerusal?n. ?Id ?dicen?, y despu?s comunic?dnoslo...?. Se comportan como las indicaciones de carretera: se?alan el camino a seguir, pero permanecen inm?viles a los lados de la v?a. Vemos simbolizada en ellos una actitud difundida igualmente entre nosotros. Sabemos bien qu? implica seguir a Jes?s: ?ir tras ?l? y, en caso necesario, lo sabemos explicar igualmente a los dem?s, pero nos falta el valor y la radicalidad de ponerlo en pr?ctica hasta el final. Si todo bautizado es por eso mismo ?testigo de Cristo?, entonces la actitud de los sumos sacerdotes y de los escribas debe hacer reflexionar a todos. Ellos sab?an que Jes?s se encontraba en Bel?n, ?la menor aldea de Judea?; nosotros sabemos que Jes?s se encuentra hoy entre los pobres, los humildes, los que sufren...

Y vayamos finalmente con los protagonistas de esta festividad, los Magos. Ellos no ense&nti! lde;an con las palabras, sino con los hechos; no con lo que dicen, sino con lo que hacen. No titubearon, se pusieron en camino; dejaron la seguridad del propio ambiente, de moverse con gente conocida que les reverenciaba. Actuaron consecuentemente, sin vacilaci?n. Si se hubieran puesto a calcular uno a uno los peligros, las inc?gnitas del viaje, habr?an perdido la determinaci?n inicial y se habr?an enredado en consideraciones vanas y est?riles.

Una ?ltima indicaci?n preciosa nos llega de los Magos. ?Avisados en sue?os que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su pa?s por otro camino?. Cuando se ha encontrado a Cristo, ya no se puede volver por el mismo camino. Al cambiar la vida, cambia la v?a. El encuentro con Cristo debe determinar un hito, un cambio de costumbres.


Publicado por verdenaranja @ 15:10  | Espiritualidad
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