Domingo, 06 de enero de 2008
Comentario a las lecturas de la Solemnidad de la Epifan?a del Se?or, publicado en el Diario de Avisos el domingo 6 de Enero de 2008, bajo el ep?grafe "el domingo, fiesta de los critianos".

Desde una estrella
hasta un ni?o


DANIEL PADILLA



He aqu? un bello episodio que solamente nos transmite el evangelista Mateo. Esta singular narraci?n ha alimentado la tradici?n popular y nuestra infancia, llen?ndola de gozosos sentimientos y blancos sue?os. Pero, prescindiendo del valor hist?rico de la narraci?n -?es f?bula para catequizar?- no cabe duda que Mateo ten?a determinadas intenciones teol?gicas. Podr?an resumirse as?:

1a. Contra lo que pod?an pensar los jud?os, tambi?n los no jud?os, es decir, los "de fuera", pueden llegar, ya lo creo, al m?s conmovedor encuentro con Dios. Esos "magos que vienen de Oriente preguntando: "?d?nde est? el reci?n nacido Rey de los jud?os?", son el retrato indiscutible de quienes, desde la postura que sea, van buscando honradamente la verdad. Muchas veces nos creemos con el monopolio de la verdad religiosa. Es m?s, solemos manipular el evangelio y queremos traerlo a nuestro terreno para, desde ?l, ama?ar textos fuera de contexto.

Esos magos son sabios y son de fuera, no pertenecientes al elegido pueblo de Israel. Pero aceptan la verdad venga de donde venga. Aunque son hombres preparados y con grandes conocimientos, no se creen en posesi?n de la verdad plena. Est?n dispuestos siempre a dejarse inundar de luz. Y por eso, se ponen en camino. Un camino que, a no dudarlo, estuvo lleno de baches, zozobras, dudas y des?nimos. Y ?sa es la primera gran lecci?n, amigos: "Dios quiere que to-dos los hombres se salvan y lleguen al conocimiento de la verdad", como dec?a Pablo. O "vendr?n muchos de Oriente y Occidente y se sentar?n a la mesa, mientras los hijos ser?n sacados fuera", como dec?a Jes?s.

2a. Desde ese contraste anunciado por Jes?s, he aqu? el segundo mensaje de Mateo: los "de casa", los que ya tenemos un determina-do "credo religioso" y una determinada normativa moral, corremos el riesgo de vivir un cristianismo de libro, sin ninguna conexi?n con la vida. Los sumos pont?fices y los letrados, a los que consult? Herodes cuando llegaron los magos, "saber", ya "sab?an". Estaban preparados teol?gicamente. Contestaron sin vacilar: "Y t?, Bel?n de Jud?, no eres la menor de las ciudades, porque de ti saldr? un jefe que ser? el pastor de mi pueblo Israel". Pero esa fue la gran paradoja. Mientras los magos, apenas oyeron "Bel?n", se pusieron en camino, ellos ni se inmutaron. No supieron aceptar, con toda su sabidur?a de pergamino, que, en esos momentos, se estaba cumpliendo la profec?a de Miqueas. No aceptaron las reglas de juego de las desconcertantes "epifan?as" o "manifestaciones de Dios". Ellos llevaban siglos so?ando otras manifestaciones m?s esplendorosas y triunfales, de conmoci?n c?smica y apabullante, Y entre pergaminos se quedaron.

Pero los magos, s? creyeron. Ellos tambi?n, indudablemente, so?aban grandezas. Recordar?an, ?c?mo no?, a aquella antigua antepasada suya, la Reina de Saba, que, habi?ndose llegado a estas tierras de Jerusal?n para ver a Salom?n, se qued? deslumbrada de su poder?o. Pero se apearon de sus propios criterios y asumieron las re-glas de juego de las epifan?as de Dios. Estas reglas eran: "un ni?o desvalido, una casa pobre y una aldea desconocida". El pueblo de Israel prefiri? seguir so?ando futuros gloriosos y triunfales. Pero los magos, -lean las conmovedoras palabras de Mateo-, "entraron en la casa, vieron al ni?o con Maria, y cayendo de rodillas, le adoraron; despu?s, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra".

D?jenme que les a?ada:

- "Entrar en la casa" significa que "ya no hay jud?o ni griego".

- "Vieron al ni?o con Maria", significa que lo identificaron con la "estrella" que hab?an visto. El que la busca, la encuentra.

- "Cayendo de rodillas, le adoraron", significa la "humildad" que es inseparable de la fe.

-Y "abrir los cofres", significa: "Tomad, Se?or, y recibid mi me-moria, entendimiento y voluntad".
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